María Isabel Álvarez

Alberto Fujimori escogió un sábado por la noche para anunciar a los peruanos el fin de su tercer mandato. El 16 de setiembre del 2000, en un mensaje a la nación, se vio obligado a informar sobre la convocatoria a nuevas elecciones y la desactivación del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

El detonante fue la difusión, dos noches antes, de un video de pocos minutos, pero capaz de desmoronar las bases de una dictadura. Las imágenes que mostraban al entonces congresista Alberto Kouri negociando con el asesor presidencial Vladimiro Montesinos su pase a la bancada oficialista, por la suma de US$15 mil. El escenario: la salita del SIN.

El video fue presentado en conferencia de prensa por Fernando Olivera y Luis Iberico, en el hotel Bolívar. Las imágenes de Kouri y Montesinos representaban el inicio de la difusión de una serie de videos que evidenciaban la red de corrupción enquistada en el régimen de Alberto Fujimori.

Por motivos de seguridad no se reveló el motivo de la conferencia de prensa a los periodistas. Además, una copia del video fue entregada a Canal N para que lo difundiera al iniciar el evento.

Entre el asombro y la indignación del país por los actos de corrupción que revelaba el video, Alberto Fujimori guardó absoluto silencio durante dos días.

No tenía otra opción. En un mensaje televisivo, Fujimori anunciaba el fin de su régimen. Dijo desconocer las operaciones que realizaba su asesor, e incluso, anunció una “severa investigación” al primer ‘vladivideo’.

En su discurso que duró seis minutos, no mencionó directamente a Vladimiro Montesinos, y tampoco habló sobre su paradero.

Responsabilizó de su decisión de convocatoria de elecciones a la presión de “fuerzas e intereses políticos”, tras reconocer el “fuerte impacto” que significó las imágenes de Kouri y Montesinos.

“Por ello, tras una profunda reflexión y objetiva evaluación de la coyuntura, he tomado la decisión, primero, de desactivar el Sistema de Inteligencia Nacional. Y en segundo lugar, de convocar en el inmediato plazo posible, a elecciones generales, medida esta última que espero sea acogida y entendida en su real contexto por los organismos competentes”, dijo.

En su mensaje, Fujimori, sin perder la sonrisa, añadió que “en estas elecciones generales, demás está decirlo, no participará quien habla, sino todos aquellos que se sientan capaces de ejercer la Primera Magistratura o las funciones congresales.

“Es mi obligación moral como presidente de la República tomar una decisión ante esta situación que, además de frenar el proceso de recuperación económica, atenta contra las legítimas expectativas de progreso de los mismos peruanos”, agregó.

Fujimori cierra su último discurso como presidente, de esta manera: “Confío en que el pueblo peruano sabrá con madurez continuar el camino del progreso. En ese camino estaré yo hasta siempre identificado con el pueblo”.

Dos meses después, el 19 de noviembre del 2000, llegó la renuncia de Alberto Fujimori, vía fax, desde Japón. Había salido del país para asistir al foro APEC en Brunéi. Luego de ello debía dirigirse a Panamá para otra cumbre; sin embargo, decidió quedarse en Tokio.

Tras la renuncia de Alberto Fujimori, el Congreso aprobó la resolución legislativa que declaró la vacancia de la Presidencia de la República por permanente incapacidad moral. El 22 de noviembre de ese año, Valentín Paniagua Corazao asume la Presidencia y convoca a elecciones para el 9 de abril de 2001, resultando como ganador Alejandro Toledo Manrique.