Josefina Miró Quesada

Entre julio del 2011 y diciembre del 2015, el ex presidente Alan García dio 33 conferencias alrededor del mundo. Dos fueron ad honórem: una en Río de Janeiro para la Sociedad de Prensa y otra en El Vaticano.

La de Sao Paulo, en Brasil, para la Federación de Industriales, el 25 de mayo del 2012, fue la más cara. Cobró US$100.000 por hablar aproximadamente 45 minutos. Hoy, la fiscalía investiga el pago por esta conferencia, cuyo contrato, según un ex operador de Odebrecht, fue “simulado”.

El Comercio buscó algunas de las más importantes agencias de ‘speakers’ del ámbito regional e internacional para conocer cómo funciona el negocio alrededor de los discursos de ex presidentes.

—Mercado de discursos—
Las agencias y los ponentes cobran en dólares. Hay tarifas fijas, pero siempre hay un margen negociable. La empresa interesada contacta a la agencia y esta al conferencista. La agencia cobra por ello una comisión. No todas tienen exclusividad con los ponentes. Por eso, es común encontrar al mismo orador en los catálogos de Internet. El precio de la contratación depende: ¿Presidente de qué país? ¿Cuál ha sido su trayectoria?¿Cuál fue su impacto al terminar su mandato? El factor determinante lo define el mercado.

Las agencias se ocupan de todo: la gestión del viaje, los acompañantes, la agenda del conferencista, la reserva de los hoteles y si es necesario, “el presidente puede grabar un video anunciando su visita o puede enviar un tuit”, cuenta uno de los trabajadores de una agencia.

Una vez confirmado el interés en participar, se realiza el contrato.“Usualmente se paga el 50% de los honorarios como reserva 10 días después de firmar el contrato y el 50% restante se paga 10 días antes del evento”, explica un trabajador.

—Ex presidentes—
El negocio de las conferencias, cuenta el secretario de García, Ricardo Pinedo, no estaba en mente del ex mandatario al terminar su gestión, pero empezaron a “lloverle pedidos”. “Querían saber qué iba a pasar en el Perú luego de que ganara un chavista –porque así veían a Humala– y, segundo, veían que su gobierno era exitoso y querían saber cómo lo había hecho”, cuenta. Con los años, agrega, el interés comenzó a apagarse. “Es parabólico; luego, te dejan de llamar”, señala.

Aunque la última conferencia es del 2015, cuatro años después, el nombre de García sigue apareciendo en el tarifario de las agencias Smart Speakers y Thinking Heads Group.

“La única autorizada es BCC Conferencistas”, aclara Pinedo. Esta y Hi Cue Speakers, en un momento, solicitaron exclusividad. Pero García rechazó la propuesta. Ni BCC Conferencistas ni Hi Cue Speakers, muestran, sin embargo, a García como opción a contratar.

Otro ex presidente que aparece en Smart Speakers es Alejandro Toledo, prófugo de la justicia. El ex mandatario Pedro Pablo Kuczynski también fue promocionado por una de estas agencias.

“Estuvimos un tiempo con Kuczynski, pero ya no. Ahora mismo no trabajamos con él. Aproximadamente [su tarifa] era como US$30 mil”, dijo un funcionario de estas agencias.

Consultamos este tema con un allegado de PPK que confirmó que una vez gestionó a través de estas agencias un evento para la Sociedad de Minería de Colombia por US$20 mil. El resto de conferencias las hizo gratis, salvo algunas en las que el dinero se usó como donación a su ONG Agua Limpia. Las presentaciones, agrega, tenían, además, un fin estratégico: previo a una campaña electoral era una oportunidad de difundir sus propuestas.

“Salvo que sea un candidato construyendo redes, la mayoría de ex mandatarios cobra, no hay muchos que lo hagan gratis”, comenta una fuente.

—Otros casos conocidos—
Juan Manuel Santos, ex presidente de Colombia y premio Nobel de la Paz, es uno de los más cotizados: cobra US$100 mil por evento. Felipe Gonzales, ex presidente de Gobierno de España, percibe US$150 mil.

Vicente Fox, ex presidente de México, cobra US$30 mil; el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe, US$70 mil; la ex presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, US$25 mil. Y Bill Clinton o Tony Blair, hasta US$350 mil. La cotización del resto de ex presidentes de países latinoamericanos oscila entre US$50 mil y US$70 mil.