Secuela del éxito de 2017, “La razón de estar contigo: Un nuevo viaje”, de Gail Mancuso, presenta una nueva historia alrededor de las vidas del canino protagonista, adoptando esta vez un tono más familiar. Cuando en 2017 se estrenó “La razón de estar contigo”, primeramente se presentó teñida de una polémica por un video del detrás de escena en donde se veía cómo uno de los cachorros de la película sufría violencia en mano de los entrenadores para que “actuara” una escena de riesgo.

Aunque tardíamente fue desmentido; lo que se pensó que hundiría a la película en un rotundo fracaso, o no funcionó, o sirvió como morbo para atraer público.

Lo cierto es que la película recaudó más de diez veces su presupuesto, e instaló nuevamente la moda de películas con perros en los cines (este año ya vimos “Mis huellas a casa”, del mismo autor); por lo que la palabra secuela estaba ahí, a la vuelta de la esquina, y encima ya estaba la novela best seller para continuar. ¿Cuál fue la novedad de “La razón de estar contigo”?

Que aplicaba a la típica historia de relación perros/humanos, el ingrediente de la reencarnación del perro en diferentes razas, varias historias de vida, y todas para volver a reencontrarse con su amado dueño original. No había que tener demasiado ingenio para pensar cómo continuaría el asunto ¿no?

Después de todo, la vida perruna es más corta que la de los humanos. Sin embargo, hay un giro en dónde la película sí varía respecto a su primera entrega. En aquella oportunidad habíamos remarcado que se aplicaba el tono de los dramas basados en novelas de Nicholas Spark a este tipo de películas. Esta vez, el asunto adquiere un cariz más familiar, sobrenatural (pensemos en que son creyentes de las reencarnaciones), o si se quiere inverosímil ¿qué es lo que sucede?

Todo transcurre dentro de la misma familia. La secuela comienza donde nos dejó la anterior, Bailey (ahora en versión San Bernardo) vive junto a dueño Ethan (Dennis Quaid) y su esposa Hannah (Marg Helgenberger) en la granja familiar. Ethan y Hannah perdieron a su hijo, y sólo les queda su nieta Clariry Jane/C.J.

Pero los problemas comienzan (sino podemos decir que empezaron con la muerte del hijo) tras una discusión que Ethan y Hannah tienen con Gloria (Betty Gilpin), la madre de C.J.; sumida en el dolor por la viudez y el fracaso en varios sentidos. Así, decide mudarse a Chicago y llevarse a C.J. con ella. Ethan, que sabe “el secreto” de Bailey, le pide que en sus próximas reencarnaciones, su propósito sea cuidar de C.J. y así lo hará.

Bailey se irá reencarnando en diferentes perros a lo largo del tiempo; cambiando de nombre, por supuesto; y siempre tendrá la tarea de llegar a C.J. e ir acompañándola. C.J.(interpretada en diferentes etapas por Emma Volk, Abby Ryder Fortson, y Kathryn Prescott) necesitará siempre de la ayuda de sus fieles mascotas compañeras ya que sufrirá las consecuencias de una Gloria convertida en alcohólica y descuidada.

También vivirá su historia de amor. El cambio de darle a los perros una única misión a lo largo de la película favorece a su concreción respecto al anterior film que contaba una historia de vida en cada vida y recién sobre el final se acordaba de Ethan. Pero también la hacen, como dijimos, algo más inverosímil. Ya no es sólo la reencarnación, sino una autoconsciencia de ella, y la posibilidad de siempre regresar al mismo punto.

En definitiva, no estamos acá para ver una película testimonial. “La razón de estar contigo: Un nuevo comienzo”, será también un film más familiar por este sentido de seguir una misma historia, ya hablar del perro de la familia; y por consiguiente, algo más infantil.

El cambio de Lasse Halllström, un experto en melodramas, con varios galardones encima, por la más televisiva Gail Mancuso (tiene muchísimos telefilms en su haber, pero es su ópera prima en salas), aligera el asunto. “La razón de estar contigo: Un nuevo comienzo” es un film más simple, y recurre a la lágrima de un modo algo más obvio que la anterior que pese a su premisa, eludía bastante bien muchos golpes bajos.

No, no hablamos de una gran película, ni de nada que vaya a sorprender, es simplemente una secuela que, con ligeros cambios, se ubica a la par de su original con algunos puntos mejorados, y otros en baja respecto a la anterior. En el elenco, Dennis Quaid y Marg Helgenberger aportan experiencia, aunque nos hubiese gustado verlos más; y Betty Gilpin y Kathryn Prescott cumplen correctamente con los tonos de sus personajes y de la propuesta. Pero las estrellas acá son los perros, y sí, son adorables. Si son bicheros la van a pasar muy bien.

“La razón de estar contigo: Un nuevo viaje” es un film noble, cálido, y con corazón. No se aconseja a los padres pasar con sus hijos por una veterinaria o un centro canino al terminar la proyección, se los van a querer llevar a todos a casa.