En lugar de camas, los pacientes de la Unidad de Apoyo Indígena reposan en hamacas. Además de los fármacos para combatir el virus, son tratados con medicina tradicional.

En medio de la crisis de oxígeno y el colapso sanitario en el estado brasileño de Amazonas, los residentes de un barrio indígena de Manaos, la capital regional, han levantado un hospital de campaña exclusivo para el tratamiento de nativos infectados con el coronavirus.

Por vivir en una zona urbana, los pueblos originarios del Parque das Tribos, el primer barrio indígena de Manaos, no son atendidos directamente por la Secretaría Especial de Salud Indígena (Sesai) pese al alto índice de infección del SARS-CoV-2 entre sus habitantes.

El hospital, que no cuenta con el apoyo de la Alcaldía de Manaos ni del Gobierno del estado de Amazonas, fue montado en la azotea de una iglesia de la región. Foto: EFE

El hospital, que no cuenta con el apoyo de la Alcaldía de Manaos ni del Gobierno del estado de Amazonas, fue montado en la azotea de una iglesia de la región. Foto: EFE

“Llevamos desde el año pasado luchando por la vida de los indígenas que viven en las ciudades”, afirmó a EFE la técnica de enfermería Vanda Ortega, la primera persona vacunada en el Amazonas y responsable de administrar la Unidad de Apoyo Indígena, creada hace tres semanas.

Así como Ortega, todos los técnicos, agentes de salud y demás profesionales que actúan en el hospital de campaña provienen de pueblos originarios y trabajan de forma voluntaria.

En lo que va del año, al menos 32 personas ya fueron diagnosticadas con COVID-19 en esta comunidad, la cual abriga a unas 700 familias de indígenas de diversas etnias.

Todos los técnicos, agentes de salud y demás profesionales que actúan en el hospital de campaña son indígenas y trabajan de forma voluntaria. Foto: EFE

Todos los técnicos, agentes de salud y demás profesionales que actúan en el hospital de campaña son indígenas y trabajan de forma voluntaria. Foto: EFE

En total, un 65% de los pobladores ha contraído el coronavirus desde el inicio de la pandemia en Brasil hace casi un año, de acuerdo con un estudio epidemiológico realizado por el Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonía.

“En las primeras semanas de enero, nuestra comunidad fue de nuevo brutalmente golpeada por el virus”, tras vivir un pico de infecciones entre mayo y junio del 2020, señaló.

Ante el colapso sanitario en Manaos, “no había posibilidad de ser atendido” en un centro de salud, por lo que Ortega y Messias Kokama, el entonces cacique de la comunidad que murió en mayo como consecuencia de la enfermedad, empezaron a idear una estructura dedicada exclusivamente a la atención de los indios que viven en las ciudades.

El hospital, que no cuenta con el apoyo de la Alcaldía de Manaos ni del Gobierno del estado de Amazonas, fue montado en la azotea de una iglesia de la región gracias a las donaciones de cilindros de oxígeno, insumos y otros equipos de salud.

En lugar de camas, los pacientes reposan en hamacas. Además de ser tratados también con la medicina tradicional indígena —como té, hierbas y hojas—, utilizan paralelamente a los fármacos específicos para combatir el virus.

En 23 días de funcionamiento, la Unidad de Apoyo Indígena ya ha atendido a cerca de 200 personas y decenas pasan diariamente por el local en busca de vacunas.

Además del cuidado de los pacientes, la preparación de las comidas y la seguridad del local también quedan a cargo de los voluntarios, como Alfredo Kokama (26). “Somos todos parientes aquí. Me encanta ayudar”, recalcó.