Artículo de información
José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
26 de junio del 2025
Hablar de diseño en el siglo XXI es hablar del iPhone, y hablar del iPhone es hablar de Jony Ive, el diseñador británico que, junto a Steve Jobs, reinventó la relación entre el ser humano y la tecnología. Su obra no fue superficial ni utilitaria: se trató de devolver la dignidad a lo cotidiano, de construir arte en cada objeto digital. El iPhone, más que un producto, fue un manifiesto estético. A más de una década de la muerte de Jobs, y con un Apple cada vez más corporativo, Ive ha emprendido una nueva travesía: se une a Sam Altman, CEO de OpenAI, para crear una nueva familia de dispositivos que buscan darle forma al futuro de la inteligencia artificial (Isaacson, 2011).
Esta alianza no solo promete hardware innovador, sino que intenta destronar al mismo legado que Ive ayudó a construir. Una paradoja fascinante que, como todo lo grande, parte de una tensión entre redención y ambición. La operación se concretó en mayo de 2025, cuando OpenAI anunció la adquisición de io, la empresa de diseño fundada por Ive en 2024. El monto: 6 500 millones de dólares en acciones. A cambio, OpenAI no solo adquiere una firma, sino a un equipo de 55 talentos —incluyendo a exlíderes de diseño de Apple— que serán los responsables del futuro visual, conceptual y funcional de los productos de OpenAI (Heath, 2025).
Una alianza inesperada con raíces profundas
Jony Ive no es un diseñador cualquiera. Es el responsable de productos icónicos como el iMac, el iPod, el iPhone, el iPad, el MacBook Air y los AirPods. Su visión estética ha influido durante más de dos décadas en la industria tecnológica global. Sin embargo, tras la muerte de Steve Jobs en 2011, su relación con Apple se fue desgastando de forma silenciosa. En 2019 fundó LoveFrom, un estudio de diseño que buscaba proyectos con mayor profundidad humana y cultural. Allí colaboró con empresas como Airbnb, Moncler y Ferrari, explorando dimensiones más íntimas del diseño, aunque sin alcanzar la escala planetaria de sus años en Cupertino (Gallo, 2020).
La alianza con Sam Altman no es una decisión casual. Altman, admirador confeso de Jobs, ha declarado que Jony Ive es “el mayor pensador de diseño que ha conocido”. Ambos comparten una visión casi espiritual de la tecnología como instrumento para dignificar la vida. En el anuncio público de su unión, rodado como una pieza de cine en San Francisco, se habla del “dispositivo más espectacular que haya visto la humanidad”. La producción del video costó tres millones de dólares, con música de Harry Gregson-Williams y dirección del mismo realizador de Una verdad incómoda, marcando un tono épico para una tecnología aún invisible (Milmo, The guardian, 2025).
Este nuevo dispositivo no es una evolución de lo que ya conocemos, sino un intento deliberado de establecer una nueva categoría: tecnología ambiental sin pantalla. No se trata de competir con el iPhone, sino de reemplazarlo filosóficamente. Ive y Altman han descrito un artefacto que no tiene pantalla, que se opera por voz, que comprende el contexto de quien lo usa y que acompaña la vida diaria con una presencia silenciosa y casi imperceptible. La innovación radica, paradójicamente, en su humildad: no quiere dominar, sino coexistir (Milmo, The guardian, 2025).
El equipo detrás de este proyecto incluye a Evans Hankey, exdirectora de diseño industrial de Apple, Tang Tan, responsable de diseño de producto, y Scott Cannon, experto en fabricación. Su presencia confirma que no se trata de un experimento improvisado, sino de un movimiento estratégico para construir una nueva plataforma de consumo masivo. Se espera que el primer dispositivo llegue en 2026, con la promesa de abrir una familia entera de productos conectados que pondrán a la inteligencia artificial no solo en el centro del hogar, sino también del gesto humano más simple (Heath, 2025).
El peso del pasado y los peligros del presente
La trayectoria de Ive no ha estado exenta de polémicas. En sus últimos años en Apple, muchas de sus decisiones fueron objeto de discusión pública y privada. Se le atribuyen diseños que priorizaron la forma sobre la función, una inclinación casi obsesiva por la estética pura, a veces en detrimento de la experiencia del usuario. El teclado mariposa, el mouse que se carga por debajo, la eliminación de puertos esenciales en los MacBook Pro, y la batería “joroba” del iPhone 6s, son algunos ejemplos que generaron desconcierto y molestia entre usuarios y críticos. En todos ellos, la belleza visual pareció imponerse sobre la lógica práctica, generando una narrativa de diseño tan audaz como controvertida (Metz, 2019).
Ese pasado de decisiones discutibles se proyecta hoy como una sombra sobre el nuevo proyecto. El terreno del hardware con inteligencia artificial es aún más delicado. Las recientes experiencias del Humane AI Pin y el Rabbit R1, dispositivos que también apostaron por una interfaz minimalista e inteligente, terminaron en fracasos comerciales. Los problemas fueron múltiples: baterías de corta duración, comandos ineficaces, promesas incumplidas. La fragilidad de estos intentos plantea la pregunta inevitable: ¿puede realmente una interfaz invisible reemplazar lo tangible sin volverse frustrante? Como si eso fuera poco, OpenAI enfrenta un desafío legal que amenaza con erosionar el impulso de esta alianza. La empresa IYO ha iniciado una demanda por el uso del nombre “io”, el cual se superpone con su propia marca registrada. Ante la presión, Altman ha debido retirar momentáneamente toda referencia pública al nombre del proyecto. La disputa se resolverá en octubre de 2025, pero ya deja huella en la narrativa del emprendimiento, minando su aura de perfección planificada y recordando que incluso las ideas más grandiosas deben rendir cuentas ante el mundo real (Heath, 2025).
