La vacuna de Pfizer contra el coronavirus parece muy eficaz en los adolescentes. En un ensayo aún en marcha con jóvenes de 12 a 15 años, el inoculado de la farmacéutica estadounidense y la alemana BioNTech está logrando una eficacia del 100%. Aunque el ensayo aún debe ser revisado y solo ha pasado un mes desde la segunda dosis, los chavales vacunados muestran una elevada generación de anticuerpos neutralizantes del virus. Además, apenas han tenido reacciones adversas más allá de hinchazones y rojeces y ninguna diferente de las ya observadas en las pruebas con adultos. Como Moderna, Janssen o AstraZeneca (también con ensayos en niños), Pfizer sueña con tenerla lista para el inicio del próximo curso escolar.

Pfizer fue la primera en ensayar su vacuna en menores de 18 años. Durante las pruebas con adultos del año pasado incluyeron a cerca de 200 jóvenes de 16 a 18 años. Entonces, ninguno de ellos se contagió, pero el número era reducido, más teniendo en cuenta que los adolescentes parecen contagiarse menos. Sin embargo, la farmacéutica estadounidense inició a mediados de enero un estudio mucho mayor, esta vez con 2.260 jóvenes de 12 a 15 años. A la mitad le dieron su vacuna BNT162b2 y al resto, una solución salina. Tras la pauta de doble dosis espaciada en 21 días, han dejado pasar un mes para ver como respondía el sistema inmunitario de los chavales.

Los resultados son realmente buenos. Aunque las compañías no han dado detalles, la nota de prensa conjunta de Pfizer y BioNTech ofrece un resultado apabullante: de los 1.129 a los que le dieron el placebo, 18 se contagiaron con el SARS-CoV-2 en los 30 días posteriores al pinchazo. Dde los 1.131 que sí recibieron la vacuna, ninguno se contagió. Hay que tener en cuenta que, según responsables de otros ensayos, un mes es poco tiempo, pero las cifras, siendo provisionales, son buenas.

De los 1.129 a los que le dieron el placebo, 18 se contagiaron en el mes posterior al pinchazo. Mientras, de los 1.131 que sí recibieron la vacuna, 0 se contagiaron.

Ugur Sahin, director ejecutivo de BioNTech, escribía en la nota de prensa: “En todo el mundo, anhelamos una vida normal. Y es especialmente cierto para nuestros hijos. Los resultados iniciales que hemos visto en los estudios de adolescentes sugieren que los niños están particularmente bien protegidos por la vacunación, lo que es muy alentador dadas las tendencias que hemos visto en las últimas semanas con respecto a la propagación de la variante B.1.1.7 en el Reino Unido”. El cofundador de la biotecnológica alemana añadía después que es esencial “permitirles volver a la vida escolar diaria y encontrarse con amigos y familiares mientras están protegidos y protegen a sus seres queridos“.

La segunda gran noticia que incluye la nota de las dos compañías es la elevada generación de anticuerpos neutralizantes, los que específicamente se acoplan a la espícula del virus, evitando que este ataque a las células humanas. Han observado que la vacuna activa el sistema inmunitario de los adolescentes de 12 a 15 años mucho más que las de sus mayores de 16 a 18.

El doctor Alberto Borobia, coordinador de la unidad de ensayos clínicos del hospital madrileño La Paz, recuerda que con el paso del tiempo, la inmunogenicidad y la eficacia tienden a bajar. Así que se necesita “un seguimiento a largo plazo”, añade.

En el hospital pediátrico de Cincinnati (EE UU), vacunaron a 300 de estos adolescentes y ahora están reclutando a otros tantos de 11 años o menos. Sobre la necesidad de vacunar a los menores, el director del Centro Gamble de Investigación en Vacunas de este hospital, Robert Frenck, comenta: “Hay dos motivos. Uno es el efecto directo. Aunque es poco probable que el virus degenere en enfermedad grave en los niños, el riesgo no es cero. En torno a 300 pequeños han muerto por covid en EE UU”. Otros 12.000 han sido hospitalizados y tres millones enfermaron. “El problema es que no podemos predecir qué niño desarrollará una infección severa, por eso necesitamos inmunizarlos”, añade.

“En torno a 300 pequeños han muerto por covid en EE UU. Otros 12.000 han sido hospitalizados y tres millones enfermaron. El problema es que no podemos predecir qué niño desarrollará una infección severa, por eso necesitamos inmunizarlos

Robert Frenck, director del Centro Gamble de Investigación en Vacunas del hospital infantil de Cincinnati

En cuanto al efecto indirecto, Frenck recuerda que “si el pequeño no se contagia, no podrá contagiar a nadie más”. Y trae a la memoria el caso de la gripe, en el que “si inmunizas a los niños, logramos un impacto relevante en la reducción de la enfermedad en los ancianos”. Para el médico estadounidense, “si vacunamos a los niños contra la covid, habrá menos posibilidades de que contagien a más personas vulnerables, como sus abuelos o los profesores”.

El retorno seguro a las escuelas es una de las claves de las prisas que se están dando todas las farmacéuticas que ya tienen vacuna para adultos y ensayan versiones para los pequeños. Lo dice en una nota el presidente y director ejecutivo de Pfizer Albert Bourla: “Planeamos enviar estos datos a la FDA [la agencia del medicamento de EE UU] como una propuesta de enmienda a nuestra autorización de uso de emergencia en las próximas semanas y a otros reguladores de todo el mundo, con la esperanza de comenzar a vacunar a este grupo de edad antes del inicio del próximo año escolar”.