Según el ministro de Economía y Finanzas, Waldo Mendoza, por la forma como se hace política pública en Perú, la tasa de reemplazo o monto de la pensión frente al ingreso (sueldo) que tuvo el jubilado en su etapa activa en el mercado laboral, puede bajar de 50% a 20%.

En su presentación en la Comisión Especial Multipartidaria, encargada de diseñar un proyecto de ley para la reforma integral del sistema previsional peruano, dijo que, actualmente, las pensiones representan el 50% de lo que reciben las personas cuando trabajan.

“El Perú tiene un sistema de pensiones complejo, un poco enredado, con varios sistemas que no se juntan entre sí”, manifestó.

Recordó que la cobertura previsional es muy baja en Perú; menos de la tercera parte de la Población Económicamente Activa (PEA) aporta efectivamente y menos del 60% de los mayores de 65 años reciben pensiones.

Informalidad. El laboralista Ricardo Herrera dijo a Correo que para tener pensiones más altas se necesita de una política pública que incremente el empleo formal. “La pandemia ha reducido de 25% a 20% el empleo formal en el país”, comentó.

“No tenemos el número suficiente de trabajadores en planilla para aportar a un sistema global, que nos lleve a un sistema de pensiones más alto. En Perú, la tasa de informalidad laboral es de 70%, mayor al 65%, promedio, de América Latina”, precisó.

En ese sentido, refirió que se tiene en Perú 0.5 aportantes por cada jubilado, cuando la estructura mínima exige 4, considerando que el Sistema Nacional de Pensiones se financia en forma piramidal.

“Tiene que haber más gente que aporte que gente jubilada”, manifestó.

Herrera recordó que Perú tiene un gran bono demográfico, es decir, el 60% de la población tiene menos de 50 años. “Pese a esta ventaja, la fuerza laboral es baja, no se  tiene aportantes suficientes. Hay 7.4 millones de afiliados inscritos en las AFP, pero solo el 40% aporta, unos 3.2 millones, para una PEA de 20 millones”, precisó.