Por Itala Bertolotti

La innovación no es una opción. La innovación es una necesidad en el mundo cambiante en el que vivimos y en el que se desarrollan las empresas y organizaciones. Es por ello que la innovación asegura la supervivencia. Si no se innova pronto, se corre el gran riesgo de ser desplazado por un competidor que sí lo haga. Como dijo Jeff Bezos, fundador de Amazon: “Si solo haces cosas de las que conoces la respuesta de antemano, tu compañía desaparecerá”.

En la década de los años 50, las empresas concebían la innovación a través de su departamento de I+D (investigación y desarrollo) para posteriormente dar paso al departamento de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación), potenciando las actividades ligadas a I+D+i a través de políticas corporativas, debido a que ello implicaba una mayor fortaleza de los servicios, productos y procesos diferenciándose positivamente de la competencia.

Es así como bajo la corriente de la innovación cerrada o interna, las empresas empleaban a su propio personal y el conocimiento interno del negocio para crear una ventaja competitiva. No se aceptaban ideas de personas ajenas a la compañía y consideraban que el camino para innovar era tener el control íntegro sobre el proceso de innovación, manteniendo en reserva todos los datos de la empresa, sin compartir nuevos proyectos hasta que estuvieran listos para el lanzamiento en el mercado.

Frente a la innovación cerrada o interna, apareció un nuevo paradigma de innovación: la innovación abierta, el cual fue desarrollado por Henry Chesbrough, profesor de la Universidad de California, quien en su libro “Open Innovation: The New Imperative for Creating and Profiting From Technology”, señala que el conocimiento útil se encuentra en diversas industrias, no solo en la propia empresa y deben emplearse, tanto los flujos internos de conocimiento de la compañía, como aquellos flujos externos de conocimiento, de manera conjunta y con rapidez para acelerar la innovación. Si el personal capacitado de una empresa es consciente de que existe conocimiento fuera de la misma y lo utiliza en sus procesos y modelos de negocios, el proceso de innovación será más rápido, siendo un motor de creación de valor más eficiente.

Bajo esta nueva perspectiva, diferentes empresas a nivel mundial han implementado el proceso de innovación abierta mediante diversas modalidades, siendo las más resaltantes aquellas que buscan crear alianzas o invertir en startups debido al conocimiento y desarrollo tecnológico que estas poseen y a la visión innovadora y disruptiva característica de los emprendedores. A cambio de estas ventajas de innovación, las empresas pueden ofrecer a las startups lo que les falta: capital, mercados más amplios, instalaciones, red de contactos, entre otros.

Muchas empresas optan por atraer el talento externo a la organización mediante el trabajo conjunto con startups. Si bien puede verse a las startups como competidoras de las grandes organizaciones, resultan ser aliadas estratégicas para desarrollar el negocio de una compañía, ya que esta se beneficia del trabajo realizado por la startup.

La startup tiene tecnología desarrollada, experiencia en el sector, un modelo de negocio y métricas definidas para medir su crecimiento y escalabilidad, así como un mercado ganado, todo lo que una empresa desconoce o conoce parcialmente; y por tanto, debería iniciar con la labor de investigación, desarrollo e innovación si busca conseguir lo que la startup tiene.

Ante ese escenario, en vez de enfocar los recursos en innovar internamente, (con los riesgos que ello conlleva), varias empresas destinan sus recursos monetarios y su tiempo en formar alianzas o incluir al equipo emprendedor de una startup al equipo de la compañía con el ánimo de crear sinergias en beneficio de ambas, lo cual finalmente favorece al mercado.

Si una empresa tiene como objetivo implementar nuevos modelos de negocios o beneficiarse de nueva tecnología, el primer paso es identificar a la startup acorde con sus objetivos, analizar los resultados que ha obtenido, la tecnología desarrollada, su equipo emprendedor y enfocarse en las sinergias que podrían generarse y definir la mejor forma de trabajar en conjunto.

A nivel mundial, Procter & Gamble (P&G) es un ejemplo de los beneficios de la innovación abierta. P&G pasó de invertir millones de dólares en su departamento de I+D+i, a firmar acuerdos de colaboración con numerosas pequeñas y medianas empresas para que estas realicen los procesos de innovación, siendo a la fecha P&G una de las empresas más innovadoras del mundo.

A nivel local, en agosto de este año, Ransa y Urbaner realizaron la primera alianza en la industria logística del mercado peruano entre un corporativo y una startup. Es así como Ransa, operador logístico especializado en negocios B2B (business to business), y Urbaner, startup logística que llega hasta el consumidor final a través de su modelo de negocio B2C (business to consumer), sumaron sinergias con la finalidad que Ransa implemente a su negocio (B2B) la tecnología desarrollada por Urbaner en otro negocio (B2C), logrando mayores eficiencias, reducción de millas transportadas, entregas con mejor trazabilidad y, en general, mejoría en los procesos internos. Al mismo tiempo, Urbaner ingresaría al mercado logístico de primer nivel junto con un operador logístico líder en América Latina.

Ransa tuvo la opción de desarrollar internamente la tecnología o aliarse con un externo, que no solo había desarrollado dicha tecnología, sino que había demostrado éxito en el servicio de entrega con agilidad y eficiencia. Ransa optó por crear una alianza con una startup logística con una ventaja competitiva poderosa en el aspecto tecnológico, integrando los beneficios demostrados a su operación de negocios.

Nada está exento de riesgos, por lo que en los acuerdos de colaboración deberán preverse supuestos de conflictos sobre la propiedad intelectual existente y futura, formas de obtener ingresos con base a la propiedad intelectual y distribución de los mismos, entre otros supuestos en búsqueda de una alianza de largo plazo.

Otra forma de colaborar con las startups es a través de la inversión en ideas y proyectos desarrollados por las mismas. Es así como las empresas crean un departamento de Corporate Venture Capital con la finalidad de recibir proyectos relacionados al negocio y visión de la empresa siendo aquellos seleccionados los que se benefician de la inversión. Telefónica, Google, Samsung y P&G son líderes creando programas de apoyo e inversión a las startups.

El mercado actual exige innovación constante y rápida. En este contexto, la colaboración entre empresas y startups es una solución prometedora para conseguir oportunidades de innovación a gran velocidad y no quedarse relegado. Finalmente, la innovación y creatividad son los motores de la productividad de nuestro país.


Fuente: https://estudiomuniz.pe/un-nuevo-modelo-de-colaboracion-empresarial-startups-y-grandes-organizaciones/