El congresista del Partido Morado Alberto de Belaunde asegura que tanto el Ministerio Público como el Congreso deben investigar al presidente Martín Vizcarra por los cuestionamientos que desencadenaron la crisis política a raíz del caso “Richard Swing”. A su juicio, pese a que superó la vacancia, lo que queda sobre el mandatario es la ausencia del liderazgo que el país merece. El legislador reflexiona también, en esta entrevista, acerca del escenario político de los próximo meses.

¿Fue suficiente la presentación del presidente Martín Vizcarra en el Congreso para responder los cuestionamientos que generaron la crisis política?

Creo que la participación, sobre todo, del abogado del presidente dio argumentos contundentes de por qué el proceso de vacancia no debía continuar. Pero, respecto al tema de fondo, todavía hay muchas dudas y mucho que esclarecer. Por eso creo que el Ministerio Público debe hacer su trabajo y el Congreso debe continuar con las investigaciones. Pero ahora, más que nunca, queda claro que esas investigaciones no deben estar a cargo del señor Edgar Alarcón (UPP) ni de la bancada antaurista.

¿El Parlamento puede insistir en una investigación que tenga un enfoque penal, a través de una comisión investigadora?

Sí, por supuesto. Hay un pedido hecho por el Frente Amplio (FA), y que nosotros como bancada respaldamos, para que exista una comisión investigadora. La idea es que esta comisión pueda ser presidida e integrada por personas que estén más allá de las dudas o cuestionamientos que surgieron en las últimas semanas. Hay quienes impulsaban la vacancia que -muchos compartimos esta idea- tenía como objetivo no conocer la verdad, ni realizar una moralización puesto que todavía no contábamos con todos los elementos para tener una certeza. Era claramente un proceso de vacancia motivado en interés político y generar inestabilidad en el país.

Aunque la vacancia no prosperó, los analistas han señalado que el proceso dejó magullado al mandatario, cuya imagen ya está desgastada…

Sin duda, el presidente sale debilitado. Nadie que haya escuchado los audios que lo involucran puede quedarse indiferente. Hay una sensación, independientemente de las posibles connotaciones penales que deben ser investigadas, de que no es pues el tipo de liderazgo que el país merece en situaciones como esta. Esa sensación sin duda debilita mucho al presidente de cara a la opinión pública y creo también que el Congreso, y así lo muestra la encuesta de Ipsos. No sale bien parado. Se ha permitido empoderar a una bancada que políticamente revindica a un delincuente, que es el señor Antauro Humala. El señor está en la cárcel, tiene una bancada que reivindica políticamente su accionar, su liderazgo, que está trabajando para lograr su libertad y son ellos los que manejan no solo la Comisión de Fiscalización, sino todo este proceso de vacancia. Espero que las bancadas democráticas subordinen el cálculo político, que siempre existe, a las convicciones democráticas que nos deben guiar.

Más allá del caso Swing, queda en el tintero las respuestas a los presuntos favorecimientos en cargos públicos a personal  del entorno presidencial como Karem Roca, Mirian Morales, los amigos del tenis de Vizcarra, ¿cómo lo ve?

Sí, por supuesto, y por eso creo que el Ministerio Público debe hacer su trabajo. Y desde el Congreso tenemos que buscar una investigación lo más imparcial posible. Lo cual requiere el cambio de la presidencia de Fiscalización o el contar con una comisión investigadora que dé las garantías al país.

Se desprende de esta situación que, superada la vacancia, no se exime al presidente de responder a las autoridades…

Eso quedó clarísimo para todas las bancadas que rechazamos, desde el primer momento, la posibilidad de la vacancia. Eso tiene que quedar claro para el país, esto no es un borrón y cuenta nueva.

En el escenario político, ¿qué le espera al Gobierno en los próximos meses? ¿Tendrá que permanecer con este riesgo de otro pedido de vacancia?

Creo que la inestabilidad política, lamentablemente, va a continuar. Digo lamentablemente porque vivimos la crisis sanitaria más grave de nuestra historia, una crisis económica seria y a eso la clase política le está agregando una crisis política tremenda. En mi intervención, ayer, (el viernes) preguntaba cómo nos iba a recordar la historia, porque creo que no estamos, ni el Congreso ni el Ejecutivo, a la altura del tremendo reto histórico que implica este momento.

¿Cree que la inestabilidad política que se ha puesto de manifiesto en la actual gestión pone en riesgo el desarrollo de las elecciones del próximo año?

No podemos permitirlo. Uno de los objetivos centrales del país tiene que ser el lograr elecciones pacíficas, estables y una adecuada transición del poder el 28 de julio al nuevo Ejecutivo y al nuevo Congreso.

Hoy forma parte usted de la bancada Partido Morado, pero ingresó en el 2016 como integrante de Peruanos Por el Kambio (PPK). Tras los hechos ocurridos desde entonces, ¿se encuentra decepcionado del presidente?

Yo renuncié a PPK en diciembre del 2017 debido al indulto y, desde entonces, mantuve mi independencia política, la cual mantengo hasta el día de hoy. Agradezco la invitación que me hizo el Partido Morado para acompañarlos en su lista al Congreso y trabajamos muy bien en equipo. Yo creo que en general uno evalúa estos años políticos y la sensación de decepción abarca a toda la clase política. Porque la crisis sanitaria y social que vivimos no está separada de la política. Si en los últimos años se hubiera invertido como debió invertirse, se hubiera tenido un enfoque pensado en los servicios públicos que merecen los ciudadanos. Si se hubiese dejado la permanente crispación política probablemente la realidad hoy sería otra. Creo que nadie que ha participado en política en los últimos años puede sentirse satisfecho. Por el contrario, debe darle un sinsabor que acompañe esta reflexión.

¿Pero se esperaba un escenario diferente a los resultados previstos en el 2016?

Sí, claro. Nadie esperaba lo que ha sucedido en el país en estos años. El nivel de permanente de crisis política, de enfrentamientos y de incapacidad de impulsar reformas, nos deja a todos un gran sinsabor.

¿Estas diferencias constantes que han generado inestabilidad no podrían configurarse como cinco años perdidos?

Trato de no tener esos juicios absolutos, pero creo que queda claro que no estamos llegando al bicentenario como hubiésemos deseado. Y que la única manera de mantener la esperanza o irradiar un poco de optimismo es no pensar en el bicentenario como un punto de llegada, sino como un punto de partida. Esperemos que el próximo año pueda haber una regeneración no solo de políticos, sino de manera de hacer política que ayude a ese nuevo inicio que necesitamos.

Hemos visto en el Congreso debates de iniciativas de corte populista que pueden agravar aún más la situación económica y sanitaria del país ¿Qué podemos esperar para los meses que vienen?

El Congreso en su conjunto, para no personalizar en algunos congresistas, tiene que entender que cuando uno legisla no bastan las buenas intenciones, no basta la voluntad detrás del acto de legislar. Y esto es particularmente cierto en temas económicos. Uno puede tener objetivos nobles al plantear una propuesta económica, pero no termina siendo consciente de las consecuencias directas e indirectas que esa decisión puede generar. Lo que espero estos meses es un Congreso con mayor humildad, que escuche a la ciudadanía y que escuche también a diversos especialistas y actores relevantes para entender esta cosa compleja que es la economía; y podamos no solo no entorpecer, sino ayudar a la recuperación económica del país.

Perfil

Alberto de Belaunde es legislador, abogado de profesión, con una maestría en planificación territorial y gestión ambiental. Es miembro de la bancada del Partido Morado y presidente de la Comisión de Cambio Climático del Congreso de la República.