Artículo de información
Jorge Aristides Malqui Espino , José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
23 de junio del 2026
El Cementerio General de Saraja no es únicamente un espacio funerario. Es uno de los grandes archivos históricos de Ica, un lugar donde la ciudad conserva, en mármol, piedra, inscripciones y símbolos, una parte decisiva de su biografía colectiva. La investigación de Mónica Elena Junchaya Paredes ha devuelto atención a ese valor patrimonial al mostrar que sus lápidas permiten leer episodios de la Guerra del Pacífico, trayectorias eclesiásticas, expresiones artísticas, vínculos familiares y decisiones políticas que marcaron la vida regional. En Saraja no solo reposan muertos; permanece una memoria material que todavía puede interpelar al presente. (Junchaya Paredes, 2026).
La amenaza que pesa sobre el cementerio no procede únicamente del deterioro físico ni de la vulnerabilidad sísmica de Ica. El riesgo mayor es la indiferencia: esa lenta renuncia a mirar el patrimonio como una responsabilidad compartida. La Política Nacional de Cultura al 2030 reconoce que el patrimonio cultural forma parte del desarrollo ciudadano y exige acciones públicas sostenidas para su protección; bajo esa perspectiva, Saraja debe dejar de ser visto como un problema administrativo y empezar a ser comprendido como un bien de memoria histórica regional. (Ministerio de Cultura del Perú, 2020).
Un cementerio que también es documento
La fuerza de Saraja reside en que permite narrar la historia desde una escala humana. Mientras los archivos oficiales registran decretos, cargos y acontecimientos públicos, las tumbas revelan afectos, duelos, filiaciones y símbolos. Una lápida puede mostrar cómo una familia quiso recordar a su difunto; un mausoleo puede revelar la posición social de una época; una inscripción puede abrir una ruta de investigación sobre personajes casi olvidados. Esa condición convierte al cementerio en una fuente histórica de primer orden. (Junchaya Paredes, 2026).
La iconografía funeraria descrita por Junchaya Paredes resulta especialmente valiosa. Los sauces llorones, las antorchas invertidas, las coronas, las cruces y las figuras dolientes no son adornos secundarios: forman parte de un lenguaje visual con el que la sociedad iqueña representó la muerte, la esperanza, el dolor y la trascendencia. Conservar esos elementos significa preservar también una sensibilidad cultural que el tiempo ha ido borrando de la vida cotidiana. (Junchaya Paredes, 2026).
Saraja permite comprender que la historia regional no fue construida únicamente por autoridades o personajes célebres. En sus pabellones conviven militares, sacerdotes, benefactores, artistas, profesionales y ciudadanos anónimos. Esa convivencia ofrece una imagen más completa de Ica, menos monumental y más cercana, porque revela que toda ciudad se edifica mediante esfuerzos acumulados. La Biblioteca Nacional del Perú ha impulsado el acceso a documentos digitalizados como parte de la preservación de la memoria documental; Saraja, desde otro soporte, cumple una función semejante: conserva documentos escritos sobre piedra. (Biblioteca Nacional del Perú, 2025).
Por ello, su valor educativo es enorme. Un recorrido patrimonial por Saraja podría acercar a escolares, universitarios e investigadores a la historia local de una manera directa. No se trataría de convertir el cementerio en espectáculo, sino de reconocerlo como espacio de aprendizaje, respeto y memoria. Una ciudad que enseña a leer sus cementerios enseña también a reconocer la dignidad de quienes la precedieron. (Junchaya Paredes, 2026).
Los nombres que sostienen la memoria iqueña
Uno de los principales aportes de la investigación de Junchaya Paredes es la recuperación de personajes que permanecían dispersos en la memoria local. El capitán Isaías Fajardo aparece como una figura decisiva por su vínculo con la Campaña de La Breña y la Guerra del Pacífico. Su tumba no solo registra una muerte; expresa el dolor familiar convertido en memoria patriótica. La escena funeraria que lo acompaña permite comprender cómo el sacrificio individual fue incorporado al imaginario nacional. (Junchaya Paredes, 2026).
