Marcela Mendoza Riofrío

Ese maravilloso invento llamado TV está cercano a cumplir cien años de entretenida existencia con fuertes transformaciones en el camino. Las primeras transmisiones, allá por 1925, eran en blanco y negro y los espectadores tuvieron que esperar unos 25 años para gozar del color y del millonario negocio publicitario.

La “Caja Boba”, como la llaman sus detractores, llegó al país con retraso, en los 50, pero se convirtió en el principal medio de entretenimiento en el hogar y líder en la inversión publicitaria. Para la década del setenta en la región se discutía cuál esquema de color usar: el estadounidense o el europeo. En aquellos años, en plena dictadura, el país empezó a trasmitir usando la señal estadounidense, pese a que se suponía sería una decisión regional. El sustento, dicen los ‘broadcasters’ de la época, fue que ya había masa crítica de TV para ese estándar.

El siguiente gran cambio en la TV demoró en llegar. Si bien las investigaciones arrancan en los 80, recién en este siglo se consolida la oferta de TV digital. Manuel Cipriano, quien fuera presidente de la Comisión Sectorial que eligió el estándar digital en el 2009, explica que en esta oportunidad se tuvo que elegir entre cuatro propuestas: la japonesa-brasileña, la estadounidense, la europea y la china.
No todos los televisores de pantalla planta que ingresaron al país hasta antes del 2017 estaban listos para la señal de TV digital gratuita. Se importaron equipos que eran incompatibles.

¿Por qué debíamos elegir una? Porque son tecnologías incompatibles. Se necesita que quien transmite la señal -Frecuencia Latina, TV Perú, etc.- tenga equipos que usen la misma tecnología que los TV en las casas, porque si no la comunicación es imposible y no se recibe ninguna señal.

La selección del estándar japonés-brasileño para el Perú tomó dos años (2007-2009) de la administración de Enrique Cornejo en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). En ese momento, éramos uno de los primeros de la región en decidir, aún no había retrasos. Y más allá de las razones técnicas, que la hacían la mejor opción, los analistas cuestionaron mucho el precio, pues la europea era más barata.

En declaraciones a la prensa, el gobierno de Alan García prometió alianzas comerciales con Brasil, fábricas locales de receptores, desarrollo de software para TV, entre otros apoyos. El plan de implementación arrancó bien y Japón donó a TV Perú todos los equipos para transmitir la señal digital en el 2010, pero de las promesas de negocios con Brasil poco se supo luego.

Para el 2014, fecha en que se supone se iniciaba el apagón de las señales de TV analógicas en Lima, el MTC anunció que este se postergaba por cinco años. Pasó algo parecido a lo acontecido en los 70 con la migración al color: la mayoría de TV importados usaban el estándar estadounidense. La justificación de los importadores es que eran más baratos. Mediciones oficiales mostraron que solo un 20% de TV de entonces recibían la señal japonesa-brasileña.

Los canales de TV limeños informaron que habían iniciado la transmisión paralela, es decir tenían un canal digital y uno analógico en donde difundían los mismos programas, con el sobrecosto que esto conllevaba. Y varios canales en el interior, empezando por el Cusco en el 2012, también habían invertido en transmisiones digitales, pero casi no tenían receptores. Cipriano destaca que esto se pudo haber evitado si se hubiera informado al público que ese TV que estaban comprando, aun con pantalla plana y calidad HD, no servía para ver TV de señal abierta.

El error se corrigió recién en el 2017 y 2018, cuando el MTC publicó una norma estableciendo que todo TV que no permitía recibir la señal digital aprobada en el Perú, debería informarlo con una etiqueta. La medida surtió efecto, los fabricantes de TV se ordenaron y en la siguiente medición se aseguró que el 95% de lo vendido tenía el sistema elegido.

Este mes el MTC ha prolongado el apagón previsto al 2020 para el 2022, porque aun no estamos listos. Según su último informe, ya se tienen 81 estaciones que trasmiten la señal digital en 11 localidades. De ellas, 69 hacen doble transmisión (analógica y digital). Al interior del país, faltan migrar muchos, pero Lima está cubierta. La población, sin embargo, no está enterada de qué es la TV digital: 10,5% lo sabe, según INEI, y 20% según Ipsos. Se necesitan más campañas informativas, dice Cipriano, pero no solo eso.

La medición de audiencia, que sirve para captar publicidad, también deberá hacerse en TV digital y online, dice. Y los broadcaster tendrán, no solo que apagar lo analógico, sino también enfrentarse a la transformación del negocio que implica competir con quien ya está haciendo tambalear a la TV paga: Netflix o similares opciones distribuidas por Internet.