Cuando cayó la bomba atómica en Hiroshima, aquella mañana del 6 de agosto de 1945, Sadayuki Tsuchiya no había nacido. Pero en ese ataque fallecieron cuatro de sus familiares. También perdió parientes en otros episodios de la Segunda Guerra Mundial, que llegó a su fin unos días después. Hoy, como embajador del Japón en Perú, sostiene su compromiso en favor de la paz. “Entiendo muy bien las tragedias que generan las guerras”, me dice sentado frente a un mapa del Perú y al lado de una bandera del Japón.

Asegura que no tiene ningún parentesco con la reconocida pintora peruana Tilsa Tsuchiya, cuyo padre fue japonés. Y afirma que, de su familia, es el primer Tsuchiya que pisa Latinoamérica. Lo hizo a la medianoche de los últimos días de febrero del año pasado. Del Perú solo conocía sobre Machu Picchu y los incas.

Este 2019 se cumplen 120 años del inicio de la inmigración japonesa al Perú. Una buena razón para conversar con el representante del país asiático que recuerda, desde los últimos pisos de un edificio limeño, a su natal Hiroshima como una ciudad bañada por siete ríos.

¿Un peruano en qué se parece a un japonés?

En que son personas tranquilas. Claro, mientras no estén manejando un auto (risas). Peruanos y japoneses tienen un pasado parecido. Caminando por la calle veo a peruanos que en su apariencia se parecen a los japoneses. Eso te dice algo.

¿El común de los japoneses sabe de la inmigración japonesa al Perú?

Se sabe, pero no en detalle. Allá se conoce a algunos descendientes japoneses, también llamados nikkeis, como el expresidente Fujimori y cantantes. Allá en la televisión se informa sobre Machu Picchu y las Líneas de Nasca. Creo que los japoneses conocen más del Perú de lo que creen los peruanos. Por ejemplo, desde el año pasado, Perú empezó a exportar plátanos a Japón, y este año ha empezado la exportación desde Perú de mandarinas. El interés de Japón por el Perú crece.

Tengo entendido que en el Perú hay 70 empresas japonesas. ¿Cuántas compañías peruanas hay en Japón?

No son muchas. Pero productos como Inca Kola se venden allá, y también productos agrícolas como moras y paltas. También de acá se exporta cobre, que allá se convierte para la fabricación. Sentimos bien cerca al Perú.

¿Se podría decir que Japón conoce más al Perú que Perú al Japón?

Yo creo que sí. Los japoneses tienen bastante interés en Perú. Ahora falta que los peruanos tengan más interés en Japón. Aunque geográficamente estemos lejos, mantenemos una relación cercana y de amistad.

Los peruanos también han migrado al Japón en las últimas décadas. ¿Qué impacto ha tenido allá?

Pero son más los que han regresado. Y eso no solo pasa con el Perú. Normalmente, los extranjeros que llegan al Japón vuelven a sus países de origen.

¿El Perú qué lugar ocupa en el ranking de inmigrantes japoneses en el mundo?

Estados Unidos y Brasil encabezan la lista con millones de inmigrantes japoneses. Y el Perú está en tercer lugar. Los japoneses tenemos mucho interés en temas arqueológicos. En Japón se ha realizado, en diez ciudades, la exposición sobre arqueología del Perú; duró un año y medio aproximadamente.

¿Por qué es importante recordar la inmigración japonesa al Perú?

Para pensar en el reforzamiento de las relaciones bilaterales. Yo quisiera que se construya, conjuntamente, otro valor. En ese sentido, hemos organizado una reunión entre rectores de universidades de ambos países. Se han reunido 24 rectores de Perú y Japón para tratar temas de cooperación en diversos ámbitos.

¿Qué aportó la migración japonesa al Perú?

Los nikkeis son peruanos con raíz en Japón. Ellos contribuyen a la sociedad y la economía del Perú. A través de los inmigrantes llegó un poco de la filosofía japonesa, y eso se ha integrado a la cultura peruana. Otra muestra de la solidez de las relaciones diplomáticas entre Perú y Japón es que estas cumplen 146 años; es una de las relaciones más antiguas.

Sin embargo, pienso en la toma de la residencia del embajador de Japón en la década del 90. ¿Qué impacto tuvo?

No lo recuerdo de manera clara; sin embargo, en Japón se recuerda ese momento y la etapa del terrorismo, pero creo que ya es parte del pasado.

¿Que Alberto Fujimori haya sido presidente y luego acabó en prisión cómo afectó?

Es parte de la historia y no hay nada más allá de eso.

¿No es una deshonra para la herencia japonesa?

Es un hecho histórico, que en el Perú generó puntos críticos.

¿El Perú qué debe aprender de Japón?

Para Japón, la tecnología, la inteligencia artificial y lo digital son como una cuarta revolución. Esas herramientas pueden ayudar para el control del tráfico vehicular y para la industria. Perú podría aprender de ese manejo que lidera Japón.

Siempre nos preguntamos cómo Japón salió adelante luego de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.

Japón resurgió porque invirtió en los recursos humanos y la educación. Se ha fomentado la tecnología y el conocimiento para tener un elevado nivel. Hoy tenemos muchos japoneses que consiguen premios Nobel, solo detrás de Estados Unidos. Y eso es fruto de la educación de alto nivel en las universidades.

¿Qué aprendió usted del Perú?

La pluralidad del pensamiento. En la conversación con los peruanos hay muchas facetas. Y me gusta la tranquilidad que hay, excepto cuando se conduce un auto (risas).

AUTOFICHA:

– “Tengo 66 años. Estudié Ingeniería Civil, al igual que el presidente del Perú, Martín Vizcarra (risas). Después de graduarme de la universidad, estuve 37 años como funcionario. En ese tiempo, sí pensé en la posibilidad de ser embajador del Japón”.

– “Tengo un compromiso muy fuerte en apoyar la paz porque entiendo muy bien las tragedias que traen las guerras. Por eso es importante prohibir el uso de armas atómicas y el lanzamiento de misiles balísticos. Por eso nuestra postura es muy fuerte frente a Corea del Norte”.

– “Tengo publicaciones sobre fomento de recursos humanos. Por otro lado, en mis ratos libres me gusta recolectar y construir (a escala) modelos de trenes y de los metros que hay en las diversas ciudades del mundo. Acá solo he podido viajar en la Línea 1 del Metro de Lima y cuando fui a Machu Picchu (risas)”.