Artículo de información

Jorge Aristides Malqui Espino, José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez

28 de julio del 2026

En el plano urbano de Nasca hay una calle llamada Ignacio Morsesky. El nombre convive con viviendas, comercios y el movimiento cotidiano de una ciudad que ya no siempre puede explicar quién fue aquel hombre. Su presencia en la cartografía oficial confirma, sin embargo, que no es una invención reciente: su vida dejó una impresión bastante honda para ingresar en la memoria pública local (Instituto Nacional de Estadística e Informática, 2020).

La historia comienza con una dificultad reveladora. Morkzeki, Morkszeski, Morseski, Morsecki y Morsesky son las grafías recogidas por las fuentes. Morsesky figura en la cruz de madera fotografiada en el antiguo cementerio de Aja, junto a la fecha 15 de junio de 1923. La inestabilidad obliga a separar el dato visible de la tradición oral y muestra cuánto puede cambiar un apellido extranjero al pasar de una generación a otra sin respaldo documental (Lancho Rojas, 2018).

Un polaco bajo el Imperio ruso

Llamarlo polaco en unas versiones y ruso en otras no obliga a escoger entre dos identidades. Polonia había desaparecido como Estado tras las particiones ejecutadas por Austria, Prusia y Rusia, y no recuperó su independencia hasta 1918. Parte de su población vivió bajo dominio imperial ruso. El origen de una persona y la autoridad que gobernaba su territorio podían ser, entonces, dos cosas distintas (Nawrocki, 2022).

Nasca conservó las dos denominaciones. Josué Lancho lo identifica como médico polaco, mientras el relato más extenso lo llama “médico ruso”. Esas fuentes no consignan su lugar de nacimiento, la universidad donde se formó ni un documento que establezca su nacionalidad jurídica. Lo polaco remite a su origen; lo ruso, al mundo imperial del que habría procedido (Lancho Rojas, 2018).

Según Salvador Navarro Cossio, Ignacio llegó primero a Lima huyendo de la persecución bolchevique posterior a la Revolución rusa. Allí trabó amistad con Enrique Fracchia, próspero comerciante y agricultor italiano vinculado con Nasca. Fracchia lo convenció de trasladarse al sur y lo alojó en la hacienda Majoro. La fecha aproximada de su llegada, 1918, sitúa el viaje en uno de los años más convulsos del siglo XX (Navarro Cossio, 2008).

El trayecto entre Europa, Lima y la hacienda quedó fuera de las crónicas. Tampoco se detallan los cargos que habría desempeñado antes de emigrar. A partir de 1918, sin embargo, el recuerdo adquiere una forma más definida: un facultativo europeo se instaló en Majoro, comenzó a ejercer y terminó ocupando un lugar en la memoria popular de Nasca (Navarro Cossio, 2008).

Majoro y una medicina sin tarifa

Majoro no fue únicamente el lugar donde vivió. Desde la hacienda comenzó a atender a quienes buscaban ayuda médica. El testimonio describe a hombres y mujeres que salían temprano de Nasca y recorrían a pie la distancia hasta la propiedad de Fracchia. No los movía la curiosidad ante el extranjero, sino la esperanza concreta de aliviar una dolencia (Navarro Cossio, 2008).

Nasca no lo recordó por sus títulos ni por una clientela distinguida. Lo recordó porque no cobraba. Navarro afirma que atendía a diario y gratuitamente, y que nunca se supo que exigiera honorarios. La afirmación pertenece a la evocación, no a un libro de cuentas, pero explica la estima que alcanzó: puso su conocimiento al alcance de quienes tenían menos recursos (Navarro Cossio, 2008).

Algunos campesinos lo llamaban “Taita Huira”. El apelativo, registrado sin explicación concluyente, expresa una forma andina de proximidad y respeto más poderosa que la pronunciación incierta de su apellido. Para los pacientes, el europeo dejó de ser un extraño venido de lejos. Se convirtió en una autoridad familiar, reconocida por el trato directo y por una medicina ejercida antes de los servicios que hoy parecen indispensables (Navarro Cossio, 2008).

De su práctica no quedaron diagnósticos, recetas ni historias clínicas. Quedó una escena: personas caminando desde Nasca hasta Majoro y un médico que las recibía sin cobrarles. La crónica mide su prestigio por esa disponibilidad, no por reconocimientos oficiales. En el recuerdo de la comunidad, la capacidad profesional terminó siendo inseparable de una conducta solidaria (Navarro Cossio, 2008).

Los cerros, Pompeyo y la caída

Según Navarro, las consultas no agotaban la curiosidad del doctor. Los cerros de Nasca lo atraían y solía caminar por trochas y desfiladeros hasta el anochecer, pese a las advertencias de los lugareños. Para reducir el peligro aceptó la compañía de Pompeyo Maldonado, recordado como huaquero y gran conocedor de la zona. El europeo encontró así un guía formado por el propio paisaje (Navarro Cossio, 2008).

