Agustín Zúñiga Gamarra

Corría entre los caminos pedregosos, barrosos y espinados el niño Santiago, miraba la naturaleza asombrado, alegre e inquieto. En Vista Bella de Huacllán y en Mileto de Grecia, Santiago y Tales, respectivamente, buscaron comprender la bella y compleja naturaleza. En Grecia, 585 años antes de Cristo, nació para la humanidad el primer gran filósofo, físico y matemático de relevancia, quien solo basado en su imaginación sugirió que toda cosa material estaría en último término constituida por el agua. Igualmente, en el Perú, en Aija, el 10 de enero de 1887, nació Santiago Antúnez de Mayolo (SAM), el hombre más celebre en ciencia y tecnología del Perú. Él también consideró al agua como la mayor riqueza de la patria, decía: “Cada río que se desliza de los Andes es energía eléctrica que se desperdicia”. A estos dos portentos de la ciencia no solo los unió el agua, sino particularmente la imaginación, factor decisivo en la construcción del carácter científico. El mundo lo conoce como Tales de Mileto, su nombre va uni

Pero ¿por qué denominarlo el científico del bicentenario?; veamos tres razones. Primera, por el tiempo que vivió, a fines del siglo XIX (1887) y se extendió hasta mediados del siglo XX (1967). Segunda, reconocer la peculiaridad de formarse al más alto nivel del conocimiento y luego aplicarlo a la solución de problemas concretos de la sociedad (dar al blanco u orientarse a la demanda). Extendiendo este aspecto, SAM comenzó su educación primaria en su lugar de origen (Aija), migró hacia la capital del departamento (Huaraz) a iniciar sus estudios de secundaria (Sotelo Áureo, 2009), luego fue a Lima para concluir su secundaria en el colegio Nuestra Señora de Guadalupe, el mejor dotado del país en ese entonces, donde concluyó con la medalla de oro (1905). Posteriormente, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Matemáticas, donde terminó en el primer lugar (1907). Este recorrido es un ejemplo típico del camino que muchos provincianos siguen, dejan su hogar para continuar sus estudios en una universidad pública en la capital del país. Finalizada la universidad, lo natural habría sido dedicarse a trabajar en la universidad; sin embargo, su padre, conociendo la inteligencia de su hijo, vendió un fundo para solventarle el viaje de su hijo a Europa para que continúe sus estudios. El lugar, a sugerencia de un profesor, fue Grenoble, en Francia. Allí se recibió como ingeniero electricista (1907 a 1909). A continuación, recorrió países (Noruega, Suecia, Italia, Alemania) para afianzar su conocimiento en diversas instalaciones (1912) relacionadas con proyectos de ingeniería en energía y siderurgia. Tercera, realizó destacados aportes tanto a la ciencia básica como a la aplicada. En lo primero, su permanente preocupación por los constituyentes básicos de la materia; basado en su conocimiento en matemática y su permanencia en Francia, cuando se gestaba la radiactividad, y facilitado por sus contactos en Europa con científicos líderes en la materia. Así surgió su propuesta en 1924 de la presencia de un tercer elemento en el átomo, “el elemento neutro”. Posteriormente, este elemento se descubrió en 1932, por Chadwick, al que se le llamó el neutrón. Pero también es el único peruano cuyo nombre fue propuesto al Premio Nobel en 1943, lo que refleja que SAM era muy conocido en la comunidad científica de élite. Pero su aporte principal, y supera a todos los científicos peruanos, es su aporte práctico del conocimiento a la solución de problemas del país, en el factor decisivo: la energía eléctrica. Para este fin, a poco de su retorno de Europa (1913) se dedicó a viajar por todo el Perú para conocer sus potencialidades; de ahí surgió el proyecto Cañón del Pato, propuesto en 1913, pero no escuchado, y recién se aprobó el proyecto en 1940, cuando su condiscípulo Prado se hizo presidente, y se inauguró en 1958. Planteó diversos proyectos hidroeléctricos ejecutados: Cañón del Pato (150 MW- millones de vatios), Mantaro (2,000 MW), Machupicchu (100 MW). A ejecutarse: Olmos (250 MW), Cahuapanas (500 MW), Manseriche (4,000 MW). Con el río Santa varios con un total de 360 MW, Pongo de Manseriche (1,000 MW), lago Titicaca (627 MW).

Mayolo deja enseñanzas de actualidad por cuanto el conocimiento es hoy el principal factor en el desarrollo de los países: (1) El conocimiento agrega valor en cualquier proceso, lo aplicó a las caídas de agua que se perdían hacia el mar y convirtió en energía eléctrica. (2) No basta el saber, requerimos el hacer, basta de mucha elocuencia y diplomas, necesitamos transformarlo a soluciones. (3) Es valioso el saber local, pero se potencia con el universal; viajó por todo el Perú para conocer sus potencialidades, y conectó con el conocimiento de Europa, donde emergía la nueva ciencia. (4) Reconocer que la geografía del Perú es andina, accidentada, hostil; por tanto, las soluciones de geografía planas no van a ser muy útiles, se deben buscar soluciones propias, así requerimos pensadores, ingenieros, científicos que conozcan nuestra realidad, que se trepen a buses, así como SAM lo hacía en acémilas.

Por lo expuesto, si hay que premiar a alguien en ciencia por el bicentenario debería ser a Santiago Antúnez de Mayolo y, en su homenaje, para repetir su hazaña a futuro, deberíamos promover a que en Aija se construya el primer semillero nacional de la ciencia para niños, y posteriormente repetirlo en todas las regiones.

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