El Covid-19 desnudó la precariedad de la economía de miles de peruanos que, habiendo salido de la pobreza y pasar a formar parte de la clase media, regresaron a su condición anterior. Alexandra Ames, jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad del Pacífico, dijo a Correo que la pandemia ha tenido un gran impacto en los hogares urbanos.

Señaló que en Perú hay 80 programas sociales, dependientes de varios ministerios, dirigidos a la población rural pero ninguno atiende a los pobres de la ciudad.

“Un programa dirigido al pobre urbano debe condicionar al jefe del hogar o algún miembro de la familia beneficiada, que se capacite para mejorar su productividad, su competitividad, que le garantizará más ingresos”, precisó.

Explicó que hay muchos independientes que trabajan (como carpinteros, por ejemplo) sin ninguna protección social (seguro de salud, CTS, etc.) que por el confinamiento para evitar el contagio dejaron de tener ingresos. “Hay el independiente formal, quien da un recibo, y hay independiente informal”, indicó.

También recomendó crear un Sistema de Evaluación de Impacto de cada uno de los programas sociales y saber si cumplen con sus objetivos, para decidir, si es el caso, el rediseño respectivo, que lleve a mejorar sus resultados.

Dijo que es muy difícil identificar cuáles son los hogares vulnerables, especialmente en las ciudades.

NINIS. Ames también recomendó crear un programa social dirigido a rescatar a los jóvenes que ni estudian ni trabajan (NINIS). Antes de la pandemia eran 500 mil en las zonas urbanas, pero con la pandemia serían 1 millón.

“No hacemos nada por ellos; están en una situación de desocupación total. Preocupa que nadie se fija en la emergencia en la que se encuentran los NINIS. Necesitamos crear un programa social que los ayude a generar y desarrollar sus capacidades para hacerlos contribuyentes activos del país”, precisó.

Inclusive, cree que los tomadores de decisiones del Estado deben aprender a desarrollar una cultura basada en tener efectividad en el corto plazo, que asegure “que por cada sol invertido se tendrá un retorno positivo de alto impacto para los ciudadanos”.