¿Eres de los que no se duerme si no se siente que está completamente tapado? ¿O de los que siempre tienen que dejar un pie fuera de la sábana para poder coger el sueño? Las formas de dormir son muy personales y características, al igual que la cantidad de ropa que tenemos puesta cuando nos metemos en el sobre. Habrá personas que llevan toda la vida acostumbradas a dormir desnudas, mientras que otras, por mucho calor que haga, son incapaces y siempre deben llevar algo encima.

Aquellos que siempre reciben a Morfeo como Dios les trajo al mundo suelen esgrimir de argumento principal el hecho de que es mucho más cómodo que acostarse con ropa. Así lo refleja una reciente encuesta, que también aludió a la simple y llana razón de que les ayudaba a conciliar el sueño más rápido. Pero también existen muchas otras razones por las que quizá deberías probarlo, y más aún en las sofocantes noches de verano que nos esperan de aquí a como mínimo septiembre. No solo puede hacer que tu sueño sea mucho más reparador y profundo, sino también cuidar la salud de tu zona íntima.

“A los hongos les encanta cualquier entorno lo suficientemente cerrado, oscuro y estrecho para propagarse, como los calzoncillos”

Sí, tal y como lo has leído. Una especialista en salud reproductiva llamada Navya Mysore ha causado mucho revuelo entre la comunidad científica al aseverar que, tanto seas hombre o mujer, el hecho de dormir sin nada de ropa protege y ayuda a cuidar nuestros genitales. Una opinión que choca mucho con la teoría general, ya que a priori si no tenemos nada que recubra nuestras zonas erógenas estas pueden estar más expuestas a las infecciones cutáneas que puedan ser ocasionadas por el roce de las sábanas o la suciedad presente en nuestra ropa de cama.

Los hongos y la calidad de los espermatozoides

“A los hongos les encanta cualquier entorno lo suficientemente cerrado, oscuro y estrecho para propagarse y generar cualquier tipo de infección fúngica”, asevera Mysore en ‘Life Hacker’, en referencia obviamente a la ropa interior. Por ello, recomienda sobre todo a las mujeres que han pasado por procesos de enfermedades vaginales causadas por hongos, como la candidiasis, y hayan probado distintas formas de resolverlas sin éxito.

Para el sexo masculino también extiende el consejo, pues según él, una temperatura ligeramente fría es muy saludable para el escroto. “Las temperaturas más altas reducen la movilidad de los espermatozoides o merman su calidad”, asegura. “Mantener los testículos en un ambiente más fresco puede ayudar potencialmente a que los espermatozoides se muevan más rápido y estén más sanos”.

Foto: Uno de nuestros objetivos debe ser que el dormitorio esté tan fresco como el campo al amanecer. (iStock)

Otro de los argumentos que Mysore esgrime es que dormir desnudo, y sobre todo cuando es en pareja, puede llegar a ser un potente hábito anti-estrés. “El contacto piel con piel libera oxitocina, lo que repercute en una disminución de los niveles de ansiedad”, explica. Obviamente, no hace falta decir que si ambos tenéis la costumbre de dormir como Dios os trajo al mundo haya también más posibilidades de ponerle una bonita ‘guinda’ a la noche y acabar haciendo que os entre el sueño a la vez por motivos lógicos que todos conocemos. Al fin y al cabo, mantener relaciones sexuales satisfactorias antes de cerrar los ojos no solo reduce el estrés, sino también favorece a que el sueño sea más profundo y reparador.

Al final, cada uno es libre de hacer lo que quiera. Lo importante, evidentemente, es lograr una mejor salud del sueño. Más allá de si debes o no debes dormir con algún tipo de ropa, es clave que, por ejemplo, no uses dispositivos móviles justo antes de apagar la luz (apuesta por un buen libro en su lugar). Esto mejorará mucho la calidad del sueño y te hará menos propenso al insomnio. Otro consejo es no cenar muy copiosamente o atracar la nevera e inmediatamente meterte en la cama; el estómago lleno no favorece la entrada al mundo de Morfeo. Y en cuanto al tema de la ropa, Mysore concluye que si de verdad te resulta incómodo o imposible prescindir de ella, apuestes por un pijama que sea “de algodón, transpirable y más o menos ancho”. Ahora sí: felices sueños.