Alonso Moleiro, Florantonia Singer

El apagón registrado el lunes en Venezuela, el segundo en menos de tres semanas, volvió a sumir en el caos a la mayor parte del país. Los cortes eléctricos, que afectaron a Caracas y 17 Estados, paralizaron las actividades comerciales y escolares. El normal funcionamiento de las comunicaciones y los transportes quedó interrumpido y los venezolanos afrontaron de nuevo, durante más de un día, un panorama de incertidumbre. El Gobierno de Nicolás Maduro defiende una vez más la teoría del sabotaje, mientras Juan Guaidó explicó que el fallo se debe a una sobrecarga.

La grave crisis política y de gestión que sufre Venezuela se vio reflejada nuevamente en el colapso del sistema eléctrico. El lunes, a primera hora de la tarde,el país volvió a quedarse sin luz. Poco después el servicio volvió a reanudarse parcialmente en Caracas y algunos Estados. El régimen aseguró que en esta ocasión dio solución al problema “en tiempo récord”. Aun así, minutos antes de las 10 de la noche Venezuela volvió a quedarse a oscuras y la mañana de este martes varias regiones del país seguían sin luz 20 horas después.

El apagón repercutió en las operaciones del aeropuerto de Maiquetía, que presentaba grandes retrasos. Hospitales de la capital, Barcelona, Barinas o Apure están sin agua y en Barquisimeto, unos 100 enfermos renales esperan atención después de que fueran suspendidos los servicios médicos en el Hospital Divina Pastora, denunciaron los pacientes. El último fallo eléctrico, se inició el pasado 7 de marzo y duró más de 100 horas. Entonces murieron al menos una veintena de personas, según organizaciones próximas a la oposición, principalmente en centros sanitarios que se quedaron sin suministro. También se produjeron cientos de saqueos, sobre todo en Maracaibo.

Los venezolanos volvieron a asomarse este martes a esa situación de confusión y desolación. Según Juan Guaidó el apagón se debió a una sobrecarga en el sistema de subestaciones y cuestionó que el régimen de Maduro ponga en riesgo lo poco que queda de la infraestructura eléctrica en el país. “A pesar de la persecución y la intimidación, hay gente honesta en Corpoelec y gracias a ellos podemos saber qué está pasando. La información que tenemos sobre el apagón habla de sobrecarga en el sistema de subestaciones, por una falla eléctrica en la línea San Jerónimo –La Horqueta– La Arenosa”, escribió en su cuenta de Twitter. Guaidó aseguró que Maduro, además de usurpar el poder, usurpa la paz de los venezolanos. “Este apagón pone en evidencia que el dictador es incapaz de dar con una solución a la crisis”, escribió.

Las autoridades, en cambio, no han abandonado la teoría del sabotaje. Ya el 7 de marzo, acusaron a Estados Unidos de urdir un complot con el apoyo interno de la Asamblea Nacional. “El sistema eléctrico nacional sufrió dos arteros ataques terroristas de manos de violentos que han hecho de la siembra de zozobra a la población su instrumento para lograr sus fines desestabilizadores y saciar sus ansias de poder”. Este es el diagnóstico del Gobierno chavista, difundido por el propio Nicolás Maduro. “Cada ataque contra la tranquilidad y la estabilidad de la patria, se encontrará con la respuesta contundente de un pueblo movilizado, en unión cívico-militar, que jamás se rendirá ante ningún imperio”, mantuvo el sucesor de Hugo Chávez a través de las redes sociales. “Los criminales generaron un incendio en el patio de 765 de Guri, con la intención aviesa de dañar de modo definitivo la generación y transmisión de la carga”, mantuvo el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.