El Rey Arturo fue un gran héroe romántico. Criado por el Mago Merlín, se encontró con una Diosa en un Lago, arrancó una espada de una Roca, se casó con la hermosa Ginebra, y consiguió multitud de victorias en sus batallas.

Fue un rey inglés que gobernó desde Camelot con sus caballeros de la mesa redonda. Pero todo esto solo es una hermosa fantasía que nos ha dejado el Cine o algunas obras literarias, y nada tiene que ver con el personaje original. Para encontrar al verdadero, debemos retroceder al siglo V, a la antigua Britania de la época oscura.

Cuando empezó la leyenda del Rey Arturo

La leyenda del Rey Arturo se popularizó por primera vez en una crónica del siglo XII llamada “Historia de los Reyes de Britania”, escrita por un monje galés. Seguramente estaba basada en los Cuentos Populares que habían pasado de boca en boca durante 700 años. En este caso, debemos abandonar ese trasfondo de hermosos castillos medievales, y además, en el siglo V todavía no existía Inglaterra, así que Arturo no pudo ser un Rey inglés.

Era Britania, y la única gente que vivía allí, eran los britanos, unos Celtas que algún día se convertirían en irlandeses, galeses y escoceses. Y como rey de la época oscura, Arturo hubiera sido menos refinado que el rey medieval.

Por supuesto, no hubiera llevado una elegante armadura, ya que aún no existían, y seguramente tendría un aspecto sucio y fuese algo desagradable, pero no por ello no dejaba de ser un gran Jefe Militar que organizó a sus gentes contra una amenaza exterior. En el siglo V, Britania era una tierra agitada. Los romanos habían abandonado sus tierras tras 300 años de ocupación, y, cuando esto sucedió, los britanos se vieron bajo la amenaza de los Sajones, unos germanos que acababan de emigrar del Norte de Europa.

La isla se convirtió en un campo de batalla, y poco a poco, los Sajones fueron abriéndose camino a medida que avanzaban hacia el Oeste…; entonces algo o alguien detuvo su trayectoria. ¿Pudo haber sido un verdadero rey guerrero del siglo V? Existen evidencias de ello en una colina al sur de Inglaterra, donde se halla un cementerio Sajón. Según John Haines, un arqueólogo de la Universidad de Cardiff, las tumbas son la mejor manera de descubrir hasta donde avanzaron los sajones, ya que sus costumbres a la hora de enterrar eran muy características.

Las tumbas se dirigen hacia el Oeste, hasta que se detienen de repente. Pero, ¿quién inspiró y dirigió la Resistencia?, ¿quién salvó a los Britanos?. Si la leyenda del Rey Arturo nunca se hubiera escrito, habría que inventarse una para que ese periodo y su arqueología tuvieran sentido. Pero la cuestión no es que existiera ese fabuloso guerrero, sino que fuera la inspiración en la que se basó la hermosa leyenda artúrica.

Merlín le enseñó todas las habilidades necesarias para un buen príncipe; montar a caballo, la caza, los juegos, y lo más importante, a utilizar la espada. En las referencias que se tienen, siempre se habla de espadas con poderes asombrosos y mágicos. Hace algún tiempo (cuenta la Leyenda) se introdujo una hermosa y fastuosa espada en una Roca, y solo un hombre sería capaz de arrancarla, y aquel que lo consiguiera sería el Rey de Britania.

Fuertes jefes militares y soldados intentaron en vano liberar la espada de la roca, y, entonces, el joven Arturo se acercó y sacó la espada fácilmente. Hay arqueólogos que nos dicen que la leyenda de la espada en la Roca no es del todo una fantasía, y que no es sino el recuerdo de un arte practicado en la antigüedad. Mucho antes de la época del rey Arturo, las espadas se forjaban en bronce. Una espada de bronce, se fabricaba mediante un molde de piedra de dos piezas unidas entre sí, y la piedra del molde debía calentarse a la misma temperatura que el bronce fundido que iba a introducirse. Así pues, se vierte el bronce en el molde, se espera unos minutos para que se enfríe, y se retiran las clavijas que sujetan las dos mitades.

