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Alfonso Pozo Ruiz

Pocas noticias biográficas hay de este arquitecto, que llegó a ser uno de los más destacados de su época. Ellas comienzan su actuación como maestro mayor de obras del arzobispado de Sevilla en 1756, informando varias veces sobre reparos que se efectuaban en la parroquia de Santiago, de Alcalá de Guadaira (Sevilla). Posiblemente fuera hijo de Manuel de Silva, maestro mayor de obras, o de Andrés de Silva, maestro mayor de obras de albañilería. Fue elegido veedor de alarifes de albañilería el 11 de abril de 1757 y citado en las elecciones para dicho cargo en 1761 y 1763.

En 1757 trabajaba en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, como él mismo lo dice en un informe que dió sobre unas obras en la iglesia parroquial de San Antonio Abad, de Trigueros (Huelva) el 1 de junio de dicho año, donde se titula “Maestro de obras de arquitectura con Real Aprobación, alcalde veedor y Aparejador mayor en el Real edificio extramuros de la ciudad”.

En 1758 acomete Pedro de Silva la obra más importante de las que hoy conocemos del maestro: la iglesia parroquial de Las Cabezas de San Juan (Sevilla). Pedro de Silva tuvo la oportunidad en este edificio que levantó de nueva planta, de proyectarlo sin tener que someterse a estructuras anteriores que respetar, y en él deja claramente expuesta su capacidad de arquitecto y sus dotes de decorador. En los pilares y entablamentos de la capilla mayor de esta iglesia aparecen los triglifos con sus dentículos por vez primera en el período, si exceptuamos la Fábrica de Tabacos, que se terminaba en esos años y donde Pedro de Silva tomaría el modelo y quizá le inspirasen también sus cubiertas la profusión de bóvedas vaídas con que cerró el templo.

En 1758 dirigía también Pedro de Silva la obra de la torre de la iglesia parroquial de Moguer. Otra obra de Pedro de Silva es la parroquia de San Roque, en Sevilla. Destruída en 1759 por un incendio se acometió su reconstrucción rápidamente, quedando terminada en 1763. Como era capilla de la catedral (1), el Cabildo eclesiástico decidió una reconstrucción total, ya que la antigua iglesia debió quedar destruída casi completamente, encargando al arquitecto la redacción de condiciones, planos e importe de la obra, que apreció aquél en 100.000 reales en febrero de 1780. En el Cabildo de 13 de enero de 1764 se notificaba la terminación de la iglesia, cuya obra había costado 37.637 pesos. En este templo Pedro de Silva inauguró las iglesias con columnas como soporte. Aunque la iglesia de Nuestra Señora de la O (2), en Sevilla, es el primer edificio que emplea en los primeros años del siglo XVIII este soporte, es en la época de nuestro arquitecto cuando alcanza su mayor difusión (3) y posiblemente ésta deba bastante a Pedro de Silva.

En 1761 planteó otra obra Pedro de Silva: la capilla del Sagrario de la parroquia de Santiago, de Ecija (Sevilla), en ruinas tras el terremoto de 1755. En el muro exterior de esta capilla, al lado de poniente, se advierte la típica ordenación de triglifos y una balaustrada ciega que el arquitecto pudo ver construir en los antepechos de las terrazas de la Fábrica de Tabacos de Sevilla.

Al lado de estas obras, que reflejan el estilo del arquitecto, figuran otras de menor importancia pero de interés para la biografía del maestro; la mayoría se refieren a informes y visitas de otros edificios de la diócesis donde su actuación no fué tan decisiva para dejar rastro notable de su criterio estético. Así por ejemplo, en la iglesia de San Dionisio, de Jerez de la Frontera, la torre de San Pedro, en Arcos de la Frontera, la iglesia parroquial de Fuentes de Andalucía. Por último, en 1781 informaba también sobre la iglesia nueva de Santa Cruz, de Ecija. En este año o al siguiente debió fallecer el maestro, pues en 1782 fué nombrado José Alvarez para ocupar el puesto que dejaba vacante en la maestría mayor de fábricas del Arzobispado.


Fuente: https://personal.us.es/alporu/fabricatabaco/pedrodesilva.htm