Inició la Semana Santa y los fieles católicos en todo el país cumplirán con una tradición culinaria variada, matizada con los diversos ingredientes oriundos en cada una de las provincias y regiones.

Es conocido que en Viernes Santo, los limeños no comen carne, en cambio elaboran una serie de platillos a base de pescado, sea cebiche tiradito, parihuela, escabeche o chupe.

En la parte norte del país preparan una nutrida Sopa Teóloga, elaborada con carne de pavo, gallina, cabrito y menestras como el arroz y frijoles.

En Piura se lucen con ingentes cantidades de Malarrabia, cuya preparación incluye plátano maduro sancochado, queso y aderezo al gusto. Se sirve acompañado por arroz, menestra y sudado de mero o cabrillón.

También los Siete Potajes (llamado así en relación a las siete palabras que pronunció Cristo en la cruz) que se sirve en los días santos. En su preparación se necesita arroz, pescado, queso, aceitunas, galletas y frutas.

En Ayacucho, una de las regiones que celebra con gran fervor la Semana Santa, preparan la típica Sopa de Viernes, hecha con olluco, oca y verduras. Además, se le agrega papa, leche y culantro.

En la selva del país, los pucallpinos tienen La Patarashca, que necesita fundamentalmente pescados del río, que van aderezados con sacha culantro, ajo, cebolla y sal.