César COLOMA PORCARI
Presidente del Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo

Aunque parezca mentira, la ensalada de palta es una de las exquisiteces de la culinaria peruana desde hace dos siglos, y se refiere a ésta, en elogiosos términos, nada menos que uno de nuestros escritores más ilustres, don Felipe Pardo y Aliaga, en su comedia “Frutos de la educación”, de 1828:

“Está usted muy desganado”. / “¡Marqués! Ya no puedo más”. / … / “¡No nos hemos acordado / “De lo mejor, la ensalada / “De palta!”. “¡Marqués! Ya no hallo / Lugar en donde meterla”. / “Esto es lo más delicado / “Que hay en el mundo; obra de una / “Monjita del Carmen Alto, / “Que es una sierva de Dios / “Y tiene divinas manos…… / “No, no se puede dejar, / “Don Manuel, es necesario / “Comerla”. “No tengo gana. / “¿Quiere usted que hable más claro?”. / (sic) (“Poesías y escritos en prosa de don Felipe Pardo”, París, Imprenta de los Caminos de Hierro, 1869, p. 159).

Y Juan de Arona, en su “Diccionario de peruanismos” de 1884 (p. 370), indica que la palta preferentemente “se come con sal y pan” y que “su pulpa o comida ha merecido el nombre de mantequilla (o manteca como dicen los españoles) vegetal”.

La palta es nativa del Perú y fray Bernabé Cobo, en su “Historia del Nuevo Mundo”, de 1653, dice que es “tierna, mantecosa y muy suave. Algunos la comen con azúcar o con sal, y otros como se coge del árbol, que ella es fruta tan sabrosa, cuando está bien sazonada” (“Biblioteca de autores españoles”, tomo 9, Madrid, 1956, p. 241).

Agrega fray Bartolomé que “La palta se llama así en la lengua general del Perú, que en la mayor parte de las Indias la nombran aguacate…” (Idem, p. 242). Disfrutemos entonces de nuestra deliciosa ensalada de palta, “lo más delicado que hay en el mundo”.


(Publicado en “El Comercio”, Lima, 13 de septiembre de 2004, página b-4).