Artículo de información
José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
21 de agosto del 2026
Hay fotografías que terminan diciendo más que una crónica completa. No necesitan movimiento, ruido ni grandes gestos. Basta una escena detenida para devolvernos el ambiente de una época. Entre las imágenes que dejó Pelé durante sus visitas al Perú existe una especialmente singular: el astro brasileño aparece sentado frente a un piano en Lima, lejos del estadio, de la pelota y de aquella multitud que solía acompañarlo en cada ciudad. La imagen resulta poderosa por su sencillez. Allí no está el delantero que deslumbraba con el Santos ni el campeón mundial convertido ya en una referencia universal. Está un hombre joven, concentrado frente a un instrumento, en uno de esos pocos momentos en que la fama parecía concederle cierta intimidad. El Archivo Histórico de El Comercio conserva fotografías de aquellas visitas y registra la presencia de Pelé en el Hotel Savoy, uno de los establecimientos que recibió a la delegación brasileña durante sus recorridos por Lima. (Córdova Tábori, 2019).
La escena, además, no fue una pose improvisada. Pelé mantuvo durante buena parte de su vida una relación cercana con la música. Compuso canciones, tocó instrumentos y encontró en ese terreno un espacio distinto al fútbol, menos expuesto y más personal. Con el paso de los años se conocieron varias de sus composiciones y algunas llegaron a ser interpretadas junto a figuras importantes de la música brasileña. Él mismo reconoció que había preferido mantener esa faceta en segundo plano porque sabía que cualquier actividad suya sería comparada con la dimensión alcanzada como futbolista. Por eso la fotografía tomada en Lima adquiere otro valor: no muestra a Pelé jugando a ser músico, sino a un hombre que aprovechaba los tiempos muertos de las giras para acercarse a una actividad que llevaba consigo desde hacía años. (EFE, 2004).
Lima dentro del recorrido mundial del Santos
Durante los años sesenta, la llegada del Santos a una ciudad latinoamericana era un acontecimiento que superaba ampliamente el interés de un partido amistoso. El club brasileño había construido un prestigio extraordinario y Pelé era su figura absoluta. Brasil había ganado los mundiales de 1958 y 1962, mientras el Santos acumulaba títulos nacionales, continentales e intercontinentales. La presencia del equipo convertía cualquier encuentro en espectáculo y Lima formó parte varias veces de ese circuito internacional. Los aficionados peruanos pudieron ver de cerca al jugador que la prensa mundial ya presentaba como el mayor futbolista de su tiempo. Universitario de Deportes, Alianza Lima, Sport Boys y otros equipos participaron de aquella historia, mientras el Estadio Nacional se transformaba en escenario de jornadas donde la expectativa comenzaba mucho antes del inicio del partido. Pelé no llegaba al Perú como un visitante cualquiera. Era una personalidad reconocida incluso por quienes no seguían el fútbol con frecuencia. (Pelé & Winter, 2014).
El Hotel Savoy fue uno de los lugares asociados a esas visitas. Ubicado en el centro de Lima, recibió a distintas delegaciones deportivas y funcionó durante aquellos años como un espacio habitual para visitantes extranjeros. Allí fueron registrados varios momentos de la presencia del brasileño y allí aparece la conocida escena frente al piano. Sin embargo, la revisión del archivo periodístico obliga a una precisión importante: existen distintas atribuciones sobre la fecha exacta de la fotografía. Una publicación de El Comercio la sitúa en 1969, mientras otras recuperaciones gráficas han relacionado escenas semejantes con visitas de 1968 e incluso de 1964. No sería responsable presentar una sola fecha como definitiva. Lo seguro es que Pelé fue fotografiado tocando un piano durante sus estancias en Lima y que esa imagen quedó unida a los años en que el Santos visitaba con frecuencia el Perú. (Córdova Tábori, 2019).
