Cinco partidos tienen altas probabilidades de pasar la valla electoral y otros cinco están muy cerca de hacerlo. Esto según los resultados del simulacro de votación urbano-rural elaborado por El Comercio- Ipsos. El 43.1% de votos emitidos son blancos y viciados. El 74% espera un Congreso conciliador con el gobierno, como se aprecia en la reciente encuesta.

Con las cifras sobre la mesa, tres especialistas comentaron cómo se espera sea el nuevo Congreso. Los electores quieren un Parlamento que concilie con el gobierno, pero el tedio podría distorsionar ese deseo. Estos son los puntos de vista:

José Carlos Requena. (Foto: GEC)

José Carlos Requena – Analista político

Posible empate con sabor a derrota para el gobierno de Vizcarra

¿Acumulará Martín Vizcarra una nueva victoria el domingo 26? El 30 de setiembre, el mandatario abrió el espacio al electorado dirimente: “La disolución de un Congreso tiene como función lograr una nueva elección parlamentaria y que sea finalmente el pueblo quien defina a quién le da la razón, si a la mayoría parlamentaria que hoy he disuelto y se ha opuesto al Ejecutivo, o si le da la razón al Ejecutivo eligiendo una nueva mayoría”.

Tomando como guía el simulacro de El Comercio-Ipsos de hoy, la “nueva mayoría” a la que Vizcarra aspiraba estará lejos de ser la que apoyaba la disolución y se oponía radicalmente a Fuerza Popular (FP) y sus aliados.

El Partido Morado, que comparte puntos de la pretendida agenda reformista del Ejecutivo, podría tener una votación válida muy similar a la de FP. Pero con el peso de la dinámica regional, la balanza de escaños debería inclinarse a favor del mayor opositor del gobierno: FP es fuerte en el poblado norte.

Acción Popular, un partido tradicionalmente moderado, será la virtual bancada más grande. Junto a otras fuerzas menos parcializadas (Alianza para el Progreso y Somos Perú), acumulan casi un tercio de los votos válidos. Este dato podría graficar el cansancio con la confrontación ociosa e improductiva.

Tedio que también podría verse en el alto porcentaje del blanco y viciado: 43,1% en el simulacro de votación. En la encuesta, este porcentaje se reduce solo a 31%. Es decir, la cifra no refleja desconocimiento sobre cómo votar, sino principalmente una intención explícita de –al menos por ahora– viciar el voto.

Así, el Ejecutivo podría estar frente a un empate con sabor a derrota. Parte de la tribuna solo estaría esperando que llegue el minuto 90.

María Alejandra Campos. (Foto: GEC)

Maria Alejandra Campos – Analista política

El Congreso será disperso y con poca representatividad

Si algo muestra el simulacro de El Comercio-Ipsos, es que ningún partido va a llegar al nuevo Congreso con el respaldo de un porcentaje significativo de la población. El bajo interés que han generado estos comicios y la ausencia de un partido del gobierno se traducen en un porcentaje de intención de voto menor al 10% para todos los contendores. Ningún Congreso, al menos en las últimas tres décadas, ha tenido una representatividad tan baja.

Cinco partidos tendrían un cupo asegurado en el próximo Congreso y otros cinco están en una posición expectante. Se confirma que la composición del Congreso va a ser dispersa y, por ende, será mucho más difícil para el gobierno articular su agenda de reformas. De hecho, los dos partidos que lideran el sondeo votaron por suspender al presidente el 30 de setiembre, luego del anuncio de disolución del Parlamento.

La marca de Acción Popular es la gran ganadora de la campaña. Sin grandes figuras y sin mucha inversión, ha logrado mantener el liderazgo en la intención de voto. La izquierda, en cambio, va a tener significativamente menos representación que en el Congreso pasado. La frustrada alianza con Cerrón le pasó factura a Juntos por el Perú, que se quedó sin sus principales figuras –Indira Huilca, Marisa Glave, Tania Pariona y demás miembros de la otrora bancada de Nuevo Perú– y ahora sufre para pasar la valla.

En cambio, Fuerza Popular –en principio, el supuesto “perdedor” de la disolución del Congreso– vuelve a verse beneficiado, como en el 2016, por la gran cantidad de votos en blanco y viciados. Con tan solo 6% de los votos emitidos, sería la segunda fuerza más importante del nuevo Parlamento.

Paolo Sosa. (Foto: GEC)

Paolo Sosa – Politólogo

El mensaje de los electores es claro: evitar un escenario de obstruccionismo

Las celebraciones por el cierre del Congreso se han convertido en un sufrimiento silencioso. La necesidad de elegir uno nuevo les ha recordado a los peruanos que la felicidad se acaba cuando nos enfrentamos a las consecuencias de lo que deseamos. Si fuera por un grupo importante de compatriotas, podríamos hacer de esta falta de representación una situación permanente.

¿Pero cómo debería ser este nuevo Congreso elegido casi a regañadientes? Si pensamos en el Parlamento en su conjunto, el mensaje es claro: hay que evitar un escenario de obstruccionismo. Más del 70% de los encuestados consideran que el siguiente Congreso tiene que ser más dialogante con el gobierno.

A su vez, quienes buscan un Congreso que apoye al gobierno o que al menos sea neutral frente a este representan más del 80% de los encuestados. Esto no quiere decir que el electorado está en busca de una “bancada oficialista”: solamente el 34% tiene eso en mente. Una cifra, eso sí, mucho mayor a quienes esperan un Congreso opositor (8%); probablemente, el nicho fujimorista.

A simple vista, estas deberían ser buenas noticias para el presidente Vizcarra, pero sin partidos políticos fuertes ni incentivos para la construcción de carreras políticas de largo plazo, el control ciudadano sobre el comportamiento de sus representantes es casi inexistente. No es exagerado decir que votamos casi a ciegas.

Quizá por ello lo que prima por ahora es la indecisión, a pesar de que la tendencia es clara sobre lo que estamos esperando del nuevo Congreso. Esto debería sugerir que los partidos que apuesten activamente por capitalizar el apoyo al gobierno podrían hacer crecer su intención de voto. Por el contrario, quienes apuntan hacia el otro lado tienen un techo bastante claro de crecimiento.