Artículo de información
José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
29 de junio del 2026
Durante más de cinco décadas, Mafalda ha acompañado silenciosamente la vida cotidiana de numerosas familias peruanas a través de periódicos, bibliotecas, colegios, librerías y conversaciones familiares. Su presencia se instaló de tal manera en la memoria colectiva que hoy resulta difícil considerarla únicamente una historieta argentina. Para muchos peruanos, recordar a Mafalda es evocar el periódico desplegado sobre la mesa del desayuno, las tardes de lectura en la escuela o las conversaciones que surgían espontáneamente después de leer una de sus tiras. La pequeña niña de cabello negro y mirada inquisitiva llegó a convertirse en una referencia cultural reconocible que cuestionaba las injusticias, se preocupaba por la paz mundial y observaba con desconcierto las contradicciones de los adultos. Su capacidad para transformar asuntos complejos en preguntas sencillas hizo que lectores de distintas edades la adoptaran como una figura cercana. En el Perú, su influencia trascendió ampliamente el entretenimiento y pasó a formar parte de la educación informal y de la vida familiar, convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más singulares que América Latina ha producido durante el último siglo. (El Comercio, 2020).
La extraordinaria permanencia de Mafalda se explica porque nunca fue concebida como una historieta infantil tradicional. Mientras otros personajes se limitaban a protagonizar aventuras o situaciones humorísticas, ella discutía sobre la guerra, la desigualdad, la política internacional y la convivencia humana. Lo hacía desde la mirada de una niña de seis años que se negaba a aceptar que los adultos normalizaran los problemas del mundo sin intentar resolverlos. Precisamente allí reside una de las claves de su éxito. Mafalda nunca enseñó respuestas; enseñó a formular preguntas. Esa sencilla premisa permitió que la obra atravesara generaciones enteras y que en el Perú fuera adoptada no solamente por niños, sino también por estudiantes, profesores, periodistas y familias que encontraron en sus reflexiones una manera distinta de dialogar sobre la realidad que los rodeaba. Más que una tira cómica, Mafalda terminó convirtiéndose en una conversación permanente sobre la sociedad y sobre la responsabilidad que cada ciudadano tiene frente a ella. (Le Monde diplomatique, s. f.).
Una campaña publicitaria que terminó cambiando la historia cultural latinoamericana
Pocas personas saben que Mafalda nació a partir de un proyecto comercial que nunca llegó a concretarse. A comienzos de la década de 1960, Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido mundialmente como Quino, recibió el encargo de crear una campaña publicitaria para promocionar los electrodomésticos Mansfield. La propuesta consistía en diseñar una familia cuyos integrantes debían llevar nombres que comenzaran con la letra M. La campaña fue cancelada antes de publicarse, pero Quino decidió conservar algunos de los bocetos que había desarrollado. Aquella aparente frustración terminaría convirtiéndose en uno de los acontecimientos más importantes de la cultura latinoamericana contemporánea. Lo que originalmente debía servir para vender electrodomésticos terminó transformándose en una herramienta para reflexionar sobre la sociedad, la política y la condición humana. Ese origen inesperado constituye una de las mayores paradojas culturales del siglo XX en lengua española. (Quino, s. f.).
El 29 de septiembre de 1964, Mafalda apareció oficialmente en el semanario Primera Plana. Meses después pasó al diario El Mundo y comenzó un proceso de expansión que la convertiría en un fenómeno internacional. Entre 1964 y 1973, Quino construyó un universo de personajes que representaban distintas formas de entender la sociedad y que permitían abordar asuntos complejos mediante diálogos aparentemente sencillos. A diferencia de otras tiras cómicas, la obra nunca dependió de grandes aventuras ni de personajes heroicos. Su fuerza residía en la capacidad de convertir las conversaciones cotidianas en un espejo de las preocupaciones de toda una generación latinoamericana. Esa característica explica por qué, más de medio siglo después, sus ideas siguen conservando una sorprendente actualidad. (National Geographic Historia, 2021).
Menos de nueve años de producción bastaron para construir una de las obras culturales más influyentes de América Latina. Quino decidió poner fin a la publicación regular el 25 de junio de 1973 para evitar la repetición y preservar la calidad de su trabajo. Esa decisión engrandeció aún más su legado. Mientras muchas producciones culturales se prolongan indefinidamente hasta perder su identidad original, Mafalda permaneció intacta. Su permanencia demuestra que la relevancia cultural no depende de la cantidad de material producido, sino de la profundidad de las ideas que transmite. En cierto modo, continúa siendo contemporánea porque el mundo todavía no ha resuelto muchos de los problemas que ella denunciaba hace seis décadas. (National Geographic Historia, 2021).
Una niña que representó las preocupaciones de América Latina
Mafalda nunca fue una niña convencional. Mientras millones de personas vivían bajo la tensión de la Guerra Fría y el temor a una confrontación nuclear, ella se preguntaba por qué los adultos eran incapaces de construir un mundo más pacífico. La guerra, la desigualdad, la injusticia y las contradicciones de la vida moderna aparecían constantemente en sus reflexiones. Soñaba con trabajar algún día en las Naciones Unidas porque estaba convencida de que la convivencia y el diálogo podían transformar la realidad. Esa preocupación permanente por el bienestar colectivo la convirtió en un personaje excepcional dentro de la historia de la cultura latinoamericana y en una referencia moral para innumerables lectores. (Le Monde diplomatique, s. f.).
Los personajes que la acompañaban también cumplían una función simbólica muy precisa. Susanita representaba las aspiraciones familiares tradicionales; Manolito encarnaba el pragmatismo económico; Felipe expresaba las inseguridades humanas; Miguelito aportaba una mirada filosófica; Libertad simbolizaba la rebeldía y Guille representaba la renovación generacional. Cada uno permitía a Quino construir una radiografía de la clase media latinoamericana y mostrar sus contradicciones, sus anhelos y sus temores. Esa riqueza narrativa explica por qué lectores de distintos países encontraron en Mafalda un reflejo de sus propias experiencias cotidianas y desarrollaron una fuerte identificación con sus personajes. (Revista Comunicación, 2020).
El 23 de agosto de 1971: Mafalda entra en la vida cotidiana peruana
El 23 de agosto de 1971, Mafalda ingresó oficialmente a la vida cotidiana peruana a través de las páginas de El Comercio. No llegó solamente una tira cómica a uno de los periódicos más importantes del país; ingresó una nueva forma de conversar sobre el mundo dentro de los hogares peruanos. Desde ese momento, comenzó a formar parte de la rutina diaria de numerosas familias que encontraban en sus páginas un espacio de reflexión y entretenimiento al mismo tiempo. Aquella presencia constante terminaría consolidando un vínculo emocional que todavía permanece vivo en la memoria colectiva nacional. (El Comercio, 2020).
Durante las décadas de 1970 y 1980, la lectura del periódico era una actividad profundamente familiar. Padres, hijos y abuelos compartían las noticias del día y, entre ellas, aparecían las reflexiones de la pequeña niña argentina. Esa convivencia intergeneracional fortaleció su presencia dentro de la memoria colectiva peruana. No era extraño que una sola tira sirviera como punto de partida para hablar sobre la política, la educación o la vida cotidiana dentro del hogar. La obra conseguía algo poco frecuente: transformar una conversación doméstica en un ejercicio cotidiano de ciudadanía. A diferencia de otras publicaciones dirigidas exclusivamente al público infantil, Mafalda lograba reunir a lectores de distintas edades alrededor de una misma conversación y convertir una breve lectura en un espacio compartido de reflexión. (El Comercio, 2020).
Con el paso de los años, Mafalda también ingresó a bibliotecas, colegios y espacios educativos. En numerosos centros de enseñanza, sus tiras fueron utilizadas para estimular la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la reflexión ciudadana. La sencillez de sus diálogos permitía explicar asuntos complejos sin necesidad de recurrir a un lenguaje académico. Muchos estudiantes descubrieron que la educación no consistía únicamente en memorizar datos, sino también en aprender a cuestionar aquello que parecía evidente. Su presencia en las aulas demuestra la enorme versatilidad de la obra creada por Quino y explica por qué continúa siendo una referencia vigente en distintos niveles educativos. (Revista Comunicación, 2020).
Barranco y la consolidación de un patrimonio cultural compartido
La influencia de Mafalda en el Perú adquirió una nueva dimensión el 21 de septiembre de 2023. Ese día, la Embajada de la República Argentina en el Perú y la Municipalidad de Barranco inauguraron una escultura permanente en el boulevard Sáenz Peña como parte de las celebraciones de la amistad argentino-peruana. La obra, realizada por el escultor argentino Pablo Irrgang, transformó a Mafalda en un elemento permanente del paisaje cultural limeño y confirmó que su importancia ya trasciende ampliamente el ámbito editorial. Su presencia física en uno de los distritos más representativos de la actividad cultural de Lima simboliza la estrecha relación que el personaje ha construido con varias generaciones de peruanos. (Embajada de la República Argentina en el Perú, 2023).
Hoy, Mafalda ya no habita únicamente las páginas impresas; habita también el espacio público limeño. Personas de distintas edades se sientan junto a ella para fotografiarse en Barranco, incluso sin haber leído nunca sus primeras publicaciones. Ese gesto aparentemente sencillo posee un enorme significado cultural. La obra dejó de pertenecer exclusivamente a Argentina y pasó a formar parte de un patrimonio emocional compartido entre distintos países latinoamericanos. La presencia de Mafalda en Barranco demuestra que una creación artística puede dejar de pertenecer a sus autores para integrarse a la memoria afectiva de una ciudad. La transmisión espontánea de esa memoria confirma que su continuidad cultural sigue renovándose y que la niña creada por Quino continúa encontrando nuevos lectores y nuevas interpretaciones con el paso del tiempo. (RPP, 2023).
Un legado que continúa enseñando a pensar
La grandeza de Mafalda no reside únicamente en su éxito editorial, sino en su capacidad para transformar la manera en que las personas observan el mundo. Quino entendió que el humor podía convertirse en una herramienta extraordinaria para abordar problemas complejos sin recurrir a discursos rígidos ni a posiciones dogmáticas. La pequeña niña jamás intentó imponer verdades absolutas; por el contrario, invitó permanentemente a cuestionar aquello que parecía normal y a defender valores como la paz, la empatía y la convivencia democrática. Esa invitación continúa vigente en una época marcada por la rapidez de la información y por la dificultad para sostener conversaciones profundas sobre los problemas colectivos. (Le Monde diplomatique, s. f.).
Mafalda no se convirtió en un símbolo peruano porque fuera una obra famosa, sino porque enseñó a numerosas familias que cuestionar la realidad, conversar sobre ella y mantener la esperanza también forman parte del ejercicio cotidiano de la ciudadanía. Su verdadera importancia no reside en la nostalgia, sino en la capacidad que conserva para seguir interpelando a personas de distintas edades y contextos sociales. Más de sesenta años después de su nacimiento, continúa dialogando con una sociedad que todavía no ha conseguido resolver muchos de los problemas que ella señalaba hace seis décadas. Esa es, probablemente, la razón por la que permanece viva en el Perú: porque sigue recordándonos que la curiosidad, la empatía y el pensamiento crítico son herramientas indispensables para construir una sociedad mejor. (National Geographic Historia, 2021).
Bibliografía
Embajada de la República Argentina en el Perú. (2023). Inauguramos una escultura de Mafalda en Barranco para celebrar la amistad argentino-peruana. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://eperu.cancilleria.gob.ar/es/inauguramos-una-escultura-de-mafalda-en-barranco-para-celebrar-la-amistad-argentino-peruana
El Comercio. (2020). Mafalda: el día que la tira cómica argentina debutó en El Comercio hace 49 años. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://elcomercio.pe/archivo-elcomercio/mafalda-tira-comica-comic-argentino-debut-en-el-comercio-quino-joaquin-salvador-lavado-anos-70-nnsp-noticia/
Le Monde diplomatique. (s. f.). Mafalda: historia social y política. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://www.eldiplo.org/notas-web/mafalda-historia-social-y-politica/
National Geographic Historia. (2021). Quino, el dibujante que creó Mafalda. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://historia.nationalgeographic.com.es/a/quino-dibujante-que-creo-mafalda_16977
Quino. (s. f.). Sitio oficial de Quino. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://www.quino.com.ar
Revista Comunicación. (2020). Mafalda: historia de un icono atemporal. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://revistacomunicacion.com/2020/03/24/mafalda-historia-de-un-icono-atemporal/
RPP. (2023). Barranco: escultura de Mafalda fue inaugurada como atractivo turístico. Recuperado el 16 de junio de 2026, de https://rpp.pe/lima/actualidad/barranco-escultura-de-mafalda-fue-inaugurada-como-atractivo-turistico-video-noticia-1506789



















