A mediados de los años 80, Wicho García lideró el mítico grupo de rock subterráneo Narcosis. Hoy es vocalista de una de las bandas de rock con más trayectoria en la escena musical, Mar de Copas, que este 2019 se prepara para celebrar los 25 años de su disco Entre los árboles en el Teatro Municipal de Lima.

Siendo el rock un género no masivo en el Perú, ¿qué tan complicado ha sido mantenerse activos? 

Muy difícil. Es un tema de terquedad, de decir “esto es lo que queremos hacer” y de aprender en el camino cómo protegernos, cómo elaborar contratos. El artista generalmente es muy vulnerable. Muchas bandas, cuando empiezan, trabajan a la palabra y los contratantes no cumplen, te dicen: “Te pago antes de subir o después de tocar”. Felizmente tuvimos la suerte de trabajar con Miki González muchos años antes, al menos Manolo, Toto y yo.

¿Qué ha sido lo más difícil que han tenido que afrontar? 

Nosotros empezamos en un momento en el que el vinilo ya no se fabricaba en el Perú, salían casetes y se copiaban. Había un nivel alto de piratería. Cuando llegó al CD, fue la debacle, no solo nos fue mal a nosotros, sino a la industria. Los sellos extranjeros se fueron yendo uno por uno y las disqueras nacionales fueron cerrando. Teníamos que luchar solos contra un aparato de corrupción sostenido por el Gobierno, que en esa época era Fujimori.

Tu carrera musical inició con Narcosis. ¿Cómo fue esa experiencia?

En 1985, Fernando Vial me pidió que reemplazara al cantante de Narcosis para un concierto al que el vocalista no pudo ir. Le dije: “Ya, bacán, son cuatro canciones”. Me las aprendí y tocamos. De alguna manera funcionó. Luego Fernando me dijo si quería quedarme en el grupo, porque ya tenía problemas con el cantante. Yo le respondí: “Está bien, puedo entrar, pero con una condición: hay que producir ese material”, porque yo ya tenía la idea de ser un productor musical, aunque no sabía cómo.

¿Qué vino después de Narcosis?

Tiempo después, Miki González se contacta conmigo y me dice que había escuchado la maqueta (casete), que sonaba muy mal por ser hecha artesanalmente, pero que la producción era extraordinaria, que le había encantado; luego me pidió que trabaje con él. Entonces, esa fue mi puerta, porque finalmente terminé donde yo quería estar: trabajando en un estudio de grabación.

¿Con Mar de Copas llegó la estabilidad que esperabas? 

De alguna manera. Narcosis fue una puerta; por un lado fue una catarsis, una forma de hacer mi primera producción o de comenzar a ensayar, y fue la puerta de entrada para dedicarme a lo que quería hacer.

¿Qué disco te generó mayor satisfacción? 

El que siempre nombro, que me parece que fue el disco con el que más contento quedé, es Entre los árboles. Aunque ahora lo escucho y digo: “Esto podría quedar mejor”. En ese momento, cuando lo terminé, sonaba tal cual como quería que sonara. No me sucedió eso ni con el primero ni con el tercero.

¿Qué ha sido lo que ha mantenido unida a la banda por tantos años? 

Éramos amigos del mismo centro de labores. Éramos apoyo de Miki y músicos también, ahí nos conocimos. Más que una banda, siempre hemos sido un grupo de amigos que hacen canciones, nos hemos tratado como si fuéramos una familia. A veces han habido peleas, pero de alguna manera hemos desarrollado tolerancia.

¿Tienes algún interés por compartir escenario con una banda peruana? 

Me gustaría que nos “teloneara”, por ejemplo, Golden Cameleon, del cual soy fan a muerte (risas).

¿Qué tienen preparado para el concierto en el Teatro Municipal? 

Obviamente vamos a tocar el disco completito y luego vamos a hacer un repaso de todo. También hemos pensado en presentar por primera vez el vinilo del primero y, si tenemos suerte y nos da el tiempo, del segundo también, de Entre los árboles. Estamos en eso.

¿El rock ha muerto o es una cultura viva?

(risas) Opino que todo es cultura. Una manifestación artística, te guste o no, es cultura. El rock es un género permeable, es decir, acepta muchos otros géneros. Además, es una música joven y tiene la necesidad de manifestar muchas cosas, no tiene que ver con la moda. Entonces, nunca ha pasado de moda porque el rock nunca estuvo de moda.