La competencia, además, se mueve con sigilo y recursos infinitos. Google, Meta y Apple no han estado observando pasivamente esta innovación: desarrollan sus propias plataformas de IA dirigidas al consumidor. Pero, a diferencia de OpenAI, estas compañías poseen ecosistemas completos, cadenas logísticas sólidas y millones de usuarios fieles. El desafío para Altman e Ive no será solo inventar lo nuevo, sino convencer al mundo de abandonarlo todo para seguirlos a ellos. Y eso, en el mundo de la tecnología, rara vez se consigue solo con belleza (Milmo, The Guardian, 2025).
En este panorama, el proyecto se vuelve un acto de fe. Ive y Altman enfrentan no solo desafíos técnicos, sino históricos y culturales. Se enfrentan al legado de Apple, a la crítica de sus propios errores pasados y a una industria que exige velocidad y eficacia. Su reto no es crear lo espectacular, sino lo útil; no lo inmediato, sino lo duradero. Y quizás, en esa tensión entre lo visible y lo esencial, se juegue la última gran batalla del diseño contemporáneo (Isaacson, 2011).
La competencia, además, se mueve con sigilo y recursos infinitos. Google, Meta y Apple no han estado observando pasivamente esta innovación: desarrollan sus propias plataformas de IA dirigidas al consumidor. Pero, a diferencia de OpenAI, estas compañías poseen ecosistemas completos, cadenas logísticas sólidas y millones de usuarios fieles. El desafío para Altman e Ive no será solo inventar lo nuevo, sino convencer al mundo de abandonarlo todo para seguirlos a ellos. Y eso, en el mundo de la tecnología, rara vez se consigue solo con belleza (Milmo, The Guardian, 2025).
La competencia tampoco duerme. Google, Meta y la propia Apple están desarrollando sus propias plataformas de IA de consumo. A diferencia de OpenAI, estas empresas ya tienen ecosistemas completos, cadenas de distribución y bases de usuarios consolidadas. El nuevo dispositivo deberá ser no solo revolucionario, sino también convincente en funcionalidad y precio (Milmo, The Guardian, 2025).
Redención, legado y el alma del diseño
Hay un factor humano que otorga a este proyecto una profundidad especial: Laurene Powell Jobs, viuda de Steve Jobs, es una de las inversoras principales. Su respaldo no es solo financiero, es simbólico. Es una forma de cerrar el ciclo: el hombre que diseñó el iPhone ahora intenta superarlo, con el apoyo de la mujer que compartió la vida de quien lo inspiró (Isaacson, Steve Jobs. La biografía, 2011).
En entrevistas recientes, Ive ha admitido cierto arrepentimiento por las consecuencias sociales del iPhone. Si bien fue concebido como una herramienta de conexión, ha terminado generando dependencia, distracción y aislamiento. Este nuevo dispositivo no busca reemplazar al humano, sino acompañarlo. No pretende saber más, sino estar allí cuando se le necesite (Gallo, 2020).
Sam Altman también tiene su propia motivación: quiere que OpenAI sea para la inteligencia artificial lo que Apple fue para la computación personal. No se conforma con ser una empresa de software. Necesita un vehículo tangible, una forma de llevar la IA al cuerpo, al gesto, al día a día (Milmo, The Guardian, 2025).
El nuevo dispositivo, según Altman, ya existe como prototipo y lo conserva en su casa. Afirma que es el objeto tecnológico más espectacular que haya visto la humanidad. Aún no lo ha mostrado al mundo. Pero la promesa está lanzada. Y como toda promesa verdadera, es también un riesgo: el de fallar, el de decepcionar, el de no estar a la altura del mito (Heath, 2025).
Referencias
Gallo, C. (2020). The Innovation Secrets of Steve Jobs. New York: McGraw-Hill .
Heath, A. (2025, Junio 23). The Verge. Retrieved from OpenAI’s first AI device with Jony Ive won’t be a wearable: https://www.theverge.com/openai/691737/openai-jony-ive-chatgpt-io-ai-device-wearable-headphone-lyo-lawsuit
Isaacson, W. (2011). Steve Jobs: La biografía. Madrid, España: Debate.
Metz, C. (2019, Junio 27). New York Times. Retrieved from Jony Ive, Designer Who Made Apple Look Like Apple, Is Leaving to Start a Firm: https://www.nytimes.com/2019/06/27/technology/jony-ive-apple.html
Milmo, D. (2025, Mayo 22). The guardian. Retrieved from iPhone design guru and OpenAI chief promise an AI device revolution: https://www.theguardian.com/technology/2025/may/22/iphone-design-guru-openai-chief-promise-ai-device-revolution
Milmo, D. (2025, Junio 2). The Guardian. Retrieved from ‘Humanity deserves better’: iPhone designer on new partnership with OpenAI: https://www.theguardian.com/technology/2025/jun/02/iphone-designer-jonny-ive-openai-chatgpt-smartphones-apple



















