Este año ha sido especial para el poeta Javier Heraud. A solo unos meses del estreno de un documental y la inauguración de una exposición, ambos en homenaje a él, llega La pasión de Javier, una cinta que pretende encontrar respuestas en torno al poeta que nos dejó hace 44 años.

“No soy quién para juzgarlo”. Esa fue la premisa que acompañó al director Eduardo Guillot en el proyecto iniciado hace diez años. Investigación y largas conversaciones con poetas y familiares lograron que La pasión de Javier tome forma. Ganar un estímulo económico del Ministerio de Cultura en 2015 sería el puntapié para comenzar la producción.

Cinta presenta el encuentro memorable con Vargas Llosa.
Cinta presenta el encuentro memorable con Vargas Llosa.

EL JAVIER PASIONAL

La cinta es un recorrido por los últimos años del joven poeta, al que Stefano Tosso da vida. Explora sus inquietudes, como estudiar Derecho y Literatura en un Perú sesentero sumido en la incertidumbre y con la mirada puesta en el exterior. También se muestra la relación conflictiva con su padre, interpretado por el actor Lucho Cáceres, vínculo que contrasta con la estrecha amistad que forja con los poetas jóvenes de la época. Diálogos emotivos y poesía dan paso a una pasión, que finalmente lo define.

Como si fuesen dos ríos que fluyen hacia un inevitable destino, esta exploración de la vocación del poeta es narrada en paralelo a sus pasos como guerrillero por la selva. Ambas historias desembocan en el trágico final que conocemos.

Con notables actuaciones de Cáceres, Sofía Rocha, Vania Accinelli y una gran camada de jóvenes actores, La pasión de Javier es una película que nos presenta al Javier más pasional. Aunque por momentos su figura permanece elevada, quitándole ese contraste necesario para humanizarlo, esta es una notable apuesta por trasladar al cine a nuestros escritores con producciones de calidad. Esperemos que lleguen más.