Sebastian Ortiz Martínez

Durante el segundo día de debate del proyecto sobre elecciones internas abiertas en la Comisión de Constitución del Parlamento, diferentes congresistas de Fuerza Popular criticaron la reforma política, sujeta en parte al voto de confianza, al considerar que busca “desaparecer a los partidos políticos tradicionales”.

“¿Qué es lo que se quiere: mejorar lo que hay o crear un nuevo modelo?”, preguntó la parlamentaria Lourdes Alcorta.

Alcorta aseguró, por ejemplo, que el Partido Aprista será siempre un partido político “esté o no” representando en el Congreso.

El proyecto del Poder Ejecutivo establece que a las organizaciones políticas que no superen el 5% en las elecciones al Legislativo se les cancelará su inscripción.

El congresista fujimorista Miguel Torres también tuvo reparos respecto a la iniciativa, que fue elaborado por la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, dirigida por el politólogo Fernando Tuesta. Preguntó si el voto de los ciudadanos en unas primarias abiertas, hará que estos dejen de criticar duramente a los partidos.

Torres, además, indicó que la reforma se está olvidando de un aspecto “fundamental”: la trayectoria de los partidos.

“Lo que no considero positivo es que se meta [a todos los partidos] en el mismo bolso. ¿Qué pasa con todos los años del Apra? ¿Qué pasa con todo lo que ha conseguido APP?”, subrayó.

Recordó que los dirigentes de los partidos políticos han sacrificado mucho, incluso “la libertad”.

El parlamentario Héctor Becerril afirmó que la reforma política está planteada para que los partidos con trayectoria desaparezcan.

“Se busca desaparecer a los partidos políticos tradicionales, esta reforma no ha venido [al Congreso] en un momento de tranquilidad. Primero, el gobierno con [Martín] Vizcarra a la cabeza ha buscado desprestigiar a los partidos políticos con ayuda de gran parte del Ministerio Público que ha politizado a la justicia. Ese fue el trabajo inicial. Hay esa mira de desaparecer a los partidos”, remarcó.

Una opinión similar tuvo el congresista Mario Mantilla, quien refirió que la reforma tiene como objetivo que los partidos “que tiene historia” desaparezcan y que las nuevas agrupaciones “estén arriba por una coyuntura”.

El parlamentario naranja Ángel Neyra repitió el mismo discurso: “El objetivo de esto es sacar [a los partidos tradicionales] y que entren otros”.

Tanaka defiende elección interna
El politólogo Martín Tanaka, ex integrante de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, defendió la reforma política en una exposición que hizo al inicio de la sesión de la Comisión de Constitución. Por ejemplo, señaló que las actuales elecciones internas de los partidos políticos tienen poca legitimidad.

“Estos procesos pueden ser muy opacos, se seleccionan a los candidatos en una asamblea de delegados y hay muchas críticas sobre la transparencia. Las decisiones que salen de estas instancias suelen generar muchas desavenencias, porque, para nosotros, no existe un organismo lo suficientemente legítimo para la selección de candidatos”, dijo.

Tanaka explicó que el voto preferencial es “una válvula de escape” a la conflictividad que generan las actuales elecciones internas.

Agregó que la comisión decisión trasladar el voto preferencial a las elecciones internas.

El analista político consideró que el actual modelo tiene “varios aspectos negativos”, entre ellos una lucha intensa entre candidatos de una misma lista al Congreso.

“[Este escenario] dificulta la cohesión de la lista y eso se ve reflejado en las bancadas”, acotó.

Por su parte, el ex funcionario del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) José Luis Echevarría sostuvo que los 12 proyectos de la reforma política implica 142 modificaciones legales.

Añadió que de estas, 54 afectan a más del 23% de la Constitución Política del Perú y al 92% de la Ley de Organizaciones Políticas.

Echevarría, quien en la actualidad es el personero legal de APP, cuestionó que la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política haya trasladado el voto preferencial a las internas, cuando consideran este formato de elección como “perjudicial” para los partidos políticos.