Hay menús impresos que son verdaderas obras de arte. En siglos anteriores los anfitriones se esmeraban al presentar sus menús, que se convertían en verdaderos recuerdos. También eran muy historiados los que presentaban los restaurantes. Ahora, cualquier carta es bastante insípida en lo que se refiere a decoración.

¿Has pensado alguna vez cuál es la historia del menú? ¿Desde cuándo existen las cartas? “Los restaurantes, en sus diversas modalidades, y cuantos establecimientos facilitan al público comidas y bebidas, cualquiera que sea su denominación, darán la máxima difusión a los precios de sus cubiertos, menús, cartas de platos y de vinos”. Así aparecía por primera vez la palabra menú en el BOE. En 1964 el ministerio de Información y Turismo dio carta de naturaleza al menú turístico.+

La historia del menú nos remonta al año 1849 con el duque Enrique de Brunswick como protagonista

Mucho ha llovido desde que en 1765 en la rue du Poulies, en Paris, un cocinero que se llamaba Dossier Boulanger abriera las puertas del primer restaurante y que su número se disparara a raíz de la Revolución Francesa, la caída del Antiguo Régimen y que un montón de cocineros y lacayos sin trabajo abrieran también sus propios restaurantes.

Se considera que el primer menú, entendido como lista de platos que se van a servir a la mesa y utilizado como tal fin, lo puso de moda en 1849 el duque Enrique de Brunswick con motivo de un banquete que ofreció en honor del conde Hans de Montforte. Este último, sentado junto al duque, contemplaba cómo de tanto en tanto Enrique de Brunswick consultaba un papel escrito que tenía guardado.

Con curiosidad le preguntó qué estaba leyendo. El duque le contestó que era la lista de los platos que se iban sirviendo, así como de los vinos, con la intención de moderarse en alguno de ellos en espera de otros que le encaprichaban más.

Avance para el comensal

No hay que olvidar que en aquellas épocas los banquetes se ofrecían realizando el “servicio a la francesa”, en el cual se depositaban en la mesa un buen número de preparaciones a la vez, sirviéndose los comensales a su gusto y apetencia. Posteriormente se cambió al “servicio a la rusa”, en que los platos se ofrecían uno a uno y el comensal tomaba directamente lo que le apetecía.

Posteriormente los platos que se iban a ofrecer cada día en los restaurantes se solían escribir en un papel y colocar en las paredes de los establecimientos. Parece ser que uno de los primeros establecimientos en utilizar este sistema fue el Palais Royal de París.

La puesta en marcha del menú, que se considera también un subproducto de la Revolución Francesa, supuso un gran avance para el comensal dado que podía elegir los platos que deseaba comer y, pasado el tiempo, conocer su coste.