Artículo de información
Jorge Aristides Malqui Espino, José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
18 de agosto del 2026
La hacienda Santa Isabel estuvo vinculada al valle de El Ingenio, en Nasca, un territorio agrícola que desde los primeros años del periodo colonial quedó asociado al cultivo de la vid, la caña de azúcar y, más adelante, el algodón. Su historia forma parte del proceso de transformación de la propiedad ocurrido después de la llegada de los españoles, cuando antiguas tierras indígenas comenzaron a pasar a manos de encomenderos, funcionarios y grandes propietarios. Con el tiempo, Santa Isabel quedó integrada a un paisaje de haciendas que marcaron la economía y la vida social de la zona. (Rossel Castro, 1977).
Pero El Ingenio tenía una historia mucho más antigua. Antes de la presencia española, los valles de Nasca habían sido ocupados por sociedades capaces de adaptarse a un medio extremadamente seco. La cultura Nasca desarrolló una agricultura sostenida por sistemas de manejo del agua y estableció importantes centros ceremoniales, entre ellos Cahuachi. Aquella presencia prehispánica demuestra que estos valles ya constituían espacios de producción, intercambio y organización social muchos siglos antes de la aparición de las haciendas. (Lasaponara, Masini & Orefici, 2017).
De las tierras indígenas al Ingenio colonial
Alberto Rossel Castro señala que, durante los primeros años de la dominación española, los curacas Francisco Nanaska y Alonso Rimansa poseían tierras en la quebrada de Collao, vinculada al actual valle de El Ingenio. En 1546 estas fueron vendidas a Pedro Juárez, conocido como “El Viejo”. El dato permite observar con mayor claridad cómo se produjo el cambio de propiedad en la zona y cómo tierras que habían estado bajo control indígena comenzaron a incorporarse a la nueva organización colonial. (Rossel Castro, 1977).
Pedro Juárez aparece relacionado con el cultivo de la vid, una actividad que se extendió con rapidez por los valles de Ica y Nasca. Más adelante también adquirió importancia la caña de azúcar, cuyo procesamiento requería trapiches e instalaciones especializadas. El propio nombre de El Ingenio quedó asociado a ese tipo de establecimiento productivo, donde la caña era transformada antes de ingresar a los circuitos comerciales. La agricultura de la zona comenzaba así a integrarse a una economía que iba mucho más allá del consumo local. (Rossel Castro, 1977).
Durante los siglos XVII y XVIII, las haciendas se convirtieron en una parte fundamental del paisaje económico de Nasca. Entre las más importantes estuvieron San Joseph y San Francisco Xavier, administradas por los jesuitas. Eran propiedades complejas, con tierras de cultivo, depósitos, viviendas, espacios religiosos y áreas destinadas al trabajo. Su funcionamiento dependió en gran medida de población africana esclavizada, cuya presencia terminó dejando una profunda huella en la historia social de El Ingenio. (Weaver, 2022).
Por eso, la historia de estas propiedades no puede reducirse a sus dueños ni a la producción agrícola. En ellas convivieron riqueza, explotación, trabajo forzado y relaciones sociales muy desiguales. Las investigaciones arqueológicas han permitido recuperar parte de la vida de quienes trabajaban en estos espacios y mostrar que la población afroperuana tuvo un papel central en la formación de la región. Muchos de esos hombres y mujeres no dejaron documentos escritos, pero sí dejaron una presencia que todavía puede reconocerse en la memoria local. (Weaver, 2022).
Santa Isabel y Domingo Elías
En el siglo XIX, la hacienda Santa Isabel aparece vinculada al mundo de los grandes propietarios de la región y a la figura de Domingo Elías Carbajo. Nacido en Ica en 1805, Elías desarrolló desde joven una importante actividad agrícola y comercial. Su matrimonio con Isabel de la Quintana y Pedemonte amplió sus vínculos con propiedades rurales del sur peruano y lo convirtió en uno de los hombres con mayor influencia económica en la región. (Tamariz, 2017).
Su trayectoria no se limitó a los negocios. Domingo Elías participó activamente en la política nacional y llegó a ejercer brevemente el poder durante la llamada Semana Magna de 1844. También estuvo relacionado con la fundación del Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe y con los primeros intentos de organización política civil frente al predominio militar de la República temprana. Su peso político estuvo acompañado por una importante base económica sustentada en propiedades agrícolas y actividades comerciales. (Tamariz, 2017).
