Maitane Alonso inventó su primera máquina con 15 años, un cacharro hecho con instrumentos caseros (un trozo de persiana…) para conservar alimentos. La idea le había surgido en una barbacoa familiar -“siempre sobraba mucha comida, somos de Bilbao, y es verdad que somos así”, bromea-. La enchufó con mucha emoción. Y cuál sería su decepción cuando vio que no funcionaba. “Nada, no iba. La guardé, y pensé que ahí se quedaba mi afán inventor. Pero mi familia me dijo que me formara, que siguiera adelante…”. Y así Maitane, que hoy tiene 20 años y estudia Medicina, tiene ya patentada una máquina para la conservación de alimentos con la que ha ganado varios premios y ha fundado Innovating Alimentary Machines en la que se han fijado el MIT y la NASA.

La inventora Maitane Alonso
La inventora Maitane Alonso

El apoyo de las familias es clave en los años en las que las niñas y jóvenes deciden su futuro. Pero no solo. También en el colegio. “No consiste en coger a todas las niñas y meterlas en las ingenierías, sino ayudarlas a ser lo que quieran ser. Todos los niños llevan un investigador dentro, lo quieren saber todo, yo nunca me cansaba de hacer preguntas. de pequeña no paraba de levantar la mano para hacer preguntas sobre cómo funciona el mundo, el universo… Tristemente, a medida que pasan los años las niñas levantan cada vez menos la mano, van perdiendo la confianza y la curiosidad”.

Algo en lo que coincide la astrofísica Paloma Domingo García, exdirectora general de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECyT). “Hay que trabajar con la escuela y toda la sociedad para que los niñas no pierdan la curiosidad y no se bajen del carro. Se debe empezar pronto: en infantil y primaria, con un profesorado concienciado, porque las niñas empiezan a pensar que son malas en matemáticas entre los 9 y los 12 años, ahí deciden que su carrera va por otro lado. Y luego en la ESO les importa mucho lo que opinan los demás”.

Actualmente solo un 12% de los estudiantes de carreras científicos-tecnológicos en nuestro país son mujeres, según datos de la Universidad Internacional de La Rioja. Y por eso Domingo apunta otra clave: “vender mejor las carreras de ciencias a las chicas, nadie sabe qué hace un ingeniero industrial… hay que enseñarles que la ciencia y la tecnología resuelven problemas, mejoran la calidad de vida de la persona… Eso es importantísimo”. “La clave es humanizar la ciencia y la tecnología, mostrar que se pueden hacer muchas cosas”, coincide Alonso, que participó junto con Domingo en el encuentro ‘En constante evolución’ de la Fundación Pfizer.

La astrofísica Paloma Domingo
La astrofísica Paloma Domingo

Igualmente importantes son los referentes femeninos. “No es que no haya, porque hay infinidad de mujeres que han hecho o están haciendo cosas, lo importante es visibilizarlas. Necesitamos referentes cercanos en los que te puedas ver como en un espejo“, dice Maitane Alonso. Y es que en los libros de texto de hoy en día solo un 7,6% de los científicos citados son mujeres, según denunció recientemente la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), que lanzó la campaña #NoMoreMatildas para alertar sobre la invisibilidad de las científicas.