Esa diferencia de fechas revela algo que con el tiempo se ha ido perdiendo en la memoria colectiva: Pelé estuvo varias veces en Lima. Su presencia no perteneció a una única visita ni quedó limitada a la relación entre Brasil y Perú durante el Mundial de México 1970. El Santos viajaba constantemente y aprovechaba el enorme prestigio de su estrella para disputar encuentros en distintas ciudades. Eran giras exigentes, con desplazamientos continuos, compromisos sociales, entrevistas y partidos separados por pocos días. Lima era una plaza importante dentro de ese mapa. Para el club significaba una ciudad con público, interés y tradición futbolística; para los aficionados peruanos representaba la posibilidad de ver en persona a un jugador que ya era leyenda antes de cumplir treinta años. (Placar, 1990).
Y entonces aparece el piano. No como una pieza central de la historia, sino precisamente como lo contrario: como una pausa. Pelé era seguido desde el aeropuerto, esperado en el hotel, fotografiado en los entrenamientos y observado durante cada movimiento dentro del estadio. Había muy poco espacio para la vida privada. Sentarse frente a un instrumento podía significar unos minutos fuera de esa presión. En sus memorias, Pelé explicó muchas veces la distancia que existía entre Edson Arantes do Nascimento, el hombre, y Pelé, la figura pública que el mundo había convertido en símbolo. Aquella fotografía limeña parece representar esa separación con una claridad extraordinaria. (Pelé & Winter, 2014).
El músico detrás del futbolista
La música acompañó a Pelé desde joven. Durante los viajes con el Santos componía canciones y desarrollaba melodías aprovechando las largas horas de espera que formaban parte de la rutina de un equipo sometido a constantes desplazamientos. Su interés no quedó limitado a una afición privada. En 1969 participó en el disco Tabelinha, junto a Elis Regina, una de las voces más importantes de la música popular brasileña. En ese trabajo aparecieron composiciones vinculadas al futbolista y quedó en evidencia una faceta que el público internacional conocía poco. Pelé no pretendía convertirse en cantante profesional ni competir dentro de la industria musical, pero tampoco era un aficionado ocasional. Había escrito durante años y poseía un repertorio propio que fue creciendo paralelamente a su carrera deportiva. (Brêda, 2022).
Esa relación con la música también dice mucho sobre su personalidad. Pelé comprendía el peso de su propio nombre. Sabía que una canción firmada por él podía recibir atención simplemente porque procedía del jugador más famoso del mundo. Esa posibilidad lo incomodaba. En distintas entrevistas explicó que no deseaba utilizar su prestigio deportivo para forzar una carrera artística. Prefería que la música permaneciera en un espacio más reservado, lejos de la maquinaria que rodeaba permanentemente su imagen. Esa actitud resulta reveladora: en una vida donde casi todo terminaba convertido en espectáculo, la música parecía conservar algo de intimidad. (EFE, 2004).
La revista brasileña Placar mostró durante décadas a Pelé no solo como atleta, sino como una figura cultural capaz de desbordar los límites del fútbol. Esa mirada ayuda a entender por qué una fotografía aparentemente menor puede tener tanto valor. Pelé perteneció a una generación en la que el deporte comenzó a producir figuras de alcance verdaderamente mundial. Su nombre era reconocido en países donde el Santos jamás disputaba campeonatos oficiales. El fútbol lo convirtió en embajador de Brasil, pero su influencia llegó también a la publicidad, el cine, la música y la vida pública. Dejó de ser únicamente un jugador extraordinario y pasó a formar parte de la cultura popular del siglo XX. (Placar, 1990).
Dentro de esa dimensión gigantesca, la música ofrecía una escala humana. Las giras podían parecer espectaculares desde las tribunas, pero para quienes las vivían significaban cansancio, espera y repetición. Los futbolistas pasaban muchas horas en hoteles, aeropuertos y autobuses antes de entrar al campo durante noventa minutos. Pelé utilizaba parte de ese tiempo para escribir, tocar y apartarse momentáneamente del personaje que todos esperaban encontrar. Por eso el piano limeño no debería entenderse como una simple curiosidad. Forma parte de una costumbre más profunda y documentada. Allí aparece un hombre que necesitaba otros lenguajes para expresarse y que encontró en la música un espacio diferente al de la competencia. (Brêda, 2022).
