Llegó para quedarse. El trabajo remoto permanente es una práctica que cada vez más empresas apuntan a adoptar, especialmente en el sector servicios, señalan Jorge Toyama, abogado laboralista, y César Puntriano Rosas, socio principal del Estudio Muñiz.

Un claro ejemplo de ello es, precisamente, el mencionado estudio de abogados y el banco Interbank, que hace algunos días anunció que apostará por esta modalidad parcial e integral.

Señalan que el potencial para que se sumen más es alto. Así, se identificarán compañías en las que primará el trabajo remoto de manera perenne y solo usarán sus oficinas para reuniones eventuales, y las que optarán por un trabajo híbrido, donde tendrán que operar dos a tres veces desde sus instalaciones y las demás desde casa, siendo este último el que predominará.

Toyama estima que más de la mitad de los 221,000 trabajadores en modo remoto ya no está dispuesto a regresar a la presencialidad, y que la modalidad de trabajo ya es tan o más importante que el sueldo.

“Ya se están redactando contratos que tienen al trabajo remoto como regla general y perenne. Incluso hay firmas que ya dan bonos a fin de cubrir los gastos asociados al trabajo desde casa”, revela el especialista.

Puntriano recuerda que la regulación vigente del trabajo remoto rige hasta el 31 de diciembre del 2021, por lo que de no mediar ningún cambio legal entraría en vigor la Ley del Teletrabajo vigente (2013), cuya principal diferencia con la norma que se dio por el COVID-19 es el pago de la compensación (como el uso de Internet, entre otros).

Por su parte, Mauricio Olaya, socio principal del Estudio Muñiz, indica que la pandemia nos ha demotrasdo que se puede operar de manera remota sin que eso afecte la productividad y eficiencia. Además, precisa que ha generado una serie de ahorros al empleador y, de alguna manera, ciertos beneficios a los colaboradores.

Impacto

Según el INEI el trabajo remoto y mixto representan más de la mitad del tipo de modalidades utilizadas por las empresas.