La misión de Zubin Mehta es el sonido. Todo en la vida de este director está relacionado con eso, con la dimensión auditiva y tanto sus máximos logros como sus retos más importantes se han gestado a partir de lo que alcanza a percibir su exigente oído.

Él no persigue la perfección en las obras que interpreta con la Orquesta Filarmónica de Israel, de la que está al frente desde hace casi cinco décadas, más bien intenta que el público y sus músicos se sintonicen con sus intencionalidades y de esta manera siente que logra un objetivo completo, sensible.

Estudió en Viena (Austria) y durante sus años de formación se cruzó en los pasillos de la academia con personajes como el italiano Claudio Abbado y el argentino Daniel Barenboim, uno de sus grandes amigos. En la actualidad, Zubin Mehta es un director destacado en la escena clásica y es mucho más que una institución en lo que a batutas en el mundo se refiere.

Nació en Bombay (India) en 1936 y desde muy niño quiso seguirle los pasos a su padre, Mehli Mehta, otro nombre relevante dentro del ámbito de las partituras, porque a él se le encargó crear el punto de partida para que la Orquesta Sinfónica de Bombay se consolidara y también fue el director musical de la American Youth Symphony de Los Ángeles.

“Mi padre era muy estricto y disciplinado en la música. Su tema de conversación era siempre la música y hacía énfasis en la importancia que tiene en la formación de los seres humanos. Desde el comienzo de mi carrera artística como estudiante en Viena eso es lo que intento aplicar y recuerdo que mis maestros allá también me enseñaron lo mismo. Me siento muy orgulloso del legado de mi padre”, cuenta con algo de emotividad Zubin Mehta, quien debía dedicarse al estudio de la medicina, pero los compositores clásicos ganaron el pulso y él se inscribió en la Universidad de Viena, Austria.

De su etapa de formación recuerda con claridad las eternas conversaciones sobre la música al lado del pianista y director argentino Daniel Barenboim, con quien coincidió en algunas de sus asignaturas. Tanto Mehta como Barenboim dicen que mucho de lo que han logrado en la escena artística se lo deben a su paso por las aulas en Austria, cuna de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), tal vez el compositor más importante para Zubin Mehta.

El director nacido en India comenzó a destacarse gracias a su participación en el Concurso Internacional de Dirección Musical, en Liverpool. A partir de esa experiencia fue que su nombre se volvió de conocimiento masivo tanto en Europa como en América.

“El Concurso Internacional de Dirección Musical fue mi primera experiencia a nivel profesional de pararme en frente a un buen número de colegas, en una organización que es profesional como la Orquesta de Liverpool. Yo era conductor asistente y mi función se centraba en coordinar todos los ensayos y así llegué a colaborarles a grandes directores, como Efrem Kurtz y John Pritchard. Recuerdo que allí también dirigí mis primeras obras y por eso considero que me abrió las puertas”, puntualiza el músico.

Anton Bruckner (1824-1896), Richard Strauss (1864-1949) y Gustav Mahler (1860-1911) han sido algunas de las principales pasiones de Zubin Mehta. Disfruta de la lectura de sus partituras y en ellas encuentra los elementos reinantes de una buena novela: drama, trama, humor, personajes inolvidables y enseñanzas para toda la vida. Sin embargo, ha sido en el legado de Mozart en donde este director se ha podido desarrollar mejor. Incluso, ha sido gracias al genio de Salzburgo que Zubin Mehta ha logrado desarrollarse en las múltiples labores que ha tenido al frente de la Orquesta Filarmónica de Israel: consejero musical, director titular y director vitalicio.

“La Orquesta tiene una fuerte tradición europea en su estilo, en especial en la música de cámara, en lo que tiene que ver con su sonido, la forma en la que se organiza es muy occidental. Muchos de sus integrantes tocan música de cámara y como mi repertorio es principalmente vienés, creo que con ellos puedo realizar grandes presentaciones en las cuales se realza la belleza de la música clásica, en especial la de Viena. No se trata de una situación autocrática, pero cada lugar en la orquesta está asignado por el director, y gracias a Dios mi visión es muy realista de lo que quiero. Tengo un criterio muy claro para saber cómo quiero que suenen mis músicos”.

La Orquesta Filarmónica de Israel está de gira por América Latina y dentro de su periplo incluyó a Colombia como una de sus estaciones. En su tercera presentación en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en Bogotá, este colectivo interpretará la Sinfonía concertante en si bemol mayor, Hob. I/105, de Joseph Haydn, y la Sinfonía n.° 1 en re mayor (Titán) de Gustav Mahler.

Este repertorio, de pleno conocimiento de la Orquesta Filarmónica de Israel —institución fundada en 1936—, representa el reencuentro de Colombia con Zubin Mehta, el director vitalicio.