Entre las fotos del Archivo Histórico de El Comercio de la década de 1950 destacan algunas que parecen reflejar la vida cotidiana de los peruanos de esos años. Las personas que se ven allí no son unos buenos ciudadanos sino avezados delincuentes de apariencia formal, pero capaces de desbaratar casas completas y coleccionar decenas de bicicletas que alguna vez tuvieron dueño.

Ladrones de bicicletas

La delincuencia juvenil era el pan de cada día y algunos recordarán aun hoy a la banda –en esa época le decían ¨pandilla”– de ‘Los Robabicicletas’, quienes fueron el terror de Barranco, Surquillo y Miraflores. Ante las reiteradas denuncias, la Sétima Comisaria logró detener a sus miembros: eran cuatro menores entre 17 y 20 años (la mayoría de edad era desde los 21 años).

En esa época, los limeños los relacionaron con la historia de “Ladrón de bicicletas” (1948), un cinta de Vittorio De Sica muy popular en la capital desde inicios de los años 50. Los facinerosos actuaban en los colegios, donde sus víctimas dejaban inocentemente sus bicicletas en las puertas y en minutos se hacían humo. La banda fue apresada con un primer lote de ocho bicicletas nuevas ocultas en una vieja casa victoriana.

Hacia 1955, a finales del gobierno de Manuel A. Odría, Lima crecía física y humanamente, pero también lo hacía la delincuencia. La modernidad y los peligros de la urbe crecían juntos en Lima y el Callao. Las noticias de accidentes, homicidios, robos y asaltos se convirtieron en los titulares principales de la prensa.

LIMA, 20 DE ABRIL DE 1955 PRESENTACION DE DELINCUENTES CON LOS OBJETOS ROBADOS. FOTO: EL COMERCIOEL COMERCIO | EL COMERCIO
LIMA, 20 DE ABRIL DE 1955 PRESENTACION DE DELINCUENTES CON LOS OBJETOS ROBADOS. FOTO: EL COMERCIOEL COMERCIO | EL COMERCIO
LIMA, 20 DE ABRIL DE 1955

PRESENTACION DE DELINCUENTES CON LOS OBJETOS ROBADOS.

FOTO: EL COMERCIO

Delincuentes ‘caseros’

Según estadísticas de la 26° Comandancia de la Guardia Civil, solo en enero de 1955 habían detenido a 3.055 personas en La Victoria, El Porvenir y el mercado mayorista. Los capturados eran 2.422 adultos y 633 menores de edad. La expresión de los detenidos por la Policía, muchos de ellos fotografiados con los productos caseros robados, era casi una metáfora de un país que aprendía a la fuerza a vivir en la desconfianza y la inseguridad.

Muchos de estos delincuentes robaban artefactos como radios, tocadiscos y máquinas de coser a pedal, que hoy son piezas de colección. Vestidos con sacos y correctamente peinados, estos sujetos posaban para la foto ante la prensa con parte de lo robado en sus manos. Incluso hubo ladrones de casa lujosas de donde sustraían cortes de casimir, ternos, sedas finas, zapatos y guantes; teteras, bandejas de plata y hasta colecciones de monedas extranjeras. La comisaría de San Isidro fue testigo de toda esa avalancha de cosas robadas.

Mientras Lima vivía esa naciente criminalidad en el verano de 1955, en los diarios se promocionaba el estreno en Lima de “Nido de ratas” (1954), con el actor Marlon Brando a la cabeza. A mitad del siglo XX, ya la realidad empezaba a superar la ficción.