Artículo de información
José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
7 de julio de 2026
Hace casi cuatro mil años, un escriba de la antigua Mesopotamia grabó sobre una tablilla de arcilla una historia que todavía hoy despierta la curiosidad de arqueólogos, historiadores y especialistas en literatura antigua. A simple vista, el pequeño fragmento conservado en el British Museum parece una pieza arqueológica más. Sin embargo, contiene parte del Poema de Etana, uno de los relatos literarios conservados más antiguos sobre un ser humano que asciende hacia el cielo y contempla el mundo desde una altura imposible para la experiencia cotidiana de su época. (British Museum, s. f.).
El poema pertenece al universo del mito y no describe un viaje espacial en el sentido moderno. Su propósito no era explicar el funcionamiento del cielo ni anticipar los avances de la ciencia, sino transmitir una enseñanza religiosa y simbólica. Aun así, la imagen de un hombre observando la Tierra desde las alturas constituye una de las representaciones más antiguas de una aspiración que acompañaría a la humanidad durante milenios: el deseo de elevarse por encima del mundo conocido para comprenderlo desde otra perspectiva. (Lenzi, 2023).
La tablilla que sobrevivió al tiempo
El Poema de Etana no llegó hasta nosotros en un manuscrito completo. Los especialistas reconstruyeron su contenido comparando diversos fragmentos escritos en caracteres cuneiformes hallados durante excavaciones en la antigua Mesopotamia. Entre ellos destaca el fragmento catalogado como Rm-II.454, conservado en el British Museum y procedente de las excavaciones realizadas por Hormuzd Rassam en la antigua Nínive durante el siglo XIX. (British Museum, s. f.).
Muchos de esos textos procedían de la célebre Biblioteca de Asurbanipal, uno de los mayores centros de conservación del conocimiento del antiguo Oriente Próximo. La comparación de distintas copias permitió recuperar gran parte del relato y comprender mejor una obra que había permanecido inaccesible durante siglos. La reconstrucción del poema es un ejemplo de cómo la arqueología, la filología y la historia trabajan juntas para devolver la voz a las civilizaciones antiguas. (Cuneiform Digital Library Initiative, s. f.).
La historia material de la tablilla resulta casi tan extraordinaria como el propio relato. Escrita sobre barro húmedo y endurecida mediante cocción, sobrevivió al derrumbe de imperios, al abandono de ciudades enteras y a la desaparición de la escritura cuneiforme. Gracias a esa resistencia física, una narración compuesta hace miles de años continúa siendo objeto de estudio y admiración en la actualidad. (Foster, 2005).
Un rey entre la historia y el mito
Etana aparece mencionado como rey de Kish en la tradición mesopotámica y también figura en la Lista Real Sumeria. Sin embargo, no existen pruebas que permitan confirmar su existencia histórica. Como ocurre con muchos personajes del antiguo Oriente, los elementos legendarios y las posibles referencias históricas se mezclan en una misma tradición narrativa, lo que obliga a leer el poema desde una perspectiva literaria y cultural. (Dalley, 2000).
Según el relato, Etana deseaba asegurar la continuidad de su linaje. Para conseguirlo debía encontrar la llamada Planta del Nacimiento, asociada con la fertilidad y el favor divino. Durante esa búsqueda encuentra un águila castigada por los dioses después de haber quebrantado un pacto con una serpiente. El rey decide rescatarla y devolverle la libertad, gesto que transformará el destino de ambos. (Foster, 2005).
Como muestra de gratitud, el águila ofrece llevar a Etana hasta los cielos. En la cosmovisión mesopotámica ese ascenso no representa la conquista de un espacio físico, sino la aproximación al ámbito de los dioses. Comprender esta diferencia evita interpretar el poema con categorías contemporáneas y permite apreciar la profundidad simbólica de una narración concebida miles de años antes del nacimiento de la ciencia moderna. (Lenzi, 2023).
Cuando el mundo comenzó a hacerse pequeño
El episodio central del poema describe el ascenso de Etana sobre el águila. A medida que ambos se elevan, el ave pregunta repetidamente qué puede observar debajo de él. El rey responde describiendo un paisaje que cambia de aspecto conforme aumenta la altura. Las ciudades dejan de distinguirse, los campos parecen reducirse y el horizonte adquiere una dimensión completamente distinta. El interés del relato no está en explicar el vuelo, sino en mostrar cómo cambia la mirada cuando cambia la posición del observador. (Dalley, 2000).
La descripción conservada en el British Museum resume ese proceso con imágenes de gran fuerza literaria. Primero la Tierra parece una montaña rodeada por el mar; luego, el océano la circunda como un cinturón; finalmente, las aguas llegan a asemejarse a la acequia de un jardín. No se trata de una explicación científica, sino de una representación simbólica del cambio de perspectiva provocado por la altura. (British Museum, s. f.).
El momento culminante no es la llegada al cielo, sino el miedo. Etana comprende la enorme distancia que lo separa del mundo conocido y pide al águila que regrese. El héroe descubre que toda nueva mirada implica también incertidumbre. Esa reacción convierte el episodio en una experiencia profundamente humana y explica por qué el poema continúa despertando interés entre lectores e investigadores. (Foster, 2005).
Una antigua aspiración que sigue viva
Presentar a Etana como el primer astronauta sería un error histórico. El poema pertenece al ámbito del mito y nunca pretendió anticipar los viajes espaciales. Su verdadero valor reside en conservar uno de los relatos escritos más antiguos sobre el deseo de ascender hacia el cielo y contemplar el mundo desde otra altura. Esa aspiración reaparecería siglos después en otras tradiciones literarias y, finalmente, encontraría una expresión científica con el desarrollo de la astronáutica. (Winitzer, 2013).
Desde Luciano de Samósata hasta Johannes Kepler y Julio Verne, numerosos autores imaginaron nuevas formas de abandonar la Tierra. Cada uno respondió a las preguntas de su tiempo, pero todos compartieron una misma inquietud: comprender qué ocurre cuando el ser humano logra mirar el mundo desde un lugar diferente. En esa larga historia de la imaginación, Etana ocupa uno de los primeros capítulos conservados. (Reallexikon der Assyriologie und Vorderasiatischen Archäologie, 2008).
La ciencia permitió finalmente que el ser humano abandonara la Tierra, pero la imaginación emprendió ese viaje miles de años antes. El Poema de Etana recuerda que las grandes exploraciones comienzan mucho antes de que exista la tecnología necesaria para realizarlas. Primero nacen como una idea, luego como un relato y, solo mucho después, como una realidad. En una pequeña tablilla de arcilla quedó grabado uno de los primeros testimonios de ese impulso que aún hoy lleva a la humanidad a levantar la vista hacia el cielo.
Referencias
British Museum. (s. f.). Collection online: Rm-II.454.
Cuneiform Digital Library Initiative. (s. f.). Cuneiform Digital Library Initiative.
Dalley, Stephanie. (2000). Myths from Mesopotamia: Creation, the Flood, Gilgamesh, and Others (2.ª ed.). Oxford University Press.
Foster, Benjamin Read. (2005). Before the Muses: An Anthology of Akkadian Literature (3rd ed.). CDL Press.
Lenzi, Alan. (2023). An Introduction to Akkadian Literature: Contexts and Content. The Pennsylvania State University Press.
Reallexikon der Assyriologie und Vorderasiatischen Archäologie. (2008). Etana. Walter de Gruyter.
Winitzer, Abraham. (2013). Etana in Eden: New Light on the Mesopotamian and Biblical Tales in Their Semitic Context. Journal of the American Oriental Society, 133(3), 441–465.














