La ciencia de la nutrición nos demuestra que no solo somos lo que comemos, sino que a esto habría que añadirle en importancia en qué horario y cuánto comemos. La nutrióloga clínica y experta en educación en diabetes, Vicky Motta Montoya, explica que podemos empezar entendiendo el ciclo circadiano, que no es otra cosa que el horario biológico que tenemos todos los seres vivos.

Por estas razones es que los especialistas recalcan que la alimentación debe ir de acuerdo a ese ciclo. El desayuno, el almuerzo y la cena coinciden con nuestro tiempo de estar despiertos y lo mejor será dejar de comer después de las 8pm, porque es el tiempo en que nuestro cuerpo se prepara para descansar. Si sigues despierto te dará hambre.

Lo siguiente más importante es respetar las raciones de los carbohidratos, la proteína y los vegetales. Recuerda, las grasas se digieren rápidamente y por eso volvemos a tener hambre antes de nuestra siguiente comida. Los problemas de salud, como los cuadros de ansiedad, obesidad, gastritis y diabetes, se originan cuando no tenemos buenos horarios e ingerimos alimentos que no son nutritivos y en grandes cantidades.

Los estudios sobre el tema son variados, entre ellos uno de los más recientes fue elaborado por la Universidad de Surrey en el Reino Unido, que vuelve sobre lo mismo: si comes mal y en desorden, afectas tu reloj biológico, acumulas grasas y provocas que los órganos trabajen demás.