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Alvaro Treneman

Históricamente, la mujer ha sido en gran medida ajena a aquellas formas de expresión que a finales del siglo XIX originaron el cómic , surgido como incentivo para la venta de periódicos, dirigidos sobre todo a los hombres.

En los cómics, los personajes femeninos comenzaron como simples acompañantes para los héroes masculinos, intereses amorosos, damiselas en apuros o mujeres fatales que complicaban su existencia.

No fue hasta la aparición de ‘Wonder Woman’ en la saga de historietas ‘All Star Comics’ #8, en diciembre de 1941, creada por William Moulton durante la Segunda Guerra Mundial, que este paradigma empezó a cambiar en torno a los super hombres que aparecían en el cómic.

Pese a existir algunos precedentes, este personaje revolucionó el cómic y brilló por encima de todas las demás debido a que no fue contraparte de ningún superhéroe masculino. Ella era la protagonista.

Ya sea luchando contra los nazis, dioses griegos, personajes mitológicos, y demás supervillanos, ‘Diana Prince’ se abrió camino en un género que se pensaba era dominado por hombres y demostró con éxito que su lucha por por la justicia, el amor, la paz y la igualdad valieron la pena.

Desde ese momento y en adelante, las mujeres han sido protagonistas en los cómics, ya no como adornos argumentales, sino como líderes que no tienen nada que envidiarle a los clásicos superhéroes masculinos.

Personajes como la ‘Capitana Marvel’, quien actualmente es protagonista de su propia historia en el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), y todas las demás poderosas heroínas que aparecieron luego o que adoptaron una línea argumental distinta, le deben estos cambios a la primera en romper el paradigma: ‘Wonder Woman’.