La narración sitúa el episodio final en el cerro Fraile. Pompeyo habría presentido el riesgo y se resistió a partir, pero terminó acompañándolo. Durante el ascenso, Morkzeki tomó la delantera y desapareció tras un recodo. No hubo un grito que orientara la búsqueda. Pompeyo llamó hasta quedarse sin voz y, al caer la noche, regresó a Nasca para comunicar la desaparición (Navarro Cossio, 2008).

La versión recogida por Navarro cuenta que el pueblo salió a buscarlo con antorchas. La línea de luces avanzando entre quebradas pertenece a una narración escrita muchas décadas después, aunque conserva una reacción verosímil ante la desaparición del hombre que atendía a los enfermos. El cuerpo fue hallado al fondo de un barranco y comenzó a circular una explicación nacida del mundo de los apus: el cerro se lo había llevado (Navarro Cossio, 2008).

Frente al relato, la cruz del cementerio introduce una referencia sobria y material: “Ignacio Morsesky” y “15/6/23”. La inscripción consigna el 15 de junio de 1923 como fecha de su muerte. El “domingo siete” narrado por Navarro no coincide con esa inscripción y debe leerse como elaboración de la memoria. Un accidente concreto había comenzado a adquirir la forma de una tragedia propia de Nasca (Lancho Rojas, 2018).

El nombre que quedó

Navarro sostiene que el funeral fue uno de los acontecimientos más dolorosos que recordaba la villa. El cuerpo habría sido velado en el Deprofundis de la iglesia cercana a la Plaza de Armas y conducido, entre cantos y llanto, al cementerio San Luis de Aja, inaugurado poco antes con el entierro del profesor Atanasio Anicama. La magnitud atribuida al cortejo mide el vínculo construido en pocos años: el extranjero fue despedido como uno de los suyos (Navarro Cossio, 2008).

Gregorio Martínez devolvió al médico a la literatura en Pájaro pinto / Orígenes. En una página reproducida por Josué Lancho, el narrador cuenta que Morkszeski llevó desde Varsovia un ejemplar de De humani corporis fabrica, de Andreas Vesalius, y se pregunta qué ocurrió con el libro. El pasaje no es un inventario histórico, pero muestra que la imaginación nasqueña asoció al médico generoso con el conocimiento universal (Lancho Rojas, 2018).

Su lugar en la memoria local no dependió únicamente de la literatura. En 2016, una nota regional sobre el hospital Ricardo Cruzado Rivarola incluyó a Ignacio Morsecki entre los “ilustres galenos” de Nasca, junto con Manasses Fernández Lancho y Manuel Matienzo Pardo. La enumeración lo colocaba, casi un siglo después de su muerte, entre los médicos todavía recordados por la ciudad (Forero Medina, 2016).

El apellido siguió cambiando mientras el recuerdo se afirmaba. La cruz dice Morsesky; Navarro emplea Morseski y Morsecki; Martínez escribe Morkszeski, y otras evocaciones prefieren Morkzeki. La cartografía del INEI coincide con la tumba al registrar la calle Ignacio Morsesky. Esa coincidencia brinda la grafía local más sólida, aunque no revela cómo figuraba el apellido en polaco. Nasca preservó el sonido que pudo y lo convirtió en dirección (Instituto Nacional de Estadística e Informática, 2020).

Bibliografía

Forero Medina, Luis Eduardo. (2016, 27 de enero). Blog Buscando América: Inauguración bien “especial” estilo Corea del Norte. Huachos.com.
https://www.huachos.com/detalle/blog-buscando-america-inauguracion-bien-especial-estilo-corea-del-norte-noticia-2270

Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2020, 31 de agosto). INEI publica planos estratificados por ingreso a nivel de manzanas de grandes ciudades [Nota de prensa]. Plataforma Digital Única del Estado Peruano.
https://www.gob.pe/institucion/inei/noticias/535016-inei-publica-planos-estratificados-por-ingreso-a-nivel-de-manzanas-de-grandes-ciudades

Lancho Rojas, Josué. (2018, 15 de agosto). Recordando a Goyo Martínez. Noticias de Nasca.
https://noticiasdenascadelperu.blogspot.com/2018/08/obras-de-goyo-martinez-en-la-feria-del.html

Navarro Cossio, Salvador. (2008, 2 de junio). El doctor Morsecki y los apus de Nasca. Literatura de Nasca.
https://cronistadenasca.blogspot.com/2008/06/el-doctor-morsecki-y-los-apus-de-nasca.html

Nawrocki, Karol. (2022, 13 de noviembre). Independence defended. Gov.pl.
https://www.gov.pl/web/libya/independence-defended