El soufflé, o simplemente suflé, es un plato sencillo que se elabora a base de huevo y salsa bechamel, combinando con los ingredientes de su preferencia y posteriormente se lleva al horno.

Este plato es de un sabor y textura muy suaves, y por lo general si tiene la clara bien batida y está bien cocinado crecerá por encima de los bordes del recipiente cuando esté en el horno.

Se suele servir como plato principal, o bien como postre en su versión dulce, este último a veces flambeado. Cuando se hace salado, se suele incluir ingredientes como vegetales de cualquier tipo así como carnes; si se piensa servir dulce, los soufflés preferidos son los de chocolate o de frutas de temporada como la fresa.

Preparación.

A la hora de la preparación es preferible que la cocción del soufflé se haga a fuego lento y no apurarlo y se debe servir de inmediato, ya que este singular plato no acepta demora para degustarlo, debido a que si se enfría bajará su volumen rápidamente al ser retirado del horno.

Origen.

Se dice que el soufflé es una creación de la cocina entre el siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. Este delicado plato aparece desde el siglo XIX en el menú de los restaurantes de los grandes hoteles y restaurantes europeos. La palabra proviene del participio pasado del verbo francés souffler que significa “soplar” o “inflar”..