Artículo de información
Jorge Aristides Malqui Espino, José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
10 de febrero del 2026
La Vendimia de Ica no es únicamente una festividad agrícola ni un evento turístico inscrito en el calendario regional; es una construcción cultural compleja que articula trabajo, memoria, música y pertenencia territorial. Desde sus orígenes, la vendimia ha funcionado como un rito colectivo en el que el acto de cosechar la uva se transforma en afirmación identitaria, sostenida por la relación entre naturaleza, esfuerzo humano y celebración comunitaria. En este proceso, la palabra —cantada o ritualizada— cumple un rol central, pues fija símbolos, legitima prácticas y transmite valores que no siempre quedan registrados en documentos administrativos, pero sí en la tradición viva de la comunidad iqueña (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
Uno de los hitos más significativos de esta dimensión simbólica es la “Canción de la Vendimia”, oficializada en 1967 por la Casa de la Cultura de Ica mediante resolución institucional. Esta oficialización no solo reconoce una obra musical, sino que consagra una visión del mundo: la vendimia entendida como herencia, continuidad y celebración del trabajo agrícola. A través de su letra y música, la canción convierte la experiencia cotidiana del viñedo en relato colectivo y sitúa a Ica como sujeto activo de su propia memoria cultural (Casa de la Cultura de Ica, 1967).
La vendimia como rito agrícola y cultural
La vendimia, en su sentido profundo, representa el cierre de un ciclo productivo y el inicio de una celebración que reconoce el valor del trabajo agrícola. En Ica, este proceso ha estado históricamente vinculado al manejo del agua, al conocimiento del clima y a la experiencia transmitida de generación en generación. La cosecha no se improvisa: es el resultado de una relación prolongada entre el agricultor y la tierra, donde cada racimo simboliza tiempo, paciencia y cuidado, elementos esenciales de la cultura agraria regional (SENAMHI, 2014).
La fiesta de la Vendimia recoge esa experiencia y la proyecta al espacio público. Las comparsas, los cantos y las celebraciones no funcionan como ornamentos, sino como expresiones de una memoria compartida que encuentra en la música y la palabra un vehículo de transmisión. La repetición anual del rito reafirma la pertenencia a un territorio específico y refuerza la identidad local frente a los cambios sociales y económicos que atraviesa la región (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
El lenguaje utilizado en los textos y canciones de la vendimia es revelador de su carácter identitario. Términos como campiña, cachina, parrales o racimos no buscan traducir la experiencia para el visitante externo, sino nombrarla desde dentro. Este uso del lenguaje evita la folklorización del rito y preserva su autenticidad, reafirmando que la vendimia se canta porque se vive y se vive porque forma parte de una cotidianidad histórica compartida (Biblioteca Nacional del Perú, 2012).
Así, la vendimia iqueña se configura como una expresión de patrimonio cultural inmaterial que articula trabajo, celebración y memoria. Su permanencia en el tiempo demuestra que las fiestas tradicionales no sobreviven por inercia, sino porque siguen ofreciendo sentido a las comunidades que las practican. Lejos de ser un vestigio del pasado, la Vendimia de Ica continúa siendo un acto vigente de afirmación cultural (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
La “Canción de la Vendimia” y su oficialización
La “Canción de la Vendimia”, con letra y música de Carmen María Moyano de Vélez, ocupa un lugar central en la construcción simbólica de la fiesta. Su oficialización en 1967 por la Casa de la Cultura de Ica marca un momento clave en el reconocimiento institucional de una expresión cultural nacida en el ámbito local. Este acto no solo legitima la obra musical, sino que la convierte en referente normativo de la identidad vendimial iqueña (Casa de la Cultura de Ica, 1967).
La relevancia de esta canción radica también en su autoría. Al tratarse de una creación local y femenina, la obra ofrece una mirada íntima sobre la experiencia de la vendimia, alejada de representaciones externas o artificiosas. La canción no fue concebida para representar a Ica desde fuera, sino para expresar, desde la comunidad misma, la relación entre territorio, trabajo agrícola y celebración colectiva (Biblioteca Nacional del Perú, 2012).
El contenido de la canción articula elementos esenciales de la vendimia: la presencia del sol, la abundancia de los racimos, la diversidad del vino y la invitación constante a la celebración compartida. Todo ello se expresa en un lenguaje sencillo y directo, que privilegia la emoción y la pertenencia por encima de la grandilocuencia. La reiteración de imágenes refuerza el carácter colectivo del rito y su dimensión participativa (Casa de la Cultura de Ica, 1967).