Es posible que esta forma de “sacar” la espada del molde es donde resida el origen de la espada del Rey Arturo… Pero la “espada en la roca” es solo una de las dos grandes espadas de la leyenda. Un día, cuando era ya un hombre adulto, Arturo necesitaba una espada nueva, y Merlín le dijo donde podía encontrar una espada mágica digna de un Rey. En un Lago secreto vivía una hechicera, la Dama del Lago. Ella tenía la espada más poderosa del Mundo, Excalibur. Es una fantasía, pero puede tener también algún argumento verídico. Había un rito que consistía en que, a la muerte de un gran guerrero, su espada se tiraba al agua, fuese río o lago, como símbolo del viaje del guerrero al Mas Allá.

Arturo se rodeó de una hermandad de caballeros fieles, Los Caballeros de la Mesa Redonda. De hecho, con el tiempo, las historias de los Caballeros se vuelven más importantes que el propio Arturo. Esta mesa redonda nos evoca a una época de caballerosidad y cultura, todo lo contrario que la realidad del siglo V, pero, de nuevo, los descubrimientos arqueológicos nos pueden desvelar algunas claves. Se han encontrado postes con agujeros y restos de cerámica, que les indican a los arqueólogos la existencia de una Sala de Madera de la época oscura. La Sala medía 18mts de largo por 9mts de ancho, lo suficiente para mantener una reunión de Jefes Militares. Pero dentro de la Sala se encontraron algunas piezas que la “conectaban” con nuestra Mesa Redonda.

Gran cantidad de jarras de vino rotas se encontraron esparcidas, y esto nos da una idea de cual era la actividad principal allí desarrollada, Beber…, quizás una forma de relajarse tras un duro día de lucha contra los Sajones. La mesa redonda no deja de ser una metáfora a esa hermandad de guerreros (caballeros en la Leyenda) que se producía allí…

Según la famosa Leyenda, el rey Arturo murió a manos de su sobrino. Se dice que, tras una dura batalla, lo hirió de muerte con la rapidez de su mano y espada, pero antes de caer fulminado, su sobrino tuvo fuerzas para inflingirle una herida mortal en la cabeza a nuestro héroe…. En realidad, no es como murió traicionado la parte más importante de la Historia, sino su vida eterna, su supervivencia mágica en el mundo espiritual, esperando la petición de socorro de su gente, lo que le define como un  gran Héroe…. y los Héroes siempre vuelven…

Se dice que tras la batalla, nueve doncellas encapuchadas llevaron a Arturo, herido de muerte, a la isla de Avalon, donde murió. Tal vez Avalon también sea un producto de la imaginación, tal vez no. Si encontramos esta isla, quizás podamos encontrar a un verdadero Rey Arturo enterrado allí, pero nadie ha encontrado vestigio alguno de un enterramiento de un Jefe Militar en ninguna isla frente a las costas británicas, pero aunque parezca extraño, el lugar más probable para la isla de Avalon no está entre las costas.

En 1998, en una colina cercana a las tumbas sajonas, se encontró una tumba, en la cual había un esqueleto, seguramente de un antiguo guerrero, pero tenía una característica especial. Al excavar, se encontró un gran ataúd, cuya madera se había podrido, tenía forma de barca y era más largo de lo normal. Esta imagen de un guerrero enterrado en una barca puede evocarnos el viaje final del Rey Arturo a Avalon.

Mezclando como hemos hecho, Historia, Arqueología y Fantasía, las evidencias nos sugieren que en realidad había un gran Rey Guerrero que unió con éxito las tribus de la época oscura de Britania. No se sabe si su nombre era Arturo, probablemente no, pero ese recuerdo fue adornado durante siglos por los narradores, y, además, seguro que todos preferimos a ese gran Rey espada en mano, con la magia de su lado, una galantería exquisita y buenos modales, que a un desaliñado y rudo guerrero que hacía frente a los Sajones.