Fernando Cuadros

En Perú existen unas 1,7 millones de mypes formales, y de este universo, solo el 6% es atendido por el sistema financiero cuando requieren de capital. Ante esta realidad –agravada con la crisis del Covid-19-, el factoring se presenta como una alternativa de acceso a financiamiento para que los emprendimientos se mantengan a flote.

Aterricemos su definición. El factoring permite a un negocio adelantar el cobro de sus facturas inmediatamente sin necesidad de esperar los plazos pautados con los proveedores -que van de 30, 90 hasta 120 días- y que pueden generar problemas para mantener la cadena de pagos o liquidez.

Para ello, el cliente (mype) cede sus facturas a una entidad financiera, la cual inicia la gestión del cobro a la empresa deudora (proveedor) y anticipa los fondos al solicitante en máximo 72 horas, explicó Luis Terrones, secretario general de la Asociación Peruana de Factoring (Apefac).

Las tasas que se emplean en el factoring varían debido a que cada firma maneja sus políticas a la hora de tomar riesgos – acota Terrones – y dependerán de la calificación de la empresa deudora. Así, la mype recibe rápidamente hasta el 90% de la liquidez de su factura y el saldo restante se le termina de completar cuando el cobro se concrete. Con este adelanto los emprendimientos se inyectan de liquidez para el día a día.
Soluciones

“En plena pandemia tenía que seguir cubriendo el pago a mi personal, sumado a los gastos con proveedores y otros pendientes. El factoring me permitió solucionar la falta de liquidez para mi empresa en el momento indicado”, cuenta Sol Sánchez, administradora de Calzados Donny.

Sánchez detalla que el negocio que fundó su padre hace veinte años solía trabajar directamente con el banco; sin embargo, cuando estalló la crisis alargaron los procedimientos para el descuento adelantado de las letras que tenía por cobrar, por lo que optó por negociar con la empresa de factoring Efide y a los pocos días obtuvo la liquidez que requería para subsanar sus deberes.

Aún con la coyuntura, desde Calzados Donny esperan que la campaña navideña sea provechosa y facilite la recuperación, dado que se redujo la demanda a menos de la mitad.

Para Luis Terrones el cobro adelantado de facturas no debe ser vista como un crédito, sino como un acceso adelantado de capital con trámites simples y menores costos que en la banca o los peligros que conllevan el financiamiento informal.

Por su parte, la empresa de detergentes y desinfectantes Agalab apostó por el factoring para sus negocios desde su incursión en el mercado, allá por el 2011. “Acudimos a esta modalidad por problemas como el exceso de garantía que piden los bancos. Que una empresa joven pueda entrar al sector financiero es casi imposible. No hay facilidades”, apuntó su gerente financiero, Fernando del Olmo.

El entonces naciente negocio impulsado por Del Olmo junto a Juan Gil de Montes fue acogido por la SAFI Blanco (Sociedades Administradoras de Fondos de Inversión), y producto de ello, sus facturas pasaron de US$ 150.000 a casi US$ 2 millones por año. Y con la emergencia sanitaria, estiman mantener el ritmo.
Regular para crecer

Según el Ministerio de la Producción (Produce), de enero a agosto de este año se negociaron 348.323 facturas por más de S/ 7 millones 913.000 a beneficio de 9.054 empresas del país.

Mientras que en 2019 estas llegaron a S/ 13 millones 550.000, de los cuales el 72% lo generaron los bancos y el 25% alcanzó a las mypes.

Con el fin de extender la utilidad de la ley de factoring, el representante de Apefac indicó que el sector implementará con el DU 013-2020 mejoras en su marco regulatorio, como la reducción a 8 días calendarios en los que el deudor (proveedor) tiene que dar su conformidad o negarla, contando solamente con tres razones para rechazarla: diferencia en el monto, plazo de pago y disconformidad en la calidad de bienes. Si el cliente deudor rechaza negociar la factura no podrá usar el crédito fiscal a su favor e ingresaría a una lista de empresas que bloqueen la libre negociación de facturas.

Mientras que mediante el DU 040-2020 se brinda recursos a las empresas de factoring para garantías y financiamientos que beneficien a las mipymes y no se rompa la cadena de pagos mientras se impulsa este sector.

Esta actividad regulada por la ley 29623 comprende cerca del 1,75% del PBI nacional, mientras que en Chile equivale a poco más del 11%.