Jeffrey Epstein, el multimillonario estadounidense acusado de haber dirigido durante años una trama pedófila para explotar sexualmente a menores, ha sido hallado muerto este sábado en su celda, en una cárcel de Nueva York. Hace apenas dos semanas, Epstein, de 66 años, fue hallado inconsciente cuando intentó suicidarse, propósito que ha logrado este sábado, según han confirmado fuentes oficiales a The New York Times. Epstein, que se enfrentaba a una pena de hasta 45 años de cárcel, ha sido encontrado a las 7.30 de la mañana ahorcado. El Departamento de Justicia de EE UU ha explicado que el FBI está investigando el fallecimiento, que han calificado de “aparente suicidio”.

El financiero neoyorquino estaba internado en la misma prisión de alta seguridad en la que estuvo recluido durante más de dos años el narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán, el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Esta cárcel, ubicada en Manhattan, es considerada una de las más seguras de EE UU, por lo que tras su muerte han surgido algunas preguntas sobre cómo el multimillonario logró quitarse la vida. “Necesitamos respuestas, muchas”, ha escrito en su cuenta de Twitter la congresista demócrata de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez.

Durante una vista reciente en un juzgado, los abogados de Epstein advirtieron al juez que supervisa el caso de que su cliente había recibido amenazas y que temía por su seguridad. El magistrado negó la libertad bajo fianza hasta la celebración del juicio. Según argumentó, Epstein representaba un peligro para la comunidad, además de existir elevado riesgo de fuga.

La oficina de medicina forense de la ciudad ha confirmado la muerte del multimillonario, pero no ha detallado la causa o la hora del fallecimiento. Este organismo también ha iniciado una investigación médica.

En medio de la confusión por el incidente del pasado julio, cuando Epstein fue encontrado semiinconsciente en su celda, Lisa Bloom, una abogada que representa a varias víctimas del multimillonario, dejó claro en las redes sociales que sus clientes “no desean el suicidio” a nadie, “ni siquiera a un depredador reincidente que ha engañado y herido a tantas mujeres”. Bloom deseó que Epstein siguiera con vida hasta el inicio del juicio para que “se enfrente a la justicia y a la responsabilidad por todo lo que hizo”.

El pasado 31 de julio, cuando el multimillonario compareció ante la corte después de ese incidente, no mostraba signos visibles de lesiones. En esa audiencia se le informó que su juicio no comenzaría antes de junio del próximo año. Sobre el administrador de fondos de cobertura, pesaba un cargo de explotación sexual de menores y otro de asociación para delinquir para explotar sexualmente a menores entre 2002 y 2005. Según la acusación, Epstein invitaba a las menores —algunas de apenas 14 años— a sus mansiones de Manhattan y Palm Beach, Florida, las persuadía para que le hicieran masajes que iban tornándose cada vez más sexuales, y “luego pagaba a las víctimas cientos de dólares en efectivo”.Epstein, que negó los cargos, se enfrentaba a una pena de 45 años de prisión —el resto de su vida— en caso de ser condenado.

El magnate, entre cuyos amigos estaban el presidente Donald Trump, el expresidente demócrata Bill Clinton y el príncipe Andrew de Gran Bretaña, fue condenado anteriormente por pagar a jóvenes por masajes sexuales en su mansión Palm Beach, pero logró evitar ser acusado penalmente por esos casos al firmar un controvertido acuerdo, bajo el cual se declaró culpable de un delito estatal de solicitar prostitución a una menor de edad y se registró como delincuente sexual. Estuvo 13 meses en una prisión del condado, de la que podía salir durante el día, regresando cada noche a dormir a la cárcel, antes de ser liberado en 2009. El mes pasado, Alex Acosta, secretario de Trabajo estadounidense, renunció en medio de críticas por haber dado un trato favorable a Epstein en ese caso cuando era fiscal federal en Florida.

Epstein mantenía amistad con Trump o Clinton, pero en el momento en que el multimillonario fue acusado de reclutar a niñas para actos sexuales ambos líderes políticos trataron de alejarse de él. Trump, que hace años se refería a él como “un tipo estupendo”, dijo después que “no era admirador” suyo. Clinton, por su parte, que utilizó el avión de Epstein una veintena de veces para actividades relacionadas con su fundación, se desvinculó en un comunicado del millonario.

Los abusos, supuestamente, se cometieron en la mansión que Epstein tenía en Nueva York, una casa en la que el millonario organizó cenas a las que acudieron Clinton y Trump, además del empresario Leslie Wexner, dueño, entre otras firmas, de la marca de lencería Victoria’s Secret, además de millonarios como Mort Zuckerman y Sergey Brin, cofundador de Google. En la mansión hay fotos de Epstein con otras personas influyentes, como el director de cine Woody Allen o el príncipe saudí Mohammed bin Salmán. Epstein solía alardear de la “colección” de amigos famosos que tenía.