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Ana Carbajosa

Que Alemania envejece a buen ritmo no es ningún secreto. Pero que ese proceso se produce de forma muy desigual a lo ancho del territorio, es algo que ahora evidencia un nuevo análisis demográfico, que arroja conclusiones esclarecedoras y de enorme calado sociopolítico y económico. Mientras las grandes ciudades rejuvenecen, debido en buena medida a la inmigración, a las zonas rurales, sobre todo en el Este, le salen canas a un ritmo vertiginoso.

“No hay una solución fácil para frenar las tendencias demográficas. Son necesarias estrategias regionales”, defiende el economista Ralph Henger, coautor del estudio del Instituto de Economía Alemana (IW, por sus siglas en alemán) y tiene claro que una de las prioridades debe ser invertir en infraestructuras. “Alemania no ha hecho lo suficiente para fomentar el desarrollo rural”.

Esta es la radiografía demográfica de la gran potencia económica europea, según el nuevo análisis del IW que desmenuza la evolución en 71 ciudades alemanas de más de 100.000 habitantes y en 330 distritos del país de 82 millones de habitantes:

Campo-ciudad. La gran barrera demográfica en Alemania se dibuja entre el campo y la ciudad. Al contrario que en otros países, este es un fenómeno relativamente reciente, ya que durante años, las familias, sobre todo las más numerosas, emigraron lejos de las urbes en busca de espacio y tranquilidad. Pero sobre todo, gracias a un tejido industrial compuesto por pymes, las famosas Mittelstand, que están muy repartidas por la geografía alemana y que no se concentran en las grandes ciudades.

Ahora sin embargo, la tendencia es la contraria. El envejecimiento se ha frenado en las grandes ciudades y en algunas incluso ha retrocedido. Si entre 1995 y 2016, la edad media de las ciudades subió de 40,7 a los a 42,7 años, desde 2009 está estancada. Este rejuvenecimiento se debe en parte a la llegada de jóvenes procedentes de zonas rurales, pero también por la inmigración de países europeos y extracomunitarios. En ese mismo periodo de tiempo sin embargo, fuera de las ciudades, la media de edad no ha dejado de crecer, desde los 39,5 años hasta los 44,8 de media.

El campo alemán repele a los más jóvenes“Hace 10 o 15 años, las diferencias no eran tan grandes, pero ahora, la fortaleza de la economía alemana ha hecho que muchos jóvenes emigren a la ciudad y que venga mucha gente de otros países”, explica por teléfono el economista Henger. Ese crecimiento obedece también en parte al crecimiento del sector servicios en las ciudades, frente a la más tradicional manufactura alemana. Y es también una respuesta, interpretan los analistas, al deficiente estado de las infraestructuras alemanas fuera de las ciudades, donde la conexión a Internet es muy mejorable.

El desembarco de jóvenes en las ciudades ha generado importantes tensiones en ciudades como Múnich, Colonia o Berlín, donde la demanda y los precios de la vivienda se han disparado. Henger asegura que solo la capital alemana ha recibido 48.000 personas cada año entre 2011 y 2017.

El Este. La reunificación de Alemania a principios de los noventa provocó una sangría demográfica en la antigua República Democrática Alemana (RDA), sobre todo de gente joven. Desde hace diez años, la migración interior de trabajadores jóvenes de esta parte de Alemania se produce sobre todo hacia grandes ciudades del Este como Leipzig o Dresde, lo que supone un debilitamiento del tejido poblacional en las zonas rurales. Al Este llegan además muchos menos trabajadores extranjeros y refugiados que al oeste. No es casualidad pues, que la localidad más envejecida de Alemania, Suhl, con una media de edad de 50 años está en el Este, que además es el bastión de la extrema derecha en el país.

Migrantes. Los datos del IW indican que entre 2012 y 2016 han llegado al país 642.000 personas extranjeras al año. Un 57% de ellos ha ido a parar a las grandes ciudades, buena parte de ellos trabajadores de la UE. Además, solo entre 2015 y 2016 llegaron a Alemania más de un millón de refugiados, que las autoridades distribuyeron por todo el país. Pero con el tiempo, los refugiados han ido encontrando trabajo, sobre todo en las grandes urbes. La población extranjera que llega es además más joven de media (37,7 años) que la alemana (44,2) y tiene también una tasa de natalidad más alta.

Fráncfort, Múnich, Heidelberg, las más atractivas. Hay ciudades que en los últimos años incluso han rejuvenecido, en contra de la tendencia general del país. Es el caso por ejemplo de Fráncfort, la capital financiera, sede del Banco Central Europeo, donde la media de edad ha pasado de 41,3 en 1995 a 40,6 en 2016, a pesar del envejecimiento general de la población alemana. Múnich, en Baviera o la universitaria Heidelberg son otros de los ejemplos de ciudades cada vez más atractivas para la gente joven.

Los abuelos de Europa. Alemania no es una excepción en una Unión Europea que también envejece y que seguirá la tendencia, según coinciden las predicciones. La baja fertilidad y la alta esperanza de vida hace que la pirámide de población europea adopte nuevas formas y que plantee considerables desafíos económicos y políticos. El caso de Alemania, donde los baby boomers se aproximan ahora a la edad de jubilación es de los más extremos. El envejecimiento coincide además con una década de crecimiento económico y de expansión del mercado laboral, que ha dado pie a una escasez de mano de obra récord. Sectores como la enfermería o el cuidado de los mayores destacan entre los que ya registran un mayor número de vacantes en un país que tiene cerca de un millón de puestos por cubrir. Los últimos datos de Eurostat indican que la mediana de edad de población de la UE era de 42,8 años en 2017, es decir la mitad de la población tenía más de esos años. La mediana de edad más alta es, con 45,9 años, la de Alemania e Italia, según la ofician estadística europea. Irlanda es el país con mayor proporción de jóvenes (0 a 14 años) con un 21.1 %, mientras que Alemania es el que menos tiene (13,4%) y en el que viven más personas mayores de 65, (21.2 %). Esto supone una cifra por encima del 19,4% de la media europea.