Una fotografía que conserva una época
El valor de la imagen también está en aquello que permite conocer sobre Lima y sobre la manera en que la ciudad recibía a las grandes figuras internacionales del deporte. Durante aquellos años, los hoteles del centro tenían una importancia social que hoy resulta difícil imaginar. Eran lugares de encuentro entre deportistas, periodistas, dirigentes y personajes públicos. La presencia de un equipo extranjero podía modificar durante algunos días la rutina de esos espacios. Cuando el Santos llegaba a Lima, el interés no terminaba en el estadio. Los fotógrafos seguían a la delegación y registraban escenas cotidianas que décadas después se han convertido en documentos históricos. La imagen de Pelé frente al piano pertenece a esa tradición. No necesita mostrar un gol para explicar la dimensión del personaje ni la intensidad con que era recibida su presencia en la capital peruana. (Córdova Tábori, 2019).
También habla de una época en la que la fama circulaba de otra manera. No existían teléfonos móviles ni redes sociales capaces de registrar cada minuto de la vida de una celebridad. La memoria visual dependía en gran medida de los fotógrafos de prensa, de las agencias y de los archivos de diarios y revistas. Muchas imágenes permanecían guardadas durante décadas antes de ser recuperadas para nuevas generaciones. Esa distancia temporal modifica también nuestra mirada. Una fotografía que en su momento pudo haber sido publicada como una nota curiosa hoy permite reconstruir comportamientos, lugares y costumbres que ya no existen. El piano del Savoy dejó de ser solamente un instrumento dentro de un hotel y pasó a formar parte de una escena vinculada a uno de los personajes más importantes de la historia del deporte. (Córdova Tábori, 2019).
Pelé explicó en sus memorias que el fútbol terminó siendo una forma de comprender cambios mucho mayores que su propia carrera. A través de él pudo observar transformaciones sociales, culturales y económicas que acompañaron el crecimiento del deporte profesional durante la segunda mitad del siglo XX. Su trayectoria coincidió con el momento en que el fútbol empezó a expandirse como industria global y sus principales figuras adquirieron una visibilidad desconocida hasta entonces. Él fue uno de los primeros jugadores en experimentar plenamente esa condición. La fotografía tomada en Lima pertenece a ese proceso. Muestra a un hombre que ya no podía caminar por muchas ciudades sin ser reconocido, pero que todavía buscaba pequeños espacios de normalidad dentro de una vida permanentemente observada. (Pelé & Winter, 2014).
Con los años, Pelé habló con mayor libertad de aquella otra vocación. Recordó sus canciones, sus colaboraciones y el placer que encontraba en la música. Nunca intentó colocar esa faceta al mismo nivel que su carrera futbolística, porque sabía que su lugar en la historia había sido construido dentro de una cancha. Sin embargo, esas composiciones ayudan a comprender mejor a la persona que existía detrás del símbolo. Por eso la vieja fotografía de Lima conserva una fuerza especial. No muestra al hombre levantando una copa ni celebrando frente a miles de personas. Lo presenta sentado ante un piano, en silencio, durante una de sus visitas al Perú. En ese instante breve quedaron reunidas dos dimensiones de una misma vida: el Pelé que pertenecía al mundo y Edson Arantes do Nascimento, que todavía encontraba tiempo para acercarse a la música. (EFE, 2004).
Bibliografía
Brêda, Lucas. (2022, 29 de diciembre). Pelé compôs mais de cem músicas e cantou com Elis Regina e Roberto Carlos. Folha de S.Paulo.
https://www1.folha.uol.com.br/ilustrada/2022/12/pele-compos-mais-de-cem-musicas-e-cantou-com-elis-regina-e-roberto-carlos.shtml
Córdova Tábori, Lilia. (2019, 18 de noviembre). Los mil de Pelé. El Comercio.
https://elcomercio.pe/archivo-elcomercio/grafico/los-mil-de-pele-noticia/
EFE. (2004, 16 de noviembre). El compositor Pelé. El País.
https://elpais.com/diario/2004/11/16/agenda/1100559603_850215.html
Nascimento, Edson Arantes do [Pelé], & Winter, Brian. (2014). Why Soccer Matters. Celebra.
Placar. (1990, 23 de octubre). Especial 50 anos de Pelé. Placar, núm. 1053. Editora Abril.





















