Antonio Castillejo

Jimmy Page fue el líder de la banda más grande del mundo durante la década de 1970, Led Zeppelin. Con montañas de dinero, puertas giratorias de groupies y un consumo excesivo de drogas, Led Zeppelin escribió la biblia del rock ‘n’ roll, con Jimmy Page al frente en todo momento. Pero todo tenía un precio: la desmesura y finalmente la tragedia les golpeó duramente para asegurarse de que este Zeppelin, al igual que el Hindenburg, acabara en llamas. Basándose en una extensa investigación y a partir de conversaciones con el guitarrista y su entorno, Chris Salewicz, periodista, locutor y novelista que, para muchos reescribió la historia del periodismo musical, desentraña el enigma que supone la figura de Jimmy Page en un libro que llega hoy a las librerías de toda España ‘Jimmy Page. La biografía definitiva’ (Libros Cúpula). La obra cubre toda su vida, desde sus primeros días como uno de los mejores músicos de estudio de Londres hasta décadas de auténtica lucha de poder con su compañero de banda, Robert Plant.

Bonham, Page y Plant
Bonham, Page y Plant

De acuerdo con la leyenda, Jimmy Page nació ‘una noche de luna llena’, con todo lo oculto y místico que esta frase representa. Sin embargo, este dato no es preciso pues en realidad faltaban aún treinta y una horas para la luna llena del 10 de enero de 1944, explica Chris Salewicz para quien puede que tanto el bebé como su madre hayan sentido la poderosa energía de la naciente luna de Cáncer en el momento del parto, pero el satélite del planeta Tierra aún no había alcanzado el cénit. Con el tiempo, Page se hizo estudiante de astrología y supo, gracias a su carta astral, que su luna se encontraba en el temperamental Cáncer, que su signo solar era el ambicioso Capricornio, y su ascendente, Escorpio, indicador de una potente sexualidad e interés por las áreas arcanas de la vida.

El chico solitario que encontró una guitarra española

En cierta medida, este hijo único que rara vez conoció a otros niños antes de entrar a la escuela a los cinco años, siempre fue un autodidacta, manifestando un fuerte sentido de la autorrealización e, incluso, una clara consciencia de su destino. “Este temprano aislamiento probablemente haya tenido mucho que ver con la manera en la que acabé siendo —afirmó Page después—. La soledad no me molesta en absoluto. Me da sensación de seguridad”. Heston, la localidad británica en que nació, tiene un aire distintivo y un anonimato digno de los suburbios, visillos firmemente dibujados sobre cualquier forma de oscuridad potencial. Se encuentra en la trayectoria de vuelo que conduce al aeropuerto de Heathrow, a menos de tres millas, y hoy en día es un lugar asolado por el ruido omnipresente de los aviones en su ruta de aterrizaje. Fue esa contaminación sónica la que empujó a los Page a mudarse, primero a Feltham, donde el ruido era aún peor, y después a unos dieciséis kilómetros al sureste, para establecerse en el número 34 de Miles Road, en Epsom, Surrey, en 1952, una dirección que en 1965 el guitarrista convertiría en música cuando grabó el tema ‘Miles Road’ junto con Eric Clapton.

En el número 34 de Miles Road, Page se encontró una guitarra española que habían dejado tirada probablemente los antiguos dueños. Parecía que nunca la habían tocado. “Parecía como si nadie entendiera qué hacía eso allí —recordó en cierta ocasión—. Estuvo ahí tirada durante semanas y semanas, y no me interesaba. Entonces escuché un par de discos que me volvieron loco, principalmente ‘Baby Let’s Play House’ de Elvis y de pronto me dieron muchas ganas de tocarla. Quería ver cómo era todo este rollo. Un tío de la escuela me enseñó algunos acordes y a partir de ahí seguí por mi cuenta”. Ese “tío” era Rod Wyatt, que, andando el tiempo, terminaría fundando Soft Machine.

De músico de estudio a The Yardbirds

Page estaba fascinado, abrumado, por la guitarra española, quería encontrar la manera de tocarla. Durante uno de los recreos en secundaria, fue cuando Page se acercó a Wyatt que tenía su propia guitarra y estaba sacando una versión de ‘Rock Island Line’ del venerado Lonnie Donegan, un éxito del momento. Ante la consulta del chico, le dijo que trajese su guitarra acústica a la escuela y que le enseñaría a afinar el instrumento. Este fue el inicio de una sólida amistad. En sus tiempos de estudiante, Page solía frecuentar en Londres el Marquee Club donde improvisaba con guitarristas hoy míticos como Jeff Beck o Eric Clapton. Fue en una de esas sesiones, en 1963, cuando le ofrecieron grabar como músico de estudio con Jet Harris y Tony Meehan el single ‘Diamonds’. Así se convirtió en un codiciado músico de estudio conocido como Little Jimmy que llegó a tocar junto a grupos históricos como The Who, The Kinks o The Rolling Stones y solistas como Al Stewar, Van Morrison o Joe Cocker. Hay quien mantiene que durante esta etapa Page intervino en el 60% de las grabaciones que se hicieron en Londres desde 1963 a 1965, incluso quien eleva el porcentaje al 90%

En 1964 Page recibió una oferta para reemplazar a Eric Clapton en The Yardbirds, pero la rechazó como prueba de amistad hacia él. Un año más tarde fue el propio Clapton pero Jimmy Page volvió a negarse y recomendó para el puesto a su amigo Jeff Beck. Fue a la tercera cuando dio su brazo a torcer y se convirtió, primero en bajista y más tarde en el guitarrista los Yardbirds hasta la disolución del grupo en 1968. Fue entonces cuando Page reclutó al vocalista Robert Plant, al batería John Bonham y al bajista y teclista John Paul Jones para formar un nuevo grupo, que él bautizó como The New Yardbirds aunque rápidamente surgió la idea de cambiar el nombre por Lead Zeppelin (‘Zepelín de plomo’). Sin embargo, el mánager de la banda, Peter Grant, preocupado por la pronunciación y que el mercado norteamericano pudiera pensar que se escribía Leed Zeppelin, decidió quitar la ‘a’ en Lead, convirtiendo el nombre en Led Zeppelin que definitivamente entraría en la historia de la música convirtiéndose en imprescindible desde 1968 a 1980.

Robert Plant al relevo en Led Zeppelin

Durante 1972 se produjo un cambio en la dinámica de Led Zeppelin, que hasta entonces había sido visto como el hijo de Jimmy Page, la gran obra del héroe de la guitarra. Cuando el grupo comenzó, Robert Plant parecía poco más que un colegial nervioso y crecido -asegura Chris Salewicz- que luchaba con todas sus fuerzas para encontrar su lugar en el grupo y en el mundo. Pero en los últimos tres años, el cantante se había convertido en la presencia dominante de la banda, tanto para sus admiradores como para los medios de comunicación. Invariablemente con el torso desnudo, su melena leonina acariciando sus hombros, el ‘dios dorado del rock’, como entonces se le describía, había reemplazado al aparentemente impulsivo Page como imagen del grupo.

Robert Plant
Robert Plant

Quizá era inevitable que el cantante reemplazara al guitarrista como imagen pública de Led Zeppelin. Plant era el hombre al frente del escenario, quien se dirigía y abrazaba al público. Un individuo abierto, que además era feliz y se sentía cómodo tanto consigo mismo como en su relación con los medios de comunicación, y los medios le correspondían, respetando el hecho de que habitualmente tuviera una respuesta inteligente para cada pregunta. El viejo hippie que había dentro de él era difícil de reprimir, y, sin duda, Plant era un alma sensible, sin embargo, nada tímido cuando se trataba de creer en sí mismo, apunta Salewicz.

Como para acrecentar algo más su propia mística, Jimmy Page se negó a encontrarse con Elvis Presley cuando vio al Rey en el hotel Internacional de Las Vegas en 1969. Pero el 11 de mayo de 1974 todo cambió. Page, Robert Plant y John Bonham fueron a ver a Elvis en el Forum de Los Ángeles. Después del concierto fueron conducidos a la habitación del Elvis. “Puedo decirte que estábamos muy nerviosos. Cuando llegó hasta la puerta, comenzó a hacer su famoso tic, ¿sabes?, no lo fingía, era algo que normalmente hacía”, recuerda Page. Aunque la visita estaba programada para no durar más de veinte minutos, terminaron estando con Elvis más de dos horas. Él admitió que nunca había escuchado ninguna de las canciones de Led Zeppelin, aparte del inevitable ‘Stairway to Heaven’. Pero de lo que sí había oído hablar era la leyenda de Zeppelin. Fue Plant quien el dijo: “Por supuesto que no. Somos hombres de familia. Siento un gran placer al caminar por los pasillos del hotel, cantando tus canciones”. Al final surgió la amistad. “Nos quedamos allí, cantándonos unos a otros”, recordaba Plant.

Todo ha terminado

En 1980, con la muerte de John Bonham, en la mansión de Jimmy Page ahogado en su propio vómito, tras una más que importante ingesta de alcohol, a los 32 años de edad, el gran proyecto artístico de Page, Led Zeppelin, había terminado definitivamente. Se encontraban en una cuenta atrás creativa consecuencia del final y cuanto más grande ha sido una empresa, más grande es siempre la caída. Así que, cuando has estado al mando del grupo más grande del mundo, lo que experimentas es casi incomparable.

John Bonham
John Bonham

¿Hacia dónde podría ir ahora Page? Se hundió en una depresión aguda, a la que su creciente dependencia por la heroína y el alcohol alivió poco. Después de la desaparición de Led Zeppelin, el grupo, se sintió casi inmensa e inmediatamente caducado. Cuando en 2003 le preguntaron a Jimmy Page si lamentaba haberse vuelto tan dependiente de la heroína y la cocaína, el líder de Zeppelin respondió: “No me arrepiento en absoluto, porque cuando necesitábamos estar realmente concentrados, lo estaba. Eso es todo…, tienes que estar por encima de todo”. Era un hombre roto y se hundió aún más profundamente en el vicio. Fue una época terrible para él. “Mi vida era Led Zeppelin. Viví y respiré Led Zeppelin. Cuando no estaba de gira, estaba en casa escribiendo música para el grupo. Podía escuchar los tambores de John. Podía escuchar a Robert y a John Paul. Para mí, fue una total obsesión. Y de repente, todo había terminado”, declaró.

El 15 de enero de 2010, Page anunció que actuaría en el concierto Show of Peace de abril en Pekín. La organización Pathways to Peace de las Naciones Unidas aprovechó la oportunidad para reconocer la trayectoria del guitarrista de Led Zeppelin, entregándole el primer premio que la organización concedía en su historia. Page, conmovido, respondió: “Aunque este premio lleva mi nombre, es un tributo al poder de la música y a su efecto positivo. La música ha sido quizá el lenguaje más poderoso, capaz de llegar a los corazones de las personas de todo el mundo. Durante mi carrera, he experimentado la conexión y la armonía que la música puede aportar”.