El caso de José Manuel Manzanilla Escalante exige una lectura más compleja. La autora advierte que ciertas versiones tradicionales simplificaron su papel durante la ocupación chilena, cuando la documentación permite observar una actuación más ambigua y condicionada por circunstancias extremas. Esa revisión es importante porque la historia no debe limitarse a fabricar héroes o culpables, sino a comprender decisiones tomadas bajo presión, miedo y responsabilidad pública. (Junchaya Paredes, 2026).
También resulta reveladora la identificación de Úrsula Jiménez como madre del sacerdote Mauricio Mayurí Jiménez. En ese caso, una tumba permite reconstruir un fragmento de la historia eclesiástica iqueña y demostrar que el patrimonio funerario puede ofrecer información que no siempre aparece de manera visible en los relatos tradicionales. La observación paciente de una escena grabada en piedra termina abriendo una vía documental inesperada. (Junchaya Paredes, 2026).
Junto a ellos aparecen figuras como José Antonio Farfán y Octavio A. Nieri Cardona, vinculadas al desarrollo institucional y cultural de Ica. Su presencia recuerda que el bienestar de una ciudad depende también de benefactores, gestores, ciudadanos activos y personas que impulsaron obras públicas o culturales desde espacios no siempre reconocidos por la historia oficial. Saraja conserva esos nombres y obliga a preguntarse cuánto pierde una comunidad cuando deja de leerlos. (Junchaya Paredes, 2026).
Preservar antes de perder
La situación reciente del cementerio volvió visible una fragilidad acumulada durante años. En mayo de 2026, RPP informó el colapso de nichos en el Cementerio General de Saraja tras un sismo de magnitud 6.1, hecho que expuso la vulnerabilidad de sus estructuras y la necesidad de medidas técnicas urgentes. Sin embargo, actuar solo después del daño resulta insuficiente: el patrimonio requiere prevención, diagnóstico y planificación sostenida. (Zevallos Morón, 2026).
Toda intervención en Saraja debe partir de una evaluación especializada. Antes de hablar de demolición, corresponde determinar qué sectores pueden reforzarse, qué elementos poseen valor histórico y qué medidas permiten proteger tanto la seguridad pública como la memoria funeraria. La conservación patrimonial no puede reducirse a una solución rápida, porque cada pérdida material puede implicar también la desaparición de información histórica irrepetible. (Ministerio de Cultura del Perú, 2020).
Una tarea urgente es elaborar un inventario digital completo del cementerio antiguo. Registrar nombres, fechas, ubicación, imágenes, estado de conservación y referencias históricas permitiría proteger la información aun cuando algunas estructuras sufran daños. La experiencia de acceso digital promovida por la Biblioteca Nacional del Perú muestra la importancia de facilitar la consulta pública de documentos patrimoniales; Saraja necesita una política semejante, adaptada a su naturaleza funeraria. (Biblioteca Nacional del Perú, 2025).
La frase final de Junchaya Paredes resume el fondo del problema: la epidemia más grave es la indiferencia. Saraja no guarda únicamente restos humanos; resguarda la biografía material de Ica. Cada lápida es una página, cada mausoleo un archivo y cada nombre una vida que todavía dialoga con el presente. Preservarlo no es nostalgia, sino responsabilidad histórica. Las ciudades no se empobrecen solo cuando pierden edificios, sino cuando renuncian a recordar quiénes fueron. (Junchaya Paredes, 2026).
Bibliografía
Biblioteca Nacional del Perú. (2025, 18 de marzo). Acceder a documentos digitalizados de la Biblioteca Nacional del Perú. https://www.gob.pe/23677-acceder-a-documentos-digitalizados-de-la-biblioteca-nacional-del-peru
Junchaya Paredes, Mónica Elena. (2026). Preludios iquenses (10). Saraja yacente. Publicado en La Voz de Ica. Fuente documental proporcionada por el usuario.
Ministerio de Cultura del Perú. (2020, 21 de julio). Política Nacional de Cultura al 2030. https://www.gob.pe/institucion/cultura/informes-publicaciones/841303-politica-nacional-de-cultura-al-2030
Zevallos Morón, Jair. (2026, 20 de mayo). Ica: 17 nichos del Cementerio General de Saraja colapsaron tras el sismo de 6.1. RPP Noticias. https://rpp.pe/peru/ica/ica-17-nichos-del-cementerio-general-de-saraja-colapsaron-tras-el-sismo-de-61-noticia-1689271



















