A días para el cierre de 2019, hay muy poco por lo que celebrar en opinión de Macroconsult. Y es que el crecimiento de este año estaría alrededor del 2%, con un cuarto trimestre algo más lento que el promedio anual, sobre todo, por la desaceleración de los sectores de demanda, de acuerdo a la consultora.

El crecimiento de la economía peruana -según Macroconsult- en el 2020 estará en torno 2.9%, pero el resultado está sujeto a una serie de factores que pueden alterar el valor. Para el próximo año, el BCR mantiene su previsión de crecimiento del PBI total de 3.8%.

El evento más importante que puede hacer revisar el número de 2020 al alza a Macroconsult es el fin de la Guerra Comercial entre Estados Unidos y China. “Este factor ha sido uno de los que más complicó el desempeño económico de 2019 y su finalización podría dar un nuevo impulso a la economía china y, con ello, al precio del cobre, que cumple un rol fundamental como dinamizador pues eleva el ingreso nacional disponible. Por el momento, ambos países han firmado un acuerdo de “Fase 1” que ha dado un respiro a los mercados y el precio del cobre dio un salto hasta US$ 2.80 por libra”, apunta.

Un segundo factor que haría a la consultor a revisar su proyección al alza es que la inversión pública crezca más allá de lo anticipado. Este año -afirma- tendría un crecimiento nulo, fundamentalmente por la baja ejecución de los gobiernos regionales y locales, cuyas autoridades iniciaron su gestión en 2019.

“La baja base de comparación nos hace anticipar un buen desempeño del gasto en inversión el próximo (8.5%), pero es posible que pueda tener un ritmo aun mayor, sobre todo si consideramos que el gobierno está poniendo énfasis en movilizar los grandes proyectos estancados por largos periodos y dado el buen avance de la Reconstrucción con Cambios durante 2019”, sostiene.

No obstante, Los factores negativos están dominados por temas políticos y de conflictividad social. Entre el primer grupo tenemos se considera que el 2020 será un año con dos campañas electorales: la primera, con la que elegiremos al Congreso que completará el periodo de gobierno hacia 2021; y la segunda, la general hacia 2021 pero que debe comenzar a calentarse hacia finales del 2020

“La experiencia nos indica que las campañas electorales son siempre fuente de incertidumbre debido a los ofrecimientos que suelen hacer algunos candidatos, sobre todo aquellos que son menos amigables con el sistema de economía de mercado. Si bien no creemos que un candidato con estas características domine la escena política de cara a 2021, no podemos descartar que las recientes protestas en varios países de la región, en particular en Chile y Colombia, influyan en el discurso de la mayoría de los políticos y se hagan ofrecimientos que vayan más allá de las verdaderas posibilidades de nuestro país solo por la intención de ganar votos. El populismo es siempre una amenaza”, precisa.

En materia de conflictividad social, si bien no prevé eventos similares a los de este año en intensidad y duración (Las Bambas y Tía María), no se puede descartar que haya un mayor número aprovechando una potencial debilidad del gobierno o la necesidad de este de mantener su nivel de popularidad.

“Expuestos los factores positivos y negativos para el próximo año, de momento mantenemos un sesgo neutro para una futura revisión. Estaremos haciendo un cercano seguimiento de su evolución”, agrega.