Santa Isabel debe entenderse dentro de ese escenario. Durante el siglo XIX, varias haciendas de la costa sur comenzaron a orientar parte de su producción hacia el algodón, que adquirió creciente importancia dentro del comercio internacional. La tierra seguía siendo una de las principales fuentes de riqueza y poder, y las grandes propiedades agrícolas permitían a sus dueños tener una influencia considerable dentro y fuera de sus regiones. (Tamariz, 2017).
Sin embargo, la historia de Santa Isabel no termina en los nombres de sus propietarios. Alrededor de la hacienda vivieron trabajadores, familias y comunidades que permanecieron durante generaciones en el valle. Ellos formaron parte de una historia menos visible en los documentos oficiales, pero presente en los apellidos, en las casas antiguas, en los caminos y en los recuerdos transmitidos dentro de El Ingenio. La memoria de una hacienda también se construye desde quienes la trabajaron y vivieron junto a ella. (Rossel Castro, 1977).
Mamalá y la memoria afroperuana
Dentro de esa memoria destaca Tomasa de Alcalá, conocida como Mamalá. Su historia ha sido conservada principalmente por la tradición local y por investigaciones posteriores que recogieron testimonios de El Ingenio. Según esos relatos, Mamalá perteneció al mundo afrodescendiente de la zona y llegó a convertirse en una figura respetada entre esclavos y libertos. También se sostiene que sabía leer y escribir, algo poco frecuente para una mujer sometida a las condiciones de esclavitud de aquella época. (Reyna, 2017).
Su nombre quedó relacionado con varias haciendas del valle y con una comunidad que la reconocía como una figura de autoridad. La tradición señala que su casa se convirtió en un lugar de reunión y que su influencia fue creciendo entre los trabajadores afrodescendientes. Con el tiempo, Mamalá dejó de ser solamente un personaje familiar para convertirse en un símbolo de la memoria colectiva de El Ingenio. (Reyna, 2017).
Su historia también quedó ligada a 1854, año en que Ramón Castilla decretó la abolición de la esclavitud en el Perú. La tradición local sostiene que Mamalá difundió la noticia entre los trabajadores y que murió en medio de los enfrentamientos producidos en aquellos días. Algunos detalles todavía requieren una comprobación documental más amplia, pero eso no disminuye el valor de su figura como parte de una memoria transmitida durante generaciones. (Reyna, 2017).
Santa Isabel y El Ingenio reúnen así distintas etapas de una misma historia. En ese territorio estuvieron los antiguos pobladores de Nasca, los encomenderos, los hacendados, los africanos esclavizados, los agricultores y las familias que permanecieron en el valle. Algunos dejaron documentos y propiedades; otros, apenas recuerdos conservados por sus descendientes. Todos, sin embargo, forman parte de una historia que todavía puede reconstruirse desde la tierra, la memoria y las voces que sobrevivieron al paso del tiempo. (Reyna, 2017).
Bibliografía
Lasaponara, Rosa; Masini, Nicola; y Orefici, Giuseppe (Eds.). (2017). The Ancient Nasca World: New Insights from Science and Archaeology. Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-47052-8
Reyna, Iván. (29 de julio de 2017). “Nasca: la historia nunca contada de Mamalá y su lucha contra la esclavitud”. Revista Rumbos. https://www.rumbosdelperu.com/cultura/29-07-2017/nasca-la-historia-nunca-contada-de-mamala-y-su-lucha-contra-la-esclavitud/
Rossel Castro, Alberto. (1977). Arqueología Sur del Perú: áreas, valles de Ica y la hoya de Río Grande de Naska. Lima: Editorial Universo. https://search.worldcat.org/es/title/arqueologia-sur-del-peru-areas-valles-de-ica-y-la-hoya-de-rio-grande-de-naska/oclc/3921061
Tamariz, Domingo. (10 de diciembre de 2017). “Domingo Elías”. Diario Oficial El Peruano. https://elperuano.pe/noticia/61916-domingo-elias
Weaver, Brendan J. M. (27 de julio de 2022). “La estética política, espectadores artísticos y la arqueología de la esclavitud: las haciendas jesuitas de Nasca, Perú”. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 15(2), 12-37. https://doi.org/10.55695/rdahayl15.02.01





