Al ser interpretada año tras año durante las celebraciones oficiales, la “Canción de la Vendimia” ha trascendido su condición de obra musical para convertirse en un dispositivo de memoria cultural. Cada interpretación reactualiza el pasado y lo proyecta hacia el presente, asegurando la continuidad simbólica de la fiesta y fortaleciendo el vínculo entre música, territorio e identidad (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
Vino, territorio y tradición vitivinícola
El vino ocupa un lugar central en la cultura iqueña y en la narrativa simbólica de la vendimia. Más que un producto de consumo, representa el resultado visible de un proceso agrícola complejo condicionado por factores naturales y humanos. La tradición vitivinícola de Ica, documentada desde el siglo XIX, ha configurado un paisaje cultural donde la producción del vino y del pisco se integran a la vida cotidiana de la región (Biblioteca Nacional del Perú, 2012).
Marcas históricas como Vista Alegre, fundada en 1857, forman parte de esta continuidad productiva y simbólica. Su presencia en los textos y relatos asociados a la vendimia refuerza la idea de una tradición sostenida en el tiempo, donde la producción vitivinícola articula pasado y presente. La mención del vino tinto, blanco y dulce evidencia la diversidad productiva convertida en motivo de orgullo regional (Municipalidad Provincial de Ica, 2019).
El vino cumple además una función social y ritual. En el contexto de la vendimia, no se presenta como objeto de exceso, sino como símbolo de celebración compartida y gratitud por el trabajo realizado. Esta concepción reafirma el carácter cultural del producto vitivinícola y lo integra al relato identitario de Ica como expresión de comunidad y pertenencia (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
La persistencia de esta tradición enfrenta hoy desafíos vinculados al mercado, al uso del agua y a los cambios en la estructura agraria. Sin embargo, los textos, cantos y rituales de la vendimia continúan ofreciendo un marco simbólico desde el cual la comunidad puede reinterpretar su relación con el territorio, manteniendo viva la tradición en diálogo con el presente (SENAMHI, 2014).
Memoria, fe y comunidad
Un aspecto significativo de la vendimia iqueña es su vínculo con la fe y la gratitud colectiva. En diversos relatos asociados a la fiesta aparece la figura del Señor de Luren como referente espiritual, a quien se agradece la abundancia y se encomienda el futuro de las cosechas. Esta dimensión religiosa no anula el carácter festivo de la vendimia, sino que lo complementa, integrando trabajo, celebración y espiritualidad (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
La presencia de la fe revela una concepción tradicional del mundo, donde la producción agrícola no se entiende únicamente como resultado del esfuerzo humano, sino como parte de un orden mayor. Esta visión continúa estructurando prácticas y discursos en la región, contribuyendo a la cohesión social durante las celebraciones vendimiales (Casa de la Cultura de Ica, 1967).
La memoria colectiva se construye a través de la repetición ritual de cantos, procesiones y celebraciones. Cada vendimia reactualiza un pasado compartido y refuerza la continuidad cultural de Ica. La música y la palabra funcionan como archivos vivos capaces de transmitir valores y experiencias más allá de los documentos escritos (Biblioteca Nacional del Perú, 2012).
De este modo, la Vendimia de Ica se consolida como un espacio donde convergen memoria, fe y comunidad. Su permanencia en el tiempo demuestra que las tradiciones no son simples herencias del pasado, sino prácticas activas que permiten a las sociedades reafirmar su identidad y proyectarla hacia el futuro (Ministerio de Cultura del Perú, 2015).
Bibliografía
Casa de la Cultura de Ica. (1967). Resolución de oficialización de la Canción de la Vendimia. Ica, Perú.
Ministerio de Cultura del Perú. (2015). Patrimonio cultural inmaterial: fiestas tradicionales y memoria colectiva. https://www.gob.pe/cultura
SENAMHI. (2014). Clima, agricultura y recursos hídricos en la región Ica. Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú. https://www.senamhi.gob.pe
Biblioteca Nacional del Perú. (2012). Tradiciones festivas y música popular del sur peruano. Lima: BNP.
Municipalidad Provincial de Ica. (2019). Historia y significado cultural de la Vendimia de Ica. Ica, Perú.


















