En 1908, cuando Anna Jarvis, una activista de los derechos de las mujeres decidió volcarse con la creación del Día de la Madre en Estados Unidos, jamás pensó que estaba instaurando una de las fechas más especiales del calendario. Anna, que había decidido no tener hijos, lo hizo como una homenaje a su madre -Ann Reeves Jarvis-, también ella una activista de Virginia (EEUU), que fundó los Clubs de Trabajo del Día de la Madre, en 1850, en plena Guerra Civil Norteamericana.

En esos clubs, las mujeres se apoyaban entre ellas, debatían las malas condiciones sanitarias, la mortalidad de los niños en esa época e intentaban encontrar soluciones para esos problemas. Entre 1861 y 1865, esos espacios de encuentro se transformaron, más tarde, en equipos para cuidar a los soldados heridos de ambos lados de la contienda. Y, tras el fin de la guerra, en 1868, Jarvis y otras mujeres organizaron el “Día de la Amistad de la Madre” para fomentar la unidad y reconciliación de familias de ambos bandos.

Ann Reeves Jarvis no abandonaría su activismo hasta su muerte, en 1905, momento en el que su hija, Anna, recogió su testigo. Ella fue la artífice de lo que hoy conocemos como el Día de la Madre, aunque la evolución de la efeméride terminara por distanciarse enormemente de lo que ella había ideado.

Anna Jarvis, quién nunca tuvo hijos, promovió la celebración del primer Día de la Madre en 1908 como un homenaje a su propia madre. El 10 de mayo de ese año, las familias se reunieron en varios eventos, en la ciudad natal de Jarvis, Grafton, en una iglesia ahora rebautizada como Santuario del Día Internacional de la Madre, en Filadelfia, donde Jarvis vivía en ese momento, y en varias otras ciudades.

La activista siguió impulsando este día y las festividades se alargaron a un número cada vez mayor de ciudades, hasta que, en 1914, el presidente de EEUU, Woodrow Wilson, declaró oficialmente el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre.

“Para Jarvis ese era el día en el que volverías a casa para pasar tiempo con tu madre y agradecerle todo lo que hizo por ti”, explica la historiadora Katharine Antolini en su tesis de doctorado Celebrando la Maternidad: Anna Jarvis y la defensa del Día de la Madre, citada por la revista National Geographic. Sin embargo, el mercado rápidamente se dio cuenta del filón que se acaba de crear y el Día de la Madre, ideado como algo íntimo y personal, se transformó en una vorágine consumista.

A partir de entonces, Anna se dedicó a boicotear los actos consumistas de ese día y a intentar devolver la celebración a su esencia. Creó la Asociación Internacional del Día de la Madre y trató de mantener el control de las celebraciones organizadas para ese día. Organizó boicots, amenazó con pleitos e incluso atacó a la primera dama Eleanor Roosevelt por usar el Día de la Madre para recaudar fondos para organizaciones benéficas.

“En 1923 irrumpió en una convención de pasteleros en Filadelfia”, cuenta Antolini a la revista National Geographic. Una protesta similar a la que hizo años después. “Las Madres de la Guerra de los Estados Unidos utilizaron el Día de la Madre para recaudar fondos y vender claveles cada año. A Anna esto le molestaba, por lo que intentó boicotear su convención de 1925 en Filadelfia y fue arrestada por altercados“, dice la historiadora.

Los intentos de Jarvis de devolver el Día de la Madre al espíritu de su creación continuaron al menos hasta principios de la década de 1940, cuando ya contaba con 76 años. En 1948, Anna Jarvis murió, a los 84 años, en el sanatorio Marshall Square de Filadelfia.”Esta mujer, que murió sin dinero, en un sanatorio, en estado de demencia, era una mujer que podría haberse beneficiado del Día de la Madre si hubiera querido. Pero ella criticó a quienes lo hicieron, y le costó todo, financiera y físicamente”.