María R. Sahuquillo, Ana Carbajosa

El brutal y descarado asesinato en Berlín de un ciudadano georgiano está convirtiéndose en otro elemento de tensión grave entre Rusia y Alemania. Este jueves, Moscú ha ordenado la expulsión de dos diplomáticos alemanes, una semana después de que Berlín decidiese mandar a casa a dos rusos. La Fiscalía alemana sospecha que Moscú y alguno de sus servicios de inteligencia está detrás del asesinato de un hombre que, según distintas informaciones, combatió contra Rusia en la segunda guerra chechena. Mientras, el Kremlin rechaza cualquier responsabilidad y asegura que el fallecido era un “delincuente sanguinario” y un terrorista para el que había reclamado la extradición.

“Este es un asunto obligatorio de reciprocidad”, ha recalcado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sobre la expulsión de diplomáticos, que tienen ahora siete días para abandonar el país. “Esperamos y deseamos que esto no se convierta en un factor negativo en el desarrollo y la expansión de nuestro diálogo constructivo con Alemania”, añadió.

El Ministerio de Exteriores alemán dijo en un comunicado que la medida “envía la señal equivocada”, y volvió a reclamar ayuda en la investigación del asesinato a tiros en el Tiergarten berlinés del identificado como Tornike K. a manos de un hombre en bicicleta. Y advirtió de que el Gobierno “se reserva el derecho de emprender más medidas”.

La escalada se suma a otro choque diplomático entre Moscú y Berlín a raíz de la muerte del ciudadano georgiano de origen checheno. El lunes, el presidente ruso, Vladímir Putin, rechazó como infundada cualquier sospecha de que su país tenga alguna relación con el crimen. Y aseguró que las autoridades alemanas habían rehusado entregarles a Tornike K., también conocido como Zelimkhan Khangoshvili, al que definió como un “criminal duro y sanguinario”.

“No sé qué le sucedió, en un entorno de gánsteres puede pasar cualquier cosa”, dijo Putin al ser preguntado en la rueda de prensa en la cumbre en París sobre el conflicto con Ucrania. El presidente ruso afirmó que la víctima había sido uno de los organizadores de las explosiones en el metro de Moscú en 2010.

Tornike K, de 40 años, fue asesinado de un disparo en la cabeza el 23 de agosto, a plena luz del día en el famoso parque público de la capital alemana y a solo unos pasos de la oficina de la canciller alemana, Angela Merkel. El fallecido supuestamente formó parte de la insurgencia separatista contra las fuerzas rusas en Chechenia y también se le vincula con la inteligencia militar georgiana. La sospecha de su muerte recae sobre un ciudadano ruso, Vadim K., alias Vadim S., de 54 años, al que Moscú había proporcionado hace cuatro años una nueva identidad después de revocar una orden de detención internacional contra él. Fue arrestado cuando trataba de deshacerse del arma en un canal y rechaza responder en los interrogatorios.

Una investigación periodística a fondo de Der Spiegel, Bellingcat y otros medios reveló detalles de la biografía del sospechoso, a quien se vincula con los servicios especiales rusos. Otro capítulo que involucra a alguna de las agencias de inteligencia rusas, después de que los servicios secretos occidentales hayan señalado al servicio de inteligencia militar ruso (conocido como GRU) como responsable de varios de los casos más graves de los últimos años. Desde el envenenamiento del exespía Serguéi Skripal en Londres, al intento de golpe de Estado en Montenegro o el pirateo de la Agencia Mundial Antidopaje. La Audiencia Nacional investiga a una de sus unidades por su presencia en Cataluña.

Escalada diplomática

El Gobierno alemán contradijo el miércoles la versión oficial del Kremlin al negar que Moscú hubiera reclamado a Tornike K. “El Gobierno no tiene conocimiento de una petición de extradición por parte de Rusia de la víctima del crimen”, aseguró un portavoz del Ministerio de Justicia en la conferencia de prensa ordinaria de los miércoles en Berlín. Este jueves, el Kremlin ha vuelto a insistir en que reclamó la extradición.

La semana pasada, Berlín ya había declarado persona non grata y expulsado a dos diplomáticos rusos por el asesinato de Tornike K. El Ministerio de Exteriores acusó a Moscú de no cooperar lo suficiente en la investigación. “Las autoridades rusas, a pesar de las solicitudes de alto nivel, repetidas e insistentes, se han negado a cooperar en la investigación”, aseguraba una nota oficial.

La fiscalía alemana sospecha de la participación de agentes rusos en el crimen y la semana pasada asumió la investigación del asesinato. “Hay suficientes indicios de que el asesinato de Tornike K. fue llevado a cabo o por orden de las autoridades de la federación rusa o de la república autónoma chechena”, dijo la fiscalía en una nota.