Diana Velásquez Vargas

La industria de los videojuegos es un sector creciente en nuestro país, pero no siempre estamos al tanto de todos los proyectos peruanos que están actualmente en el mercado. Sin embargo, un grupo de estudiantes, actualmente egresados de Diseño de Videojuegos, crearon desde cero cinco títulos inspirados en locaciones, mitología y tradiciones peruanas. Los hemos probado y, sinceramente, son más difíciles de lo esperado.

El catálogo de videojuegos peruanos no es muy extenso, o tal vez eso es lo que pensamos. La realidad es que de nuestro país sí han salido reconocidos proyectos como “Tunche” (2021) o más recientes como “Mago”. Por otro lado, algunos productos peruanos no fueron realizados por estudios desarrolladores, sino por estudiantes en sus veinte, y en un tiempo y presupuesto récord.

El Comercio probó los siguientes cinco juegos; además, se conversó con sus creadores para saber si estarían dispuestos o no a continuarlos. Todos los títulos son gratuitos y están disponibles para instalar ya sea en móviles o PC.

Kero Sagrado (iOS, Android)

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Eres un aventurero que encuentra a una señora en su chichería y te pide ayuda para reconstruir su Kero. Tienes que entrar a diferentes locaciones y dentro de cada una hay pequeños puzzles”, nos explica Paz Nieto, miembro del equipo de Kero Sagrado. El videojuego está animado en 3D y tomó inspiración de “The Witness” (2016) para su estilo visual.

Si bien el juego no toma mucho tiempo en terminarse (según Nieto puede resolverse en 15 minutos), descifrar los acertijos puede tomar más de un intento. El rendimiento en iOS fue óptimo y es fácil acostumbrarse a la jugabilidad. Para crear el ambiente, usaron referencias fotográficas de Ollantaytambo, Cusco, pues la historia se desarrolla en dicho pueblo. Finalizar el juego les tomó alrededor de dos meses y bajo un presupuesto “zero-cost”. Nieto añadió que “les podría interesar trabajar más en el juego, tal vez traducirlo a quechua o incluso inglés”.

Inka Rush (iOS, Android)

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Este juego también está ambientado en Ollantaytambo; sin embargo, la premisa es pasar los niveles superando obstáculos. Tomaron como referencia a “El juego más difícil del mundo”, aunque Inka Rush no es nada difícil de terminar, pues cuenta con solo cinco niveles. No obstante, “el proyecto aún no está descartado”, nos dicen André Roldán y Alessandro Bassallo, del equipo creador. Planean añadir más elementos en el futuro como instrucciones o más textos.

El juego es fácil de concluir una vez aprendes a esperar pacientemente a los obstáculos. Quizás es más ideal para usuarios de muy temprana edad, y así también conocen sobre las zonas arqueológicas que son representadas, cuyas historias puedes leer si obtienes todos los coleccionables.

El Urcututo (PC)

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El videojuego se basa en el mito chaman del Urcututo, una criatura búho de la selva peruana que por una parte de la comunidad es venerada, mientras que por otros es símbolo de desgracia. Bajo esta idea, en el juego “tomas el lugar de esta criatura y entregas pergaminos a los chamanes que buscas ayudar, pero al mismo tiempo eres perseguido por otras comunidades”, nos detalla Alejandro Marticorena, desarrollador del proyecto.

Cuando pruebas el juego, uno no desea parar. Lo más divertido es justamente la frustración de morir (solo tienes una vida) y querer seguir intentando, además que es muy placentero visualmente. Este videojuego es digno de un salón de arcade, pero solo lo puedes jugar en PC. Es infinito y el único objetivo es seguir superando tu puntuación. Parecido al concepto de “Flappy Bird”, debes esquivar los obstáculos en pleno vuelo. “El Urcututo” ganó en 2021 un concurso del Tecnológico de Monterrey (México). El equipo que lo desarrolló tuvo solamente un día para hacerlo.

Al Ritmo de la Diablada (PC)

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De los mismos creadores de “El Urcututo”, este videojuego de ritmo te recordará a “Dance Dance Revolution”, pero con música de diablada peruana. Sin embargo, un aspecto diferenciador es que las teclas a presionar vienen por dos carriles en lugar de uno, por lo que debes actuar rápido y es fácil perder la coordinación. Tras probarlo, no hemos podido pasar del segundo nivel, aunque, más allá de la dificultad, el juego tarda en reconocer el teclado.

A diferencia de su juego hermano, este sí tiene final después de cuatro fases. También está en arte de píxel, pues “es la especialidad del grupo”. El objetivo del juego, en línea con la tradición de la diablada, es derrotar al demonio bailando. “Por falta de tiempo, no se continuó el proyecto, pero siempre está la posibilidad”, le dice a El Comercio María Fernanda Flores. El equipo espera poder añadir más personajes involucrados en la danza de la diablada.

El Lanzón Monolítico (PC)

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Este juego es bastante estilizado en su arte visual, que además también ganó una competencia del Tecnológico de Monterrey. Acostumbrarse al movimiento no tardará nada para los gamers de PC. “Tratamos de representar lo que ocurría en el templo del Lanzón Monolítico”, explica Brando Canchaya, “era un espacio de rituales de iniciación y, a las personas que entraban, les hacían consumir alucinógenos en un sitio oscuro y laberíntico”.

En el juego tomas el manto de una cabeza clava y debes derrotar unos demonios. Además, el juego es infinito y solo tienes una vida. No obstante, si llegas a cierto puntaje, las habitaciones se rediseñarán para “mantener siempre nuevo el juego”. Cuando lo probamos, nos cruzamos con un bug que metió a la cabeza clava a un punto sin salida; de igual manera, “El Lanzón Monolítico” puede ser bastante entretenido como un juego para usuarios menores.