José Víctor Salcedo

La elección de candidatos al Congreso de la República refleja la improvisación y falta de seriedad en los partidos políticos. Por ejemplo, designaron a dedo a personajes acostumbrados al transfuguismo político.

Los jóvenes tampoco serán los protagonistas como se esperaba, la mayoría de organizaciones los excluyó. Así están las cosas en el terreno político en la región Cusco.

Cambio de camiseta

La renunciante prefecta, María del Carmen Velásquez, dejó Peruanos por el Kambio (PPK) para ser candidata del partido de César Acuña: Alianza para el Progreso (APP). En ese mismo partido, aparece el saliente director regional de Trabajo y promotor de la ordenanza regional que fue catalogada como xenofóbica contra los venezolanos, Alí León Charca. Hay que precisar que otro grupo respalda la norma.

La aprista Celmira Sierra ahora será postulante de Unión por el Perú. Ella postuló sin éxito en varias ocasiones y a varios cargos por el partido de la estrella. El etnocacerista Adriel Gamarra, quien postuló a la gobernatura regional en 2018, también se suma a la plancha de esta organización política. Antes fue también parte de los fundadores del Partido Nacionalista Peruano y funcionario del gobierno nacionalista en el Gobierno Regional de Cusco.

Si Jorge Valcárcel Salas postula por la coalición Perú Libre-Nuevo Perú, también entraría a la lista de los “saltimbanquis”. Pelea por ocupar el número 1 en la lista. En las elecciones regionales del 2018, postuló al sillón regional por UPP. El Jurado Electoral Especial lo excluyó porque omitió en su hoja de vida que había sido condenado por el delito contra la propiedad industrial.

Seguramente, a medida de que se acerque el 18 de noviembre, fecha límite para inscribir las listas, aparecerán más nombres de políticos que cambian de partido como de camiseta para participar en las elecciones del 26 de enero del 2020.

Hay oportunismo

El abogado y analista Henry Delgado Urrutia atribuyó este fenómeno a la ausencia de partidos políticos arropados en principios e ideología. “Eso hace que, en cada coyuntura electoral, tengamos este tipo de postulantes al Congreso, que definitivamente demuestran la precariedad de la representación”, dijo.

A eso se suma, dice Delgado Urrutia, la coincidencia entre el oportunismo político de quienes postulan por un partido diferente en cada elección y el afán de las dirigencias partidarias, que anteponen intereses personales y patrimoniales a los principistas o ideológicos.

Otra razón que facilita la presencia del elenco de siempre en las listas congresales, según el analista, es que la mayoría de organizaciones políticas han estado inactivas, no tienen vida partidaria; por ende, carecen de “cuadros políticos” .

Entonces, sin nuevos cuadros, los partidos tienden a aceptar a los denominados independientes, que en general carecen de identidad política e ideológica. “Ante esto, será la ciudadanía la encargada de elegir a los mejores para tener un mejor Congreso”, dice Delgado.
Desencuentros internos en los partidos

Las discrepancias, en la elección y designación de candidatos en los partidos, están empezando a salir a la luz a través de las redes sociales. Por ejemplo, militantes del Partido Morado cuestionan el proceso de elección de la lista por Cusco, porque estaría siendo impuesta por el líder de la organización, Julio Guzmán.

Asimismo, en Somos Perú, cuestionan que se haya puesto una tasa de inscripción costosa. Hablan de S/ 10 000. Asimismo, en la coalición Perú Libre-Nuevo Perú, la discrepancia sería por la ubicación de los candidatos. NP tiene tres nombres, mientras que Perú Libre pondría a dos.