Santiago Vicente Feliú Sierra (nacido el 29 de marzo de 1962 en La Habana) es un cantautor cubano que pertenece al movimiento conocido como La Nueva Trova y ha trascendido llegando también a la Novísima Trova que se ha ido arraigando y reflejando en rostros tan celebérrimos como los de Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Frank Delgado, Kelvis Ochoa y otros grupos de sus compatriotas como Pedro Luis Ferrer, Xiomara Laugart o Noel Nicola.

Su vida, siempre rodeada del arte musical, rindió frutos en sus primeros años de vida, en los que a su puerta tocaban grandes trovadores como Silvio Rodriguez y Noel Nicola. A temprana edad toma la guitarra en una alineación derecha para su nueva modalidad zurda, que combinada con la teoría y la afinación del músico y daría hincapié a los peculiares sonidos de las auténticas e innovadoras melodías de “Santi”.

Como decía Noel Nicola al presentar su primer disco, Vida: «Santiago toca ‘a la zurda’…¡por partida doble! El coloca la guitarra para tañer con su mano izquierda y formar las notas y acordes sobre el diapasón con su mano derecha, ¡pero no le cambia el orden a las cuerdas! ¡las deja ‘a la derecha’!. Así le quedan los bajos ‘abajo’ y los agudos ‘arriba’. He visto antes a algún guitarrista zurdo tocar así, pero en lo que alcanza mi experiencia, ninguno que lo hiciera así de bien, llenando tanto el espectro de posibilidades del instrumento y eso, claro, con una técnica que ha tenido que inventarse el solito. La primera impresión suele dejar atónito a todo el pueda entender un poco lo que él se trae, precisamente, entre manos.

»Esta forma de guitarrear genera algunos timbres especiales y un ‘sentimiento’ armónico propios que han marcado la creación de Santiago y que él ha ido desarrollando en sus composiciones posteriores.»

Cuenta Santiago Feliú de su afición por el séptimo arte, a temprana edad iba al cine “Pionero” donde pasaba horas viendo filme tras filme; muchas veces esto se debía a problemas dentro de su hogar y lo tomaba como forma de escape, que terminó en un total fanatismo. Nunca pudo explicarse el por qué de su zurdera, esto ocurrió a sus 6 años sin ninguna causa aparente. Fue aprendiz de los amigos músicos de su hermano, aunque formalmente fue alumno de Silvio Rodríguez. A sus 13 años conoce artistas de su generación que más adelante le acompañarán en los escenarios, algunos como Pedro Luis Ferrer, Ismael Serrano, Gerardo Alfonso, Fito Páez, entre otros. Junto con ellos conoce las obras clásicas de Beethoven, Vivaldi, Formell (“El Mozart de Cuba”) e inclusive rock que él rechazaba, como Cat Stevens, Bob Dylan, y una lista innumerable de intérpretes. Sumado a esto conoce ciertos autores de literatura como Hermann Hesse, Michael Ende, Kafka y más, que forman parte de su lectura, aunque admite que perdió esa costumbre al llegar a los 30 años.A los 16 años comienza a integrarse al grupo actual de trovadores, siendo además un candidato inequiparable en los espacios de la Nueva Canción. Tiene un hijo llamado Adriano Feliú que se incluye a la corriente de la canción novísima.

Generalidades y desarrollo profesional.

Feliú da un giro revolucionario al género de la trova por medio de canciones en las que se elabora una guitarra más detallada que la que se usa normalmente como mero acompañamiento; una mezcla más homogénea, por así decirlo, entre la melodía y el esquema del texto ya que este predomina más aún en la trova dado que las “canciones urgentes” de antaño requerían precisamente ser publicadas a ojos y expensas del mundo; eran precisamente demandantemente necesarias.

Se ha presentado junto a grandes exponentes de las dos generaciones de trova como: Noel Nicola, Frank Delgado, Luis Eduardo Aute, Luis Pastor, León Gieco, Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, entre otros.

Feliú cuenta de la nostalgia que se crea al dejar Cuba, de su personal punto de vista, el abandonar el país por profesión le ha brindado numerosas oportunidades para conocer culturas diversas, cosa que considera esencial; este pensamiento y su conducta desenfadada le conceden otro apodo o frase que hace referencia a él, inclusive plasmada en un libro que describe a Santiago Feliú como “Un hippie en el comunismo”. Él mismo dice “Cuando fui a las Islas Canarias supe de personas que no conocían España, se me hace absurdo y a la vez poético”.

Santiago Feliú admite ser un adicto al bajo cero, a toda esa “cosa” que se arma de la melancolía o el desamor, el meterle lo gris a sus melodías; dice en palabras muy similares dentro de una entrevista en México, cuando realiza su gira junto a Frank Delgado. Además admite ser “un empedernido adicto a la magia del corte y la edición”, hecho obvio al ver una canción tan intensa como lo es “Mickey y Mallory”. Sin embargo su lírica no se ausenta de los temas siempre presentes como la vida o el amor, sin embargo, el tiende más a mostrar su rojez en temas de política como “La ilusión”, “Rocanrolito de Fulanito y Menganito” o “En este barrio”. Su otra tendencia del bajo cero la encierra, como el dice, en su más reciente obra discográfica: Sin Julieta. En sus canciones, fuera de lo ya dicho, podemos encontrar un sin fin de enfoques dirigidos tanto al sentido de la vida, al existir humano, a la historia y sus cuestiones como la revolución, la evolución, la guerra o el tiempo mismo.

Por otra parte, también destaca en el trabajo de Santiago Feliú el tratamiento que hace de los textos, en los que además de los temas “sociales”, abundan tópicos como los sueños, el tiempo, la muerte y el amor. Sobre este punto afirma Humberto Manduley L.: «Su discurso poético es todo lo personal que permiten las actuales condiciones globalizadoras en el arte. En sus canciones priman metáforas casi dadaístas (“azul como su hijo, bebé como su cielo”), de un lirismo cristalino, o de una intensidad sobrecogedora (“sólo con golpes hondos mi alma intranquila entiende”).También es irreverente y cáustico, apasionado y tierno, lúcido y mordaz, una especie de Borges lisérgico (es la primera equivalencia literaria que me viene a la mente) hilvanando palabras hasta decir exactamente lo que esperamos de él. Si bien a veces se mueve en concéntricos círculos intimistas no rehúsa un compromiso generacional. El mismo cantor que apuesta por nuestro devenir social en tanto nación (“es un amor por Cuba”) expresa sus rabias ante la cerrazón burocrática (“las buenas locuras las asesina un buen puesto”) o habla sobre la ambigüedad económica actual en el “Rock and Rolito de Fulanito y Menganito”. Aún cuando la etapa hipercriticista de los 80 ha quedado como anécdota, Santi sigue ejerciendo su rol de cronista de un tiempo histórico específico (el suyo, el mío) diciendo las cosas claras, sin tartamudear (¿algo insólito en él, no?), invocando el regreso nunca utópico de Lennon y el Che, hablando contra el oportunista, encarando su postura sin concesiones… y no digo más “no vaya a ser que algún cretino diga que uno es contrarrevolucionario”.»

Hasta el momento, Santiago Feliú ha editado 12 discos: 10 de ellos en solitario, y dos acompañado de otros artistas. El primero, “Ansias del Alba”, de 1997, en compañía de su hermano Vicente; y el segundo “Entre Otros”, de 2002, en que canta junto al desaparecido Noel Nicola.

La última de sus producciones fue “Ay, La Vida”, del año 2009.

Falleció el 12 de febrero de 2014 a la edad de 51 años, producto de un infarto masivo. Será siempre recordado en Cuba como uno de los más fieles exponentes de la nueva trova cubana.