El proyecto del Studio Raro se adapta al contexto paisajístico de gran belleza del Valle de los Lagos con una arquitectura honesta, sin intentar mimetizarse, pero abrazando el entorno natural.

No muy lejos de la ciudad de Trento, situada en el entorno natural de gran belleza del Valle de los Lagos, encontramos la casa rural “La Dolce Mela”. El estudio de arquitectura Raro firma el proyecto de ampliación del alojamiento para huéspedes de una granja y la nueva casa para el agricultor de la finca.
La casa rural existente se ubica en un territorio típico de esta región alpina, entre campos de manzanos, áreas agrícolas y zonas rocosas con bosque.

Vista parte volumen de la ampliación para estancia de huéspedes y paisaje

Las nuevas estancias para huéspedes son dos pequeños volúmenes situados cerca de un margen de la propiedad, dejando así el espacio central libre para albergar una zona lúdica compuesta por el jardín y la biopiscina. Este pequeño lago artificial utiliza un sistema de filtración por fitodepuración que se adapta a los criterios de sostenibilidad de la granja.

Vista de la ampliación para estancia de huéspedes y biopiscina

En la zona Sur de la finca, encontramos la casa para el agricultor emplazada en un terreno sin cultivar que se abre hacia el espectacular paisaje. Esta construcción sigue el mismo concepto arquitectónico, formal y material de la ampliación. La residencia, incrustada en el terreno, parece surgir desde el interior de éste. Su colocación aprovecha el desnivel natural sin interrumpir la prolongación de las vistas panorámicas del resto de la granja. La cubierta verde se amalgama con el bosque y los campos de los alrededores y se funde con el espacio verde exterior de la casa rural, creando continuidad con el jardín.

Vista del edificio de la granja, interior iluminado.

Los nuevos elementos son volúmenes abstractos y contemporáneos de una sola planta que no buscan crear un impacto sobre el entorno natural pero tampoco quieren confundirse con él, el concepto de los arquitectos es el de mezclarse de forma armónica con el paisaje pero manteniendo una personalidad propia.

Vista de la ampliación para estancia de huéspedes e interior de una habitación

Los dos materiales principales seleccionados para toda la realización del proyecto le dan una imagen moderna y elegante pero al mismo tiempo recuerdan el contexto en el cual se sitúan las construcciones.
Por una parte, se emplea el hormigón dejado a vista, previamente encofrado con madera de alerce que le proporciona la textura de la huella de nudos y vetas como acabado. El hormigón establece un diálogo entre los edificios y la pared natural de roca existente en la parte Este de la propiedad.

Vista del edificio de la granja detalle ventanas madera y hormigón

Por otra parte, la misma madera de alerce alpino ha sido utilizada para construir la escalera que forma parte del recorrido exterior de la finca y divide en dos el edificio de la granja. Asimismo, esta madera recubre gran parte de los interiores y en particular algunas de las habitaciones, donde ha sido utilizado para reproducir elementos decorativos de la tradición típica de la zona.

Vista del edificio de la granja con contexto y escalera madera.
Vista interior de una de las estancias para huéspedes

Existe una fuerte relación de continuidad entre el interior y el exterior de los edificios durante todo el proyecto, conseguida en parte con el uso de pocos materiales que dan unidad al conjunto, pero principalmente a través de los grandes ventanales.
Las grandes superficies acristaladas se abren al paisaje y lo enmarcan para disfrutar al máximo las vistas panorámicas. De esta manera Studio Raro realiza una arquitectura honesta que no quiere esconder su artificialidad pero que abraza silenciosamente el entorno natural.

Vista relación interior y exterior de la construcción
Vistas interior granja

STUDIO RARO 
Escrito por Aina Pérez i Verge desde TURÍN
Fotografías de STUDIO RARO