Los Jaivas se han convertido en uno de los mayores referentes de la música chilena, con un estilo único y progresivo. Su extensa historia los sitúa como los precursores del rock nacional, manteniendo los sonidos de raíz latinoamericana. Un grupo de virtuosos y soñadores que se mantienen activos entregando experiencia e inspiración a las nuevas generaciones.

Todo tiene un inicio y para el quinteto de Viña del Mar ese fue el 15 de agosto de 1963. Un concierto escolar que sin saberlo se convertiría en la motivación para hacer de la música su vida. Con un comienzo muy distinto al que hoy conocemos, pero sin el cual nada habría sido lo mismo.

Ahora, esa fecha pasará a la historia de nuestro país como el Día del Rock Chileno. Una celebración que incluye a todos los artistas y estudiantes que viven por la música. A continuación repasaremos el inicio de Los Jaivas, un momento que marcó a la escena rockera de Chile.

Una pandilla de artistas

Los hermanos Eduardo, Claudio y Gabriel Parra, junto a Eduardo Alquinta y Mario Mutis, eran compañeros de liceo en Viña del Mar. Era comienzo de los años 60 y su amistad crecía por los barrios del Gran Valparaíso. Su imaginación florecía entre juegos infantiles, el cine y la inocencia.

Don Héctor, el padre de los Parra, era una figura clave en su descubrimiento. Él era dueño de Torch Film, una pequeña empresa que proyectaba películas en diversos lugares de Viña y Valparaíso. Sus hijos lo ayudaban, trasladando los rollos de un lugar a otro y diseñando los afiches de los filmes.

Así, el grupo de amigos inseparables viajaba por mundos imaginarios con musicales y cintas en blanco y negro. Sus ideas eran distintas a las de los demás niños y se convirtieron en una pandilla artística. “Éramos los payasos, músicos, magos y hasta domadores de animales”, recordó Mario Mutis en una entrevista con la revista Capital.

La música de Los Jaivas

Poco a poco comenzó a crecer en ellos una curiosidad por la música. Formaron una banda musical pero como un juego. Gabriel le sacó el velador a su abuela y armó su primera batería y los demás acompañaban con mímicas. Pero todo dio un giro cuando los hermanos Parra tomaron clases de piano y le pusieron atención a los sonidos.

Sin esperarlo, llegó su primera vez en escena. Era 15 de agosto de 1963 y los cinco amigos subieron al escenario del Teatro Municipal de Viña del Mar, junto a otros 15 compañeros. Todos iban a interpretar la canción “Sueña” de Luis Dimas, algo que no salió como esperaban. “El vocalista, que no era de nosotros, cantó pésimo y la gente nos tiraba monedas, fue un desastre”, reconoce Mutis en la misma entrevista.

En ese momento decidieron emprender un camino en la música y llamarse High Bass. Su repertorio era bailable y su misión: animar las fiestas de la época. Eso duró hasta 1967 cuando Eduardo “Gato” Alquinta recorrió Latinoamérica y al volver cambió todo. Sus ideas tomaron profundidad y carisma, por lo que le propuso a sus amigos hacer música propia, los demás aceptaron. “Ahí nos crecieron las barbar, los bigotes y nos cambió la ropa”, rememora Mutis.

De esta forma pasaron a ser Los Jaivas y la fusión rock latinoamericana se convirtió en su esencia. De a poco descubrieron más, logrando el sonido particular que hasta hoy los hace reconocidos en varias partes del mundo. Ahora, recordamos el inicio de ese camino -que el 2018 cumplieron 55 años- como el comienzo del